Tú no eres culpable de que tu hijo tenga TDAH

Cómo se sienten los padres y qué dudas tienen ante el diagnóstico de TDAH en los niños

Jimena Ocampo Lozano

Muchos son los sentimientos y emociones que pueden surgir cuando nos dicen que nuestro hijo tiene algún trastorno del desarrollo o de aprendizaje. En el caso del Trastorno de Déficit de Atención y/o Hiperactividad es común que haya una mezcla de alivio (por fin tenemos respuesta y explicación a sus conductas y dificultades) y preocupación (¿ y ahora qué?).

En ocasiones, a esta combinación hay que sumarle la culpa (por no haber entendido o darse cuenta del problema del niño). Sin embargo, debes tener claro de que tú, querido padre, no eres culpable de que tu hijo tenga TDAH.

Así se sienten los padres tras el diagnóstico de TDAH de los niños

Por qué tú no eres culpable de que tu hijo tenga TDAH

En la mayoría de los casos en los que hay un diagnóstico de TDAH, los padres llevan ya tiempo sospechando que algo no va del todo bien. Normalmente vienen a la consulta porque hay una serie de dificultades a las que no pueden dar solución. Estas pueden producirse tanto en el hogar como en el colegio.

- Dificultades en el hogar
Problemas con sus rutinas diarias, problemas de conducta, olvidos y despistes, falta de atención a las órdenes que se le da…

- Dificultades también en el ámbito escolar
Los profesores nos dicen que se distrae, que no atiende, que parece que no escucha, que es listo pero que es vago. A menudo también hay problemas en los aprendizajes instrumentales básicos de lectura y escritura, bajo rendimiento escolar para su buena capacidad. A veces, el niño tiene problemas de conducta en el aula y dificultades en el ámbito social (conflictos con otros niños, en el colegio, en el parque…)

Normalmente, cuando los padres acuden a la consulta de un profesional, se han acumulado muchas dificultades a las que no pueden dar solución. 'Lo hemos probado todo' es la frase más frecuente que escuchamos. Y especialmente lo que preocupa más son los problemas escolares u de comportamiento.

Por eso, cuando los padres, tras mucho probar, y mucho intentar, reciben un diagnóstico de TDAH, suelen tener sentimientos encontrados, alivio por poder poner nombre al problema, pero en ocasiones también culpa, porque tienen la sensación de no haber entendido a su hijo, y haber hecho muchas cosas mal con él. También pueden sentir desconcierto, incertidumbre… y se hacen la pregunta del millón, ¿y ahora qué?

No eres culpable por el TDAH de tu hijo y otras dudas resueltas

El TDAH en niños y cómo afecta a sus familias

Ahora, una vez que tu hijo ha sido diagnosticado de TDAH, toca resolver algunas de las dudas más inmediatas. Y, sobre todo, dejar claro que no es culpa de los padres que los niños tengan TDAH.

1. ¿Somos los culpables?

Cuando los padres reciben un diagnóstico que afecta a sus hijos es fundamental hacerles ver que ellos no son culpables de nada. Básicamente porque es un trastorno de origen neurobiológico, es decir, que no lo han generado los padres con su educación.

Por otro lado, hay que aliviar la culpa que tienen en muchas ocasiones porque tiene la sensación de haber 'tratado mal' al niño o por no haber sabido ver que había un problema. Hay que hacerles ver que todo lo que han hecho lo han hecho pensando en que es lo mejor para su hijo, que los padres no nacemos sabiendo todo y que al igual que tantas otras cosas, esto es un aprendizaje.

2. ¿Es necesario medicarle?

Muchos padres cuando reciben el diagnóstico de TDAH lo primero que te dicen es… ¿tengo que darle la pastilla? O 'no quiero que mi hijo tome medicación'. Es normal que tengan dudas y sean reticentes, pero hay que explicarles que no siempre es necesario y que será una decisión que es suya. Además, este tratamiento siempre se hará bajo supervisión de un neurólogo infantil si se cumplen una serie de requisitos o necesidades.

3. ¿Y qué pasa en el colegio?

A partir de ahora hay una serie de adecuaciones o adaptaciones que a nivel escolar podrán hacerse para atender las necesidades del niño. Es por ello que sería importante que pusieran en conocimiento del centro escolar el diagnóstico del niño, para que se tomen las medidas educativas necesarias y adecuadas.

4. ¿Y en casa qué hacemos?

El papel de la familia es fundamental en el desarrollo del niño por lo que es muy importantes trabajar con los papás, y darles asesoramiento y toda la ayuda que necesiten para un adecuado manejo de las diferentes situaciones que pueden surgir en el día a día y que normalmente son fuente de conflictos. Es fundamental, además, que reciban toda la información necesaria, ya que no siempre es fácil entender por qué su hijo actúa como actúa, por qué le cuesta atender, o por qué tiene dificultades de aprendizaje, etc.

Normalmente hay un antes y un después del diagnóstico, sobre todo porque desde ese momento los padres tienen más información, pueden entender lo que venía sucediendo hasta el momento del diagnóstico y tienen herramientas para afrontar las diversas situaciones que puedan presentarse. Y además pueden ofrecer a su hijo las ayudas y apoyos que necesitan.

Desde el momento del diagnóstico, se abre un nuevo camino en el que los padres, la familia y su entorno escolar juegan un papel muy importante. Hay que pensar que no es un trastorno que vaya a limitar la vida del niño, sino que simplemente necesitan unas pautas y unas estrategias diferentes. Deben tener claro que con el tratamiento adecuado (educativo, psicopedagógico, psicológico y/o farmacológico), todo cambia y todo mejora.