Por qué NUNCA debes usar el castigo con los niños con TDAH

Los castigos y las amenazas tienen consecuencias negativos para los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

La educación de los niños es una tarea muy complicada para los padres. Esto se debe a múltiples factores: falta de tiempo debido a los horarios del trabajo, cansancio acumulado durante todo el día, el carácter del propio hijo o una situación especial que se pueda dar.

También en el caso de los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, a menudo los adultos se ven desbordados por la situación y por sus propias emociones que no saben canalizar. Por este motivo, con frecuencia sienten que el único recurso con el que cuentan y el más fácil de imponer será el castigo. Pero, ¿se trata de una buena herramienta? ¿Debemos usar el castigo con los niños con TDAH?

Por qué parece más fácil utilizar el castigo que otras alternativas

El castigo en la educación de los niños

La falta de recursos es la que hace que muchos adultos utilicen las amenazas y los castigos cuando la situación se les escapa de su control. Además, los padres recurren al castigo porque para ellos tiene supuestas ventajas como:

- Es un recurso rápido y sencillo de utilizar. Cuando no se dispone de tiempo o se está cansado es una solución muy llamativa de utilizar.

- No necesita un desgaste intelectual para su uso.

- Se puede conseguir resultados en un corto plazo de tiempo. Y esto en la sociedad que vivimos, en la que le faltan horas al día, es una bendición.

- Parece que da autoridad al que lo utiliza.

Las consecuencias de los castigos en los niños

Sin embargo, estas ventajas en realidad no lo son, ya que el uso de los castigos tiene consecuencias en los niños.

1. Dañan la autoestima
El empleo continuo de amenazas puede conllevar al deterioro de la autoestima del niño. No se sentirá valorado por sus padres e, incluso, puede rebelarse y desafiar la autoridad de sus padres continuamente.

2. Dificultan el desarrollo
Castigar de forma constante puede causar estrés en el pequeño y será perjudicial para su desarrollo.

3. Fomentan la agresividad
El niño aprende las amenazas acostumbrándose a este tipo de conducta. Después empleará las amenazas como forma de relacionarse con sus amigos, conocidos e incluso contra sus padres.

4. Fomentan la sumisión
Los castigos generan un estilo de interacción con el otro de carácter victimista, ya que los niños se sienten indefensos en este tipo de situaciones.

5. Generan inseguridad
Las continuas amenazas hacen que el niño no aprenda a asumir la responsabilidad de sus actos. Sin embargo, sí les enseñan a actuar para evitar un castigo.

Qué ocurre cuando el niño padece TDAH

El peligro de usar los castigos con los niños con TDAH

La utilización de castigos en la educación de los niños trae consigo diversas consecuencias negativas para los pequeños. En el caso de que, además, el niño padezca un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad será más grave la utilización de las amenazas.

Es imprescindible que se establezcan unas normas y unos límites bien pautados para facilitar la vida de los niños con este trastorno. Para poder aplicarlos podemos utilizar las llamadas técnicas de modificación de conducta como, por ejemplo, el refuerzo positivo o la evitación, pero no será nada recomendado el uso de castigos.

Según diversos estudios, los niños con TDAH son mucho más sensibles y aguantan peor los castigos que los niños que no lo padecen. No saben manejar sus emociones ante este tipo de situaciones y biológicamente no pueden regularse. Por lo tanto, tratan de evitar todas las situaciones en las que pueden ser reprendidos, amenazados o castigados.

Por tanto, evitar el uso de castigos en niños con TDAH resultará beneficioso para los pequeños. Dejar de lado las interacciones negativas como los gritos, las amenazas y las críticas destructivas será fundamental para mejorar las emociones de los pequeños y, así, que puedan optimizar su regulación biológica.

Consecuencias del castigo en un niño con TDAH

Además de tener las mismas consecuencias que en un niño que no padece este trastorno, los castigos suman estas repercusiones negativas a los pequeños con TDAH:

- No aprenden normas
Les cuesta entender lo que se puede o no se puede hacer. Los niños entienden el castigo como algo injusto que les incapacita a aprender, ya que no comprenden el porqué.

- Se acostumbran al castigo
Muchas veces los niños son castigados porque se confunde su inquietud con mala conducta. Al final se acaban acostumbrando.

- ¿Llamadas de atención?
Cuando el niño se porta “bien” pasa desapercibido y, solo se le presta atención cuando se porta “mal”. Por tanto, parece que su comportamiento es siempre desafiante para que le tengan en consideración.