Consejos prácticos para la atención educativa de los niños con TDAH

Tips para los profesores que tienen alumnos en el aula con Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad

Jimena Ocampo Lozano

El Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad afecta a diversos ámbitos de la vida del niño, como son el ámbito social, emocional, familiar y educativo. En el área educativa, este trastorno no solo afecta al comportamiento o la conducta del niño en el aula, sino al propio proceso de aprendizaje del niño. Cuando abordamos el TDAH en el aula, tenemos que poner especial atención a las dificultades de aprendizaje que los niños pueden presentar y cómo abordarlas. Por eso, a continuación te proponemos algunos consejos muy prácticos para la atención educativa diaria de los niños con TDAH.

TDAH en el aula. Tips para profesores

La atención educativa para niños con TDAH

Aunque no todos los niños con TDAH presentan un trastorno de aprendizaje, la gran mayoría de ellos, como consecuencia de la falta de atención, la impulsividad y la inquietud, tienen un rendimiento en lectura, escritura o matemáticas por debajo de lo esperado para su edad y curso escolar. Por lo tanto, la actuación en el aula con estos niños, no debe limitarse al ámbito conductual y hay que tener muy en cuenta sus dificultades de aprendizaje, y darles una respuesta adecuada.

Generalmente el rendimiento de estos niños en el aula no se corresponde con sus capacidades, y no es raro que se enfrenten a situaciones de fracaso escolar. Aquí suelen juntarse varios factores, no solo las dificultades de aprendizaje que pueden presentar. Son niños que suelen tener bajas expectativas respecto a su rendimiento escolar ('me esfuerzo, pero no sirve de nada', 'siempre suspendo'), baja autoestima ('soy tonto'), y al final, con el tiempo, si no se trata adecuadamente en el ámbito educativo, terminan por 'tirar la toalla'.

Las actuaciones con estos niños en el aula son fundamentales no solo para alcanzar el éxito educativo, (entendiendo por éxito educativo un aprendizaje de calidad, significativo para ellos, constructivo y para toda la vida), sino para un adecuado desarrollo emocional, social y personal.

La atención educativa en los niños con TDAH

Solemos hablar de pautas como sentarles en primera fila, explicar con detalle las normas, hacerles pequeños recordatorios, supervisar el trabajo, motivarles y reforzarles positivamente… Pero hay una serie de pautas metodológicas que podemos tener en cuenta con estos niños en el aula (muchas de ellas vienen reguladas por las legislaciones educativas de cada región o comunidad). Se trata de adecuaciones que no afectan a los objetivos o los contenidos a estudiar pero que ayudan a que estos niños en su día a día escolar.

Estas son algunas de ellas:

En el trabajo en el clase

- Hay que tener en cuenta que si le cuesta atender no es porque no quiera, sino porque no puede. Debemos ser conscientes de que mientras está haciendo una tarea le va a resultar complicado atender a otras pautas o explicaciones que se estén dando. Por ejemplo, si está copiando de la pizarra los deberes, no estará atendiendo a otras explicaciones que dé el profesor en el aula, por lo que sería recomendable que las orientaciones para realizar las tareas y trabajos en el aula se le entreguen escritas en un folio o se escriban en la pizarra, y así poderlas tener a mano y poder recurrir a ella cuando necesite.

- Hay que asegurarse además que ha 'atendido' a la explicación o a la orden que se ha dado. Muchas veces asienten cuando les preguntamos '¿Sabes lo que hay que hacer?'. Nos dicen que sí, pero tenemos que ir un poco más allá. Hay que asegurarse de que en efecto es así, por lo que sería recomendable pedirles que nos expliquen qué hay que hacer, para asegurarnos que ha escuchado y atendido.

En los exámenes

- En los exámenes, es fácil que estos niños dejen ejercicios sin terminar o incompletos (por las dificultades en focalizar la atención, por la impulsividad y porque se cansan con facilidad), especialmente cuando se trata de ejercicios en los que se les piden varias cosas (lee, subraya, marca, rodea y escribe…), por lo que podemos marcar en negrita las palabras claves del enunciado o fraccionarles los enunciados en partes. También podemos ampliar el espacio del examen, en lugar de todas las preguntas en un folio, diseñar el examen para que en cada hoja haya solo dos preguntas.

- Podemos adaptar el modo de preguntar: hacer preguntas orales, ofrecer apoyos visuales, plantear otras opciones como puede ser ejercicios de unir con flechas, por ejemplo.

- Ofrecer más tiempo para hacer el examen (suele ser un 30% más de tiempo). Incluso, es más recomendable dividirlo en dos sesiones, ya que si lo que hacemos es sumar minutos al tiempo de examen en la misma sesión, la fatiga puede hacer que ese tiempo extra no sirva de nada. Por lo tanto, no se trata tanto de ampliar la hora de examen sino de fraccionarlo y hacerlo en dos sesiones diferentes.

- Se trata de que el alumno con TDAH demuestre lo que sabe adecuando el tipo de preguntas, y el tiempo, pero no el contenido a evaluar.

Como vemos, la intervención con estos niños no se limita al trabajo especializado a nivel individual, sino que el trabajo coordinado con familia y especialmente con los profesores es clave para minimizar las 'consecuencias' negativas de este trastorno.