Señales que nos indican que el niño está pensando en el suicidio

Cómo saber si el niño o el adolescente puede tener tendencias suicidas

Nuria G. Alonso de la Torre
Nuria G. Alonso de la Torre Psicóloga infantojuvenil

El suicidio infantil es una realidad que pocos adultos queremos enfrentar e incluso hay pocas investigaciones sobre el tema. Probablemente es porque resulta terrible pensar que la infancia a la que muchos consideran una etapa de felicidad no siempre es así para todos.

Por eso, muchas preguntas se agolpan en la cabeza de muchas familias sobre las causas que hace que se produzcan este tipo de actos en niños. Estas son las señales que nos indican que el niño está pensando en el suicidio.

El suicidio en la infancia o la adolescencia

Señales que indican que el niño piensa en el suicidio

El suicidio entre los 5- 14 años no es una de las causas más probables de muerte infantil en España, aunque es cierto que a partir de los 14 años esa posibilidad es un riesgo más factible y está considerada una de las tres causas más probables de muerte, sobre todo cuando se trata de chicos.

La adolescencia es un momento crítico para el desarrollo de un niño porque es en ese momento cuando los jóvenes se ven sometidos a más estrés, cuestionan su identidad, se alejan de la familia y eso hace que se encuentren más desprotegidos a la hora de resolver sus problemas de forma efectiva si no consiguen encontrar una red de apoyo sólida como son amigos o en otros familiares.

Sin embargo, esas ideas suicidas no surgen de la nada. A pesar de que los menores de 14 años tengan menos probabilidades que los adolescentes, también tienen ideas suicidas, aunque las lleven a la práctica en menos ocasiones.

Afortunadamente, el suicidio se puede prevenir con el adecuado asesoramiento e intervención de un especialista. Sin embargo, es importante estar atento a determinadas señales en la infancia que nos pueden dar pistas para pedir ayuda a dicho profesional.

Cómo saber si el niño está pensando en el suicidio

  • Pocas habilidades sociales y les cuesta pedir ayuda o lo hacen de forma tan sutil que es difícil darse cuenta.
  • Más maduros tanto físicamente como mentalmente.
  • Inflexibilidad o rigidez cognitiva: es decir, niños a los que les cuesta cambiar su comportamiento o ceder ante las opiniones distintas a las suyas.
  • Comentarios pesimistas acerca de que “no merece la pena vivir” o incluso alguna nota o carta de despedida y no para llamar la atención o vengarse de algún modo.
  • Baja autoestima o tímidos: se sienten inútiles por no ver una salida a sus problemas.

Circunstancias que pueden que el niño tengan tendencias suicidas

  • Los niños que tienen antecedentes en su familia de suicidio o niños que padecen una depresión, otro trastorno afectivo o de conducta tienen más posibilidades de tener ideas suicidas, aunque no todos los niños que sufren depresión se suicidan.
  • Sufrir acoso escolar en el colegio aumenta el riesgo, ya que muchos niños se sienten indefensos ante las burlas y la violencia de alguno de sus compañeros. Muchos no ven que puedan existir soluciones porque o bien se sienten ignorados por los adultos cuando han intentado hablar de ello o sienten que son los culpables por no saber defenderse.
  • Intentos de suicidio previos o suicidios por parte de otras personas que conoce o ha visto cercanos o en los medios de comunicación. Hay perfiles en las redes sociales, imágenes o comentarios en los medios de comunicación o en internet que incitan a autolesionarse como única solución efectiva para aliviar la angustia que se siente o incluso puede haber niños en su entorno a los que les hayan visto haciéndose cortes y sientan curiosidad.
  • Repetir o perder un año de curso: Hay niños que enfocan repetir como un fracaso, no sólo a nivel académico también porque sienten que no van a ser capaces de aprobar nunca el curso, no van a lograr integrarse con los nuevos compañeros, va a perder a sus amigos o tienen miedo y vergüenza de las críticas de los demás.
  • Cambio en sus rutinas y aspecto: Hace referencia no sólo a que tenga cambios de humor, también que exista una alteración del patrón de sueño, dificultades con la comida, aspecto más desaliñado…
  • Pérdida de un ser querido: El duelo es un proceso difícil de afrontar para los niños, sobre todo si la persona que ha fallecido era un referente para ese niño/a. Y aunque es pasajero, el sentimiento de dolor puede ser tan profundo que les lleve a pensar ese tipo de ideas suicidas.
  • Divorcio: Los niños pueden sufrir mucho ante una separación de sus padres, todo depende de cómo se aborde el divorcio en casa. A veces, pueden vivirlo como una verdadera pérdida, sentirse desorientados por no querer elegir entre uno u otro y desprotegidos por no saber a quién acudir.
  • Violencia o maltrato: Si un niño vive en un entorno violento, ya sea porque sufre ese maltrato o porque lo ve en otros miembros de la familia. Los niños confían en que los adultos les protegerán y cuando eso no sucede se sienten desamparados.