Adiós al síndrome de la madre perfecta - Más maternidad y menos culpa

La culpa de la mamá o por qué la maternidad nos da sentimiento de culpabilidad

Fabiola Hernández Pérez, Periodista y editora
En este artículo
  1. Más maternidad y menos culpa - ¿Qué es el síndrome de la madre perfecta?
  2. ¿Por qué sentir culpa al ser madres o padres?
  3. Deja de tratar de ser la madre perfecta porque ¡no existe!

Dile adiós al síndrome de la madre perfecta - Más maternidad y menos culpa. ¿Por qué será que la culpa está tatuada a fuego al ser madres? ¿Cuándo dejaremos la culpa de la mamá o por qué la maternidad nos da sentimiento de culpabilidad? Nuestros especialistas Ares González, maestro y formador, Silvia Álava, psicóloga y Lucía Galán, pediatra, te responden y te dan sus mejores tips.

Más maternidad y menos culpa - ¿Qué es el síndrome de la madre perfecta?

Culpa de las madres

El síndrome de la madre perfecta es el que se le exige a las madres y no a los padres. ¿Qué se les exige? que sean perfectas, que lo hagan todo bien, que lo resuelvan todo y que se encarguen de todas las cosas. Y esto genera una carga en la mujer que no le corresponde porque es una carga que tiene una corresponsabilidad con el hombre o con la pareja.

Y entonces, no se habla nunca del síndrome del padre perfecto porque realmente ese papel recae sobre las mujeres. Entonces, ¿eso qué genera en la mujer? Agobio, estrés, malestar y la sensación de cumplir con las exigencias de la gente, lo cual no les permite disfrutar de la crianza, porque si disfrutamos de ella en el día a día entonces vamos a estar bien.

Hazte una pregunta: ¿Qué nos queda si no disfrutamos de nuestros hijos? ¿Qué es lo que los niños realmente necesitan de sus padres? Podemos decirte que son 6 puntos, estos van a determinar cómo está tu hijo o tu hija y no se pueden comprar ni sustituir. Aquí esos 6 puntos que son básicos:

  1. La presencia. Esto se relaciona con el tiempo que vas a estar en tu casa, la calidad de ese tiempo que vas a estar con tu hijo o con tu hija y también cómo te vas a relacionar.
  2. Los cuidados. Aquí se engloban claramente el sueño y la alimentación, que son dos temas críticos en el desarrollo de cualquier persona. Aquí hay que invertir, porque un niño que duerme y come bien es un niño que todo lo demás va a estar bien.
  3. La autonomía. Saber cómo vas a desarrollar la autonomía en tu hijo para que el día de mañana sea autosuficiente.
  4. Los límites. Hay que tener una claridad sobre cómo vas a trabajar los límites y por qué son importantes.
  5. Los espacios adecuados. Este es un punto muy importante porque los niños y niñas necesitan que permitamos que puedan ser tal y como son, ya que viven constantemente en un mundo de adultos en el que les exige lo que tienen que hacer: 'siéntate aquí', 'pónte allá' o 'no hagas esto o lo otro'. Necesitas crear espacios, tiempos y posibilidades para que los niños y las niñas estén bien.
  6. El bienestar familiar. Es el último punto y que suele ser el más olvidado cuando hablamos de crianza. Una familia tiene diferentes integrantes y para que estemos bien tenemos que estar todos bien o con un umbral de bienestar general, dejando atrás el estrés.

¿Por qué sentir culpa al ser madres o padres?

Por qué las madres sientem culpa

Lo primero que hay que entender es que esto es un proceso en el que estamos aprendiendo y que los padres se van a equivocar constantemente. Va a ser un proceso de aprendizaje y lo que va a enriquecer que esto sea un proceso maravilloso es que vamos a seguir mejorando poco a poco y vamos a maravillarnos de la persona que tenemos delante y que estamos cuidando y educando.

Justo de ahí viene la culpa: de no ser 'suficientes' y si a eso le sumamos que seguimos con una adaptación de la Pandemia, esto supone todo un reto. Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó que esta ansiedad específica sea llamada 'fatiga pandémica', sin embargo, es normal que las madres estén superadas por la situación de la misma Pandemia.

No mentiremos: la crianza es muy muy demandante y también es muy cansada porque entre otras cosas se duerme bastante menos y además las emociones son demasiado intensas. Ahora bien, si en determinado momento tienes esa sensación de que esto te supera o crees que no puedes más, lo primero que tienes que saber es que es completamente normal.

¡Sí! Sentirte rebasada es de lo más normal. A partir de ahí sí que tenemos que analizar y decir: '¿qué cosas puedo hacer para mejorar?', porque quizá lo que podemos hacer es tratarlo más desde el realismo y desde entender que hay una época en la vida que vamos a estar más cansadas. También va tener mucho que ver el cómo nos estamos hablando y cuál es el tipo de discurso que estamos haciendo.

Por ejemplo si ahora estamos en esa fase de 'es que no puedo más', 'esto ya no va conmigo' o 'no es como lo imaginé', hay que pararnos por completo por un momento. Aquí el énfasis es que todo es normal, porque tienes un bebé o porque tienes un trabajo, con lo cual es normal estar cansada, así que hay que ver qué nivel de exigencia tienes puesto en ti misma y en los demás y a partir de ello trabajarlo.

Deja de tratar de ser la madre perfecta porque ¡no existe!

Las mamás perfectas no existen

Muchos expertos, la mayoría con casi 20 años de profesión, jamás han visto a una madre perfecta, así que esto forma parte del proceso. La perfección no existe, ni en nosotras como madres, ni en los padres, ni en nuestros propios hijos. Con lo cual desear llegar a esa perfección inexistente no solamente no es real, sino que además no nos sienta bien.

¿Qué hacer con el sentimiento de culpa entonces? Primero, parar a la reflexión, hacer un análisis objetivo de la situación y descubrir el porqué estás cansada. A partir de ahí, debes hacer espacio para tus cosas, quizá tomar un baño relajante o si estás en ese momento de la ducha simplemente pararte y ser consciente de cómo cae el agua y detenerte a disfrutar.

Todas somos madres maravillosas, maravillosamente imperfectas y aprendemos sobre la marcha, muchas veces de aprender sobre tus errores, va de coleccionar momentos porque al final te das cuenta de que lo que nos llevamos de esta vida: momentos, instantes, personas... Las cosas verdaderamente importantes son muy poquitas y a veces las pasamos por alto.

La vida es cambio, la vida improvisa y nosotros con ella. Por lo que la felicidad en buena parte depende de esa capacidad que tengamos de improvisar. Finalmente, jamás pierdas tu identidad para convertirte en 'la mamá de...', porque antes de ser madre eres mujer que busca su bienestar. Solo sigue estas recomendaciones y notarás que las madres no somos perfectas:

  • Tus hijos necesitan verte bien y disfrutar. Y eso se hace cuando no abandonas parte de ti misma. Eres madre y eso es una experiencia maravillosa y lo puedes hacer.
  • Debes conciliar el trabajo y la vida personal. Si solo estás centrada en el trabajo, puede ser que te pierdas momentos con tus hijos. Ningún empleador debe obligarte a estar más allá de lo que estipula tu contrato.
  • Recuperar a la pareja. Porque es quien lo resiente cuando empezamos a centrarnos siempre en los hijos, es importante conciliar las necesidades tanto de unos como de otros. Porque va pasando el tiempo, va pasando el tiempo y no haces nada que realmente se llene más allá de ser madre o padre que es algo que nos llena profundamente.

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