Causas y diagnóstico de la sordera infantil

La sordera puede comprometer al desarrollo emocional, cognitivo y social del niño

La sordera infantil puede comprometer seriamente al desarrollo emocional, cognitivo y social del niño. Por este motivo, es importante que su diagnóstico se realice lo antes posible para que el trabajo de estimulación de la comunicación entre el bebé, sus padres y su entorno empiece lo antes posible y tenga un rápido efecto en su desarrollo. Un diagnóstico precoz de la hipoacusia en los bebés permite iniciar el tratamiento antes de los 6 meses, evitando así alteraciones del lenguaje y favoreciendo al desarrollo neuropsicológico del niño.

Causas de la sordera infantil

Causas de la sordera infantil

Son muchas las causas por las que un niño puede nacer sordo. Aparte de factores hereditarios, durante el embarazo algunas complicaciones o comportamientos maternos, pueden dar un lugar a un bebé con problemas de audición. Si la futura madre ingiere medicamentos ototóxicos o contrae enfermedades como rubéola, toxoplasmosis o gripe, el bebé puede llegar a sufrir sordera. En el parto, el sufrimiento fetal o la prematuridad son factores de riesgo. También los partos difíciles y prolongados pueden predisponer al niño a la sordera. Y después del nacimiento, patologías como otitis, paperas, sarampión o meningitis pueden dañar el oído, sin olvidar los efectos adversos de algunos medicamentos.

El diagnóstico precoz de la sordera en los niños

En España, la Comisión para la Detección Precoz de la Hipoacusia recomienda, desde 1999, hacer la prueba del cribado auditivo a todos los niños recién nacidos. El Ministerio de Sanidad y Consumo y las comunidades autónomas aprobaron en 2003 el programa de detección precoz de la sordera, para su implantación a nivel estatal. La detección de la hipoacusia en el recién nacido es una prueba sencilla que no causa ninguna molestia. Se debe realizar mientras el bebé está tranquilo o durmiendo. Lo habitual es hacer la prueba entre las 12 y las 48 horas de vida, antes de salir de la maternidad. En cualquier caso, debe ser realizada en el primer mes de vida.

Antiguamente, la sordera infantil solía detectarse fácilmente sólo a partir de los 2 o 3 años, cuando la sintomatología era clara y había signos evidentes de que el niño tenía alguna dificultad auditiva. Sin embargo, actualmente la sordera infantil pueda ser diagnosticada a los pocos días de vida del bebé. Eso sería posible mediante una prueba que se denomina otoemisones acústicas. Consiste en valorar la respuesta del bebé a ciertos estímulos auditivos, mediante un aparato que emite un sonido que hace que se produzca una especie de eco que es analizado y valorado para dar una respuesta positiva o negativa a la prueba. Es recomendable mantener al bebé calmado para la prueba.

Un diagnóstico seguro y preciso

Un diagnóstico precoz de la hipoacusia permite iniciar su tratamiento antes de los 6 meses, evitando así alteraciones del lenguaje y favoreciendo al desarrollo neuropsicológico del niño. El diagnóstico precoz de la audición se hace a través de un examen audiométrico, especialmente cuando existen sospechas en situaciones como: nacimiento de alto riesgo, casos de sordera hereditaria, matrimonio entre personas de una misma familia (consanguinidad), embarazo acompañado de rubéola, y casos de meningitis después del nacimiento.

Un audiólogo es el especialista que se encargará del diagnostico, y de presentar una solución al problema. La sordera infantil o hipoacusia es actualmente un problema que puede evitarse en la mayoría de los casos gracias a los avances de la tecnología y de la medicina. La clave reside en la realización de un diagnóstico rápido. Un diagnóstico precoz de la sordera infantil es fundamental para una buena rehabilitación. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) la incidencia de sorderas entre moderadas y profundas se cifra en 1 por cada 1.000 recién nacidos.

Alba Caraballo. Editora de GuiaInfantil.com