Cuándo llevar al niño a urgencias según el semáforo de colores

Consejos que los padres deben considerar antes de ir al hospital. Cuándo acudir mejor al pediatra

Los problemas de salud en los primeros años de vida de los niños son un motivo de preocupación frecuente para los padres. La aparición aguda de distintos problemas o síntomas plantean dudas sobre la actitud a seguir, entre otros aspectos, sobre la necesidad y conveniencia de realizar una visita en los servicios de urgencia pediátrica. Para salir de dudas, te hemos preparado un semáforo de colores para saber cuándo llevar al niño a urgencias.

Cuando ir a urgencias con el niño no es la mejor opción

ir con el niño a urgencias

Hay que tener en cuenta que, aunque la urgencia puede ser una solución 'rápida', no siempre es la más eficaz para el problema del paciente por distintos motivos: 

- La actuación médica en urgencias va a ser en la mayoría de casos puntual y se va a ceñir a descartar y tratar patología urgente. Para aquellos problemas en los que vayan a hacer falta pruebas o seguimiento ambulatorio no siempre se va a poder ofrecer una respuesta inmediata. Además, el equipo sanitario que atenderá al paciente en la mayoría de los casos no será el responsable del seguimiento del niño.

- La urgencia es un foco importante de posibles infecciones para los niños, al coincidir muchos pacientes que en muchas ocasiones presentan enfermedades infectocontagiosas.

- La saturación de los servicios de urgencias puede llevar a demoras en los tiempos de la atención, si bien la mayoría de los servicios de urgencias pediátricos cuentan con procesos de clasificación inicial de los pacientes para priorizar la atención a distintos pacientes.

Cómo saber si hay que llevar al niño a urgencias o al pediatra

al pediatra o a urgencias, ¿dónde llevar al niño?

Por todo ello hace falta considerar si ante la presencia de un problema de salud, este problema médico requiere atención en un servicio de urgencias o puede esperar a ser atendido por el pediatra habitual del niño. Si bien no existe una regla de oro que podamos aplicar para responder a esta pregunta, sí que podemos ofrecer algunos consejos generales para tener en cuenta:

- El indicador más importante de salud es lo que los pediatras denominamos 'estado general del niño'. Esto es la valoración que hacemos de su conducta, actitud, respuesta al entorno o coloración con respecto a su estado habitual. La presencia de mal estado general es un indicador bastante fiable de la necesidad de valoración y, por el contrario, un niño con buen estado general puede esperar a ser valorado por su pediatra.

- En muchos problemas como la fiebre o el dolor se puede aplicar tratamiento sintomático en domicilio, sin que este vaya a interferir con la valoración médica posterior. De hecho, aquellos problemas que presentan buena respuesta a estos tratamientos generalmente van a poder ser tratados y seguidos ambulatoriamente por el pediatra habitual del niño. 

- Aquellos problemas que presentan una evolución de varios días usualmente van a ser evaluados y seguidos mejor por el pediatra habitual del paciente que en un servicio de urgencias, donde solo se descarta la patología que requiera atención inmediata.

Situaciones en las que SÍ debemos acudir a urgencias con el niño y aquellas en las que NO es prioritario

semáforo de los colores para ir a urgencias con el niño

De manera orientativa, la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP) ha desarrollado un semáforo de colores que puede ayudar a orientar a los padres sobre si es necesario o no acudir a urgencias. Este semáforo clasifica las situaciones en tres escenarios posibles: necesidad inmediata de acudir a urgencias o de solicitar asistencia al 112, necesidad de acudir a urgencias o motivos que deben ser valorados por su pediatra habitual. ¡Aquí incluimos los escenarios reflejados!

Motivos para acudir a urgencias de forma inmediata:

- Piel: mala coloración de la piel, aparición súbita de manchas en la piel que asocien hinchazón de párpados o labios u otros síntomas (posibles alergias).

- Alteración del comportamiento: Falta de respuesta a estímulos, somnolencia o irritabilidad excesiva o presencia de movimientos anormales.

- Respiratorio: Dificultad para respirar grave aislada o dificultad respiratoria tras un atragantamiento o asociación de babeo o voz gangosa.

- Accidentes: Herida profunda con sangrado activo, herida en la que se visualiza el hueso o golpe de cabeza que asocie pérdida de conocimiento.

Razones para acudir a urgencias

- Piel: Manchas rojas que no desaparecen al apretar en la piel o manchas en la piel con hinchazón de labios o párpados sin otros otros síntomas.

- Fiebre: Niños menores de 3 meses o fiebre mayor de 40,5º C.

- Respiratorio: Dificultad para respirar moderada (se marcan las costillas, se oyen 'pitidos'…).

- Gastrointestinal: Vómitos que asocien dolor de cabeza, vómitos/diarrea que asocia signos de deshidratación (ojeras, disminución de diuresis), dolor abdominal continuo que empeora, bebé menor de un mes que rechaza la ingesta o ingesta de objetos (sobre todo pilas o imanes).

- Accidentes: Traumatismo con deformidad, herida profunda que requiere sutura o ingesta de productos tóxicos.

- Comportamiento: Mareo, pérdida de fuerza o expresión de pensamientos suicidas.

Cuando no es urgente y hay que pedir consulta con el pediatra

-  Piel: Manchas que desaparecen al presionar.

- Fiebre: Fiebre de niños entre 3-24 meses con temperatura mayor o igual a 39º sin otros datos de alarma o fiebre mayor de 38º de más de 5 días de evolución.

- RespiratorioTos o mocos sin dificultad respiratoria.

- Gastrointestinal: Vómitos o diarrea sin signos de deshidratación y/o dolor de tripa no intenso o intermitente.

- Otros: Dolor de oído que dura más de dos días u ojo rojo o picor de ojos.

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