Mi hijo no duerme y yo tampoco - Efectos en los padres por no dormir bien

Los padres que no duermen por las noches porque sus hijos despiertan experimentan seriaconsecuencias en su descanso

Núria Roure
Núria Roure Psicóloga exp. en sueño

Últimamente hay padres que dicen 'Mi hijo no duerme y yo tampoco', sin saber que hay efectos en los padres por no dormir bien. Si tu hijo te despierta cada noche es probable que tú no puedas dormir bien y que no tardes en sentir las consecuencias: estrés, cansancio, agotamiento y falta de concentración. Hoy te diremos cuáles son los riesgos y consecuencias para los padres de no descansar bien cada día. ¡Ánimo, papá! ¡Ánimo, mamá!

¿Qué pasa si los padres no duermen bien por las noches? Consecuencias de la falta de sueño

Efectos en los padres por no dormir bien

Cuando tienes un bebé en casa o un niño pequeño, lo de dormir bien por las noches puede convertirse en toda una odisea. Y cuando las noches en vela se van acumulando los días se hacen más cuesta arriba. El cansancio hace mella ¡y la paciencia se pierde! El cansancio y la irritabilidad de los padres son las primeras consecuencias de los despertares nocturnos del pequeño de la casa.

A su vez, la falta de humor hace acto de presencia ¡incluso nos volvemos más despistados! No sabemos dónde hemos dejado las llaves de casa ni a qué hora era esa reunión tan importante. La falta de concentración y de atención se hace más notable. No solo nos sentimos más pesados al desempeñar nuestra jornada, sin que estamos menos predispuestos a resolver problemas cotidianos.

La creatividad se ve mermada, lo que afecta al rendimiento laboral. Además, nos vemos a nosotros mismos menos incapaces de generar alternativas nuevas. La privación de sueño durante un tiempo prolongado hace que nuestro cuerpo sufra alteraciones tanto a nivel físico como mental. Puede aparecer un trastorno de ansiedad o incluso un trastorno más grave del ánimo o depresión.

A nivel físico, surgen otras patologías relacionadas con la falta de sueño como la obesidad, la diabetes, así como problemas cardiovasculares. Ciertas patologías graves como la demencia senil y algunos tipos de cáncer se han asociado con la falta de sueño prologando y la baja calidad de este.

Los efectos en el cerebro de los padres por la falta de sueño

Efectos en el cerebro de los padres por falta de sueño

¿Qué le pasa a nuestro cerebro cuando no dormimos lo que necesitamos? Nuestro cerebro y nuestro organismo están preparados para dormir de noche para luego estar vigiles y en alerta durante el día. Nuestro cerebro tiene una especie de reloj biológico que es el encargado de decirnos cuándo tenemos que acostarnos y cuándo ha llegado la hora de levantarse.

Cuando este reloj biológico se pone en modo 24 horas lo que hace es que el sueño nos venga más o menos a la misma hora y, por lo tanto, seamos capaces de despertarnos también a la misma hora descansados y preparados para afrontar un nuevo día.

Resulta que cuando este ritmo de vigilia sueño se altera, cuando durante la noche no tenemos este sueño reparador y continuado, ya que nos despertamos varias veces para atender las necesidades de nuestro pequeño, damos unas señales de alerta a nuestro cerebro que en verdad no tendría que necesitar. Si esto solo sucede una o dos noches, nuestro cerebro y nuestro cuerpo son capaces de adaptarse.

Ahora bien, si estas interrupciones nocturnas son continuadas en el tiempo, nuestro reloj biológico se despista y pierde su estabilidad. Como consecuencia deja de producir las sustancias que hace que el sueño se mantenga.

¿Qué pueden hacer los padres para sobrellevar mejor las noches y mejorar su calidad de sueño?

Recomendaciones para mejorar el sueño de los papás

Difícil es lograr que los niños adquieran sus hábitos de sueño hasta que sean un poco mayores. Además de intentar planear para él una rutina de descanso acorde a su edad, por ejemplo, baño, cena ligera y cuento, podemos intentar desvelarnos lo mínimo posible, es decir, tratar de volver a coger el sueño cuanto antes: no enciendas las luces ni mires el móvil.

Trata de averiguar por qué tu hijo se despierta tantas veces. Si es que le estás dando pecho y necesita sentir tu calor, si se trata de una racha de crecimiento y necesita algo más de alimento o si está pasando por una fase de miedos nocturnos y se siente más inseguro.

Alrededor de los dos años la mayoría de los niños comienzan a dormir del tirón, pero has de tener presente que cada pequeño sigue su propio ritmo de crecimiento y que, igual que nos pasa a los mayores, tendrán un sueño más ligero o profundo. Siempre que te resulte posible túrnate con tu pareja. Aunque sientas a tu niño, si esa noche no te toca levantarte a ti, podrás descansar algo mejor.

Puede ser que cuando el niño ya empiece a dormir bien, mamá y papá se hayan acostumbrado tanto a la falta de sueño que ahora les cueste mucho coger el sueño durante toda la noche. Para mejorar su calidad, para volver a sincronizar tu reloj interno, prueba con rutinas y hábitos de sueño que te resulten relajantes y placenteras.

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