4 causas de corte de digestión en los niños

Cómo detectar a tiempo un corte de digestión en los niños y cómo actuar

Estefanía Esteban

'Si te metes en el agua después de comer, se te cortará la digestión'. ¿Cuántas frases como esta habremos escuchado? 

Existen muchos mitos sobre al corte de digestión en los niños, que a pesar de carecer de ninguna base científica, se siguen transmitiendo como ciertos. Así que llegó el momento de desmitificarlos de una vez por todas y buscar las verdaderas razones del corte de digestión: aquí tienes las 4 causas de corte de digestión en los niños. Las causas verdaderas.

Las 4 causas de corte de digestión en los niños que sí debes creer

4 causas de corte de digestión en los niños

El miedo a sufrir un corte de digestión, lleva a muchos padres y madres a prohibir a su hijo bañarse después de comer... Y todo por culpa de numerosos mitos en los que hoy en día se siguen creyendo. Sin embargo, las verdaderas razones de corte de digestión son otras. Aquí tienes las 4 causas de corte de digestión en los niños más peligrosas:

1. El cambio brusco de temperatura. El gran mito en el que muchos padres aún creen es el de la necesidad de esperar unas horas para que a su hijo le de tiempo a hacer la digestión después de comer, antes de meterse en el agua. En realidad, el problema no está en meterse en el agua, sino en los cambios bruscos de temperatura. Si notas por ejemplo que hace una temperatura externa muy elevada y la temperatura del agua es muy baja, el contraste puede ser determinante y provocar un corte de digestión. Pero... ¿por qué? Porque para hacer la digestión, el cuerpo necesita una gran cantidad de sangre para realizar la digestión, y si el cuerpo de pronto entra en contacto con temperaturas muy bajas en pleno proceso de la digestión, la sangre tendrá que repartirse por todo el cuerpo para contrarrestar esa pérdida de temperatura corporal. Esto originará mareos y vómitos, y el contraste es muy fuerte, puede ocasionar hasta una pérdida de conocimiento.  

Así que más que controlar el tiempo que ha pasado después de la comida, controla la temperatura exterior y la temperatura del agua. Que al agua de la piscina o el mar no esté demasiado fría. Si está fría, debes enseñar a tu hijo a entrar poco al agua y a ir acostumbrando al cuerpo a esa temperatura más baja mojando antes brazos y nuca. 

2. Tras realizar una comida demasiado copiosa y hacer ejercicio. Al comer demasiado y ponerse a hacer ejercicio tras la comida, sucede algo parecido a lo que sucede cuando entras en el agua y hay un contraste muy alto de temperaturas: la sangre, concentrada en un punto concreto del cuerpo, debe repartirse por todo el cuerpo porque necesita oxígeno. En este caso, también se puede dar el corte de digestión.

3. Sudar mucho y tomar demasiado sol tras la comida. Aunque es menos frecuente, el hecho de sudar mucho y tomar en exceso el sol, puede provocar un contraste de temperaturas interno que afecte al proceso de digestión. 

4. Comidas ricas en grasa y azúcar. También existen algunas comidas muy ricas en grasas o en azúcar que pueden favorecer el corte de digestión. Se recomienda que las comidas sean ligeras e hidratantes cuando vayas a la playa o la piscina o bien cuando vayas a realizar algún deporte o actividad física intensa.

Cómo reconocer el corte de digestión en los niños y qué hacer

Ten en cuenta todas estas señales para detectar un posible corte de digestión en tu hijo para actuar a tiempo:

- Malestar general: escalofríos, sudoración excesiva...

- Dolor de estómago.

- Mareos y náuseas.

- Piel pálida o urticaria.

- Tensión y pulso bajo.

- Visión borrosa.

- Desmayo.

Antes de llegar a la lipotimia, debemos frenar cuanto antes los síntomas de corte de digestión. Si notas que tu hijo está mareado, debe salir del agua y dejar el ejercicio físico. 

Tumba a tu hijo y eleva sus piernas para que la sangre fluya hacia la cabeza y mantén su temperatura estable. Para ello, debes taparle con una toalla o algo de ropa. Esta será la forma más eficaz de impedir una lipotimia.  

Después, la dieta debe ser líquida, ya que lo más probable es que tu hijo termine vomitando o sufra algún cuadro de diarreas.