5 consejos para padres de niños con TDAH o TDA

Recomendaciones para mejorar la conducta de los niños hiperactivos

Una de las cosas que más preocupan a los padres cuando reciben el diagnóstico de TDAH, es cómo pueden ayudar ellos a sus hijos en casa y sobre todo, necesitan información sobre el trastorno y sobre cómo afecta a su hijo.

También necesitan saber, que si tener un hijo es agotador, un hijo con TDAH a veces lo es aún más, y a veces nos requiere más paciencia. Por eso, la intervención psicopedagógica no sólo va dirigida a los niños sino que también debe incluir a sus familias. Es fundamental informarles sobre el trastorno y orientarles en su día a día con sus hijos. En Guiainfantil.com te ayudamos con estos consejos para padres de niños con TDAH o TDA.

Recomendaciones para padres de niños con TDAH o TDA

Consejos para padres de niños con TDAH o TDA

1. Comprensión: Gran parte del cambio en los niños, viene de la comprensión del problema por parte de sus padres. Si nuestro hijo siente que le comprendemos, se sentirá mejor más relajado y nos convertiremos en su ayuda.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta que nuestro hijo no hace las cosas a propósito. Si se olvida los libros, o el abrigo, o rompe algo, debemos evitar pensar, que no lo hace porque no quiere. 

Lo principal es que los padres conozcan el trastorno y cómo afecta a la conducta de sus hijos. Conocer por ejemplo, que por más que les repitamos las cosas, no significa ni que me esté escuchando ni que se acuerde de lo que le he dicho. O saber que no anticipan las consecuencias de lo que hacen, actúan y luego se dan cuenta de lo que han hecho. 

2. Evitar el castigo constante: el castigo no siempre es una buena opción, porque los niños con TDAH o TDA no saben qué han hecho mal. Tenemos que intentar dar una orientación positiva a sus fallos, por ejemplo, si se olvida los deberes, en lugar de castigarle, le daremos herramientas para que le ponga solución, por ejemplo, que llame a un compañero.

3. Poner normas y límites: Debemos poner límites pero corregir la conducta desde la comprensión y no desde el enfado. Los niños afectados de TDAH, tienen dificultad para escuchar las normas, ya que les cuesta prestar atención cuando se les habla. También, tienen problemas en recordarlas, debido al peor funcionamiento de sus funciones ejecutivas y facilidad para incumplirlas debido a su impulsividad, su déficit atención y a la poca reflexividad.

Les falta capacidad para identificar las normas importantes al no saber identificar bien las consecuencias de cumplir o no esa norma. Les cuesta más cumplir las normas si las consecuencias no son inmediatas. Por tanto, es mejor prometerles un detalle si aprueban un examen que no un gran regalo si aprueban todo el curso. Por ello deben ser: tienen que  ser claras y estables, realistas, independientes unas de otras y deben ponerse de una en una.

4. Debemos poner consecuencias educativas: los niños con TDAH o TDA tienen la sensación de que como hagan lo que hagan, todo lo hacen mal o siempre les regañan les faltan incentivos para intentar portarse mejor. De ahí la importancia, tanto del refuerzo positivo, cuando el niño tenga un buen comportamiento como de la consecuencia educativa si no lo hizo bien.

5. Servirles de guía a la conducta: Los padres pueden y deben tener estrategias que ayuden y faciliten que su hijo aprenda a regularse y autocontrolarse. Para ello hay que centrarse en trabajar principalmente en torno a los siguientes puntos:

- Estructuración del ambiente: hábitos, rutinas, planificación, horarios y normas. Hacer una lista de rutinas les puede servir para que el niño tenga más control sobre su conducta.

- Externalización de la información: carteles, fotos, dibujos, relojes, contadores o señales acústicas. Elaborar fichas puede servir como ayuda a que no se "olvide" de lo que tiene que hacer.

- Internalización de los procesos: guía externa de la conducta, pedir que repitan en voz alta lo que han de hacer y asegurarnos de que el niño nos ha oído o repetirse la orden.

Los niños con TDAH van a necesitar una guía externa de conducta, es decir, un adulto que les indique cómo deben comportarse. Lo importante en este caso son: la actitud y las expectativas.