8 sugerencias para pasar el verano con niños con autismo

Consejos para padres de niños con autismo

Alejandro Écija
Alejandro Écija Maestro en audición y lenguaje

El verano es una época como otra cualquiera aunque con el handicap de no tener un esquema habitual que se repite como el que ocurre durante el calendario escolar. A los niños con autismo les cuesta romper las rutinas, y no suelen sentirse cómodos cuando hay novedades. Por ello, te damos algunas sugerencias para disfrutar y pasar un buen verano con niños con autismo.

Consejos para pasar el verano con niños con autismo

Afrontar el verano con niños con autismo

Las rutinas dan seguridad a los niños con autismo, pero cuando llega el verano esas rutinas se rompen y los planes cambian casi cada día. Eso supone un estrés para los niños con autismo, que no suelen llevar bien los cambios en sus esquemas habituales del día a día. ¿Qué podemos hacer entonces?

Te doy algunos consejos que puedes seguir para pasar el verano con los niños con autismo.

1- Intenta que tu hijo se relacione con otros iguales. A las niños con autismo les suele costar relacionarse con otros niños de su edad. Ofrécele momentos para estar con los primos y amigos del vecindario. ¡Es un buen momento también para trabajar la inclusión y explicarles a los demás amigos de nuestros hijos qué significa ser una persona con autismo!

2- Trata de tener tareas para cada día. A veces es fácil caer en el aburrimiento, y frecuentes momentos de tiempo libre sin estructura suelen potenciar que nuestros hijos “inventen algunas travesuras”.

3- Realiza actividades de ocio y tiempo libre en el exterior. Respirar aire fresco de la montaña o la brisa del mar es beneficioso para todos.

4- Ayuda a que tu hijo siga teniendo una rutina de sueño favorable. Algunas personas con autismo sufren de ciertos trastornos del sueño. Si es el caso de tu hijo, procura hacer algo de actividad física diaria, darse un baño fresco antes de ir a dormir y anticiparle cuando es la hora de ir a descansar. Se permisible y considerado pues en el verano suele apetecernos ir a dormir más tarde.

5- No olvides tener ciertas rutinas que ha adquirido durante los últimos meses tu hijo también durante el verano. A veces es complicado seguir haciendo cosas durante las vacaciones pero es aconsejable seguir las sugerencias de los profesionales docentes que intervienen con nuestro hijo: lavar los dientes, hacer alguna tarea de trabajo en mesa o simplemente leer junto a nuestros hijos.

6- ¡Juega, juega y luego, juega! Está comprobado que jugar en familia crea lazos y vínculos emocionales que no se pueden lograr de otra manera. Aprovecha el tiempo para jugar con tu hijo a sus juegos favoritos y para enseñarle de forma estructurada nuevos juegos.

7- No olvides comunicarte de forma asertiva y funcional. ¡Más vale un no a tiempo y un abrazo y una sonrisa después! Es importante que tu hijo no olvide los límites aún estando de vacaciones. Esto nos proporciona mayor estabilidad en la familia que intentar explicarle después del verano que hay que volver a las rutinas (este concepto suele costar a las personas con autismo).

8- De igual manera, no olvides que el verano es para disfrutarlo y que todos tenemos derechos a descansar física y mentalmente. Valora en cada momento aquellas cosas que vas a permitir a tu hijo y por qué las haces (o no). Es importante recordarse como padre y madre para qué y por qué hacemos las cosas sean cuales sean las circunstancias de nuestros hijos y teniendo en cuenta las circunstancias familiares que nos rodean.