Cuándo ir a un experto si el niño tiene dificultad al leer o escribir

Qué profesionales pueden ayudar si hay dificultades de aprendizaje en lectoescritura

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

La lectura es un hábito que implica múltiples beneficios en el desarrollo cognitivo y emocional del niño ayudándole a conocerse a sí mismo y el mundo que le rodea, además de impulsar el progreso de sus capacidades mentales como: la abstracción, la memoria, la imaginación o el lenguaje. Por eso, cuando los padres consideramos que el niño tiene más dificultad al leer o escribir de lo habitual (está tardando mucho en aprender a leer, lee muy despacio, no comprende lo que lee, etc.) nos planteamos la posibilidad de acudir a un experto. Pero, ¿cuándo es necesaria su intervención y cuál es el profesional adecuado?

A qué se debe esa dificultad al leer o escribir de algunos niños

Cuando el niño tiene dificultad al leer o escribir

Hay niños que presentan dificultades a la hora del aprendizaje de la lectoescritura. Muchos de estos problemas van desapareciendo con el paso del tiempo, ya que a menudo se debe al distinto ritmo de desarrollo que tiene cada niño. En cambio, hay otro tipo de problemas de aprendizaje que les pueden afectar, cómo es el caso de los retrasos en el lenguaje o ciertos trastornos específicos.

Todos los niños que presentan dichas dificultades en lectoescritura tienen un rendimiento escolar bajo. Por eso, es importante que se pueda detectar y diagnosticar la razón de su dificultad para poder ayudarle. También es imprescindible hacerlo cuanto antes para saber si necesita la implicación de profesionales en sus problemas de aprendizaje.

Existen muchos factores que pueden afectar al aprendizaje de la lectoescritura. Entre ellos:

1. Dislexia
Es una de las más comunes. La dislexia es un trastorno neuronal que dificulta la lectura y el procesamiento del lenguaje. Es decir, cuando se padece este trastorno aparece una dificultad para conectar las letras con los sonidos que producen. Esto afecta a la lectura fluida y a la comprensión lectora.

2. Aprendizaje forzado
Se estima que la edad ideal para aprender a leer y a escribir es en torno a los 6 años. Antes de esta edad se puede facilitar la adquisición de la lectoescritura mediante juegos. Sin embargo, muchas veces se cae en la trampa de métodos de aprendizaje inadecuados que fuerzan esta adquisición y causan más dificultades que beneficios.

3. TDAH
Los niños con el Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad tienen dificultades para prestar atención, además de tener problemas con las funciones ejecutivas – memoria de trabajo, voz privada de la mente, pensamiento flexible, autorregulación- importantes para la lectoescritura. Estos chicos tendrán problemas para recordar reglas de lectura, problemas de concentración para entenderlo que leen y relacionarlo con otros textos. Además, la hiperactividad puede hacer que quieran terminar cuanto antes el texto y omitan ciertos detalles del mismo.

4. Dislalias
Se producen como consecuencia de empezar a hablar tarde, confundir sonidos, pronunciar mal, intercambiar o sustituyen fonemas y acortar palabras. Todos estos rasgos son normales cuando los niños empiezan a hablar pero van desapareciendo a medida que van creciendo. El problema viene cuando esto no ocurre.

5. Trastorno del aprendizaje no verbal (TANV)
Es una dificultad que afecta las habilidades sociales, el pensamiento abstracto y la comprensión del espacio durante toda la vida. Su habilidad lingüística es buena pero no tienen la capacidad de clasificar la información que les llega de manera óptima y no pueden entender conceptos generales. Es decir, los niños que padecen este trastorno leen perfectamente el texto de manera literal, pero no entienden la idea que se transmite.

6. El ambiente
Un ambiente sin estímulos o que sea socialmente desfavorable puede llevar a problemas de aprendizaje a la hora de leer y escribir.

Qué experto puede ayudar con los problemas en lectoescritura 

Hay ocasiones en las que debido a las necesidades específicas de cada niño será necesario la intervención de diferentes profesionales. Entre ellos:

- Psicólogo
Este profesional evaluará el área cognitiva, conductual y emocional del niño para definir si el problema es específico o del desarrollo. Además tendrá potestad para averiguar si el problema proviene de un ambiente desfavorable o, en cambio, está sujeto a un trastorno.

- Neurólogo
Este profesional médico será el encargado de hacer las exploraciones y las pruebas pertinentes para evaluar el sistema nervioso central a nivel estructural y funcional para saber si el problema del niño es biológico, para la posterior evaluación y trabajo en programas de rehabilitación por parte del profesional específico según los resultados.

- Logopeda
Profesional específico que se encargará del problema de lectoescritura si su origen proviene de algún problema en la adquisición del lenguaje.

- Neuropsicólogo
Si el origen del problema es biológico será el encargado de llevar a cabo los programas de rehabilitación necesarios para dar con la dificultad.

¿Y qué podemos hacer desde casa?

Ayudar a los niños con su problema de lectoescritura

Pero, además de una posible intervención de un experto, los padres debemos seguir trabajando con los niños desde casa. Para poder ayudar al niño es importante que se haya colaboración entre la familia y los educadores para que el problema no evolucione y provocar dificultades más graves en el aprendizaje del pequeño. Para ello es necesario que:

- Fomentemos el esfuerzo. Aunque el niño crea que se le da mal, los padres deben de inculcar el valor del esfuerzo para hacerles entender que con trabajo y esforzándose puede conseguir superar esta dificultad.

- Haya contacto familia-centro educativo. Desde el colegio los profesores irán informando de las diferentes actividades que se pueden trabajar y proporcionando el material necesario para poder hacerlo desde casa y, así, mejorar la lectoescritura del niño.

- Leer con él. Dedicar tiempo a esta actividad diariamente produce una rutina que facilita la lectura y acabará siendo una actividad agradable y compartida por el niño. Busca cuentos infantiles que resulten atractivos a tu hijo para que le resulte una actividad mucho más entretenida.

- Leer en voz alta. Es una actividad que facilita la lectura, mejora las habilidades cognitivas y amplia el vocabulario.