Tímpano perforado en niños

A mi hijo se le ha perforado el tímpano

Con el inicio del curso escolar, las infecciones respiratorias se vuelven cada vez más frecuentes. Una de las complicaciones más temidas por los padres es la otitis media, por el disconfort que produce. En algunos casos, la acumulación de moco y pus en el oído medio hace que el tímpano se abombe tanto que acaba rompiéndose. 

Imaginemos un globo. Si lo hinchamos, al principio va a ser capaz de distenderse sin problemas. Pero si continuamos inflándolo más y más, la tensión dentro del mismo acaba generando una perforación y el contenido gaseoso va a salir de golpe: eso mismo ocurre en algunas otitis, con el contenido mucopurulento almacenado. En este caso, nos enfrentamos a un caso de tímpano perforado en niños.

Causas de perforación del tímpano en niños

Tímpano perforado en niños

La causa más frecuente es la infecciosa (otitis), pero hay más: introducción accidental de un cuerpo extraño puntiagudo, traumatismo fuerte sobre la oreja (por ejemplo: un bofetón), uso de bastoncillos, exposición a un ruido de alta intensidad, rápido cambio de presión (buceo), etc.

Síntomas de perforación timpánica en la infancia

Podría parecer en apariencia que la perforación del tímpano duele. Pues ocurre todo lo contrario. Una otitis media duele mucho, precisamente hasta que el tímpano se rompe. En la fase pre-perforativa, el niño se muestra irritable, llora de forma incesante y tiende a taparse el oído con su mano.

Cuando se produce la perforación, el menor se muestra más aliviado, y vamos a poder apreciar la exudación a través del oído externo de moco, pus y -como en cualquier herida- sangre. De forma generalmente transitoria, el niño va a perder agudeza auditiva y puede percibir un pitido/zumbido. También, puede sentirse mareado

Diagnóstico de ruptura de tímpano en niños 

Por la clínica. Además, con la ayuda del otoscopio, el médico va a poder determinar la ubicación del orificio abierto en el tímpano, así como la salida de secreciones a través del mismo. 

Tratamiento para un tímpano perforado en niños 

Las otitis supuradas se tratan con un antibiótico de amplio espectro administrado por vía oral, durante 10 días. De primera elección se considera la amoxicilina. Además, podemos recurrir a medidas generales (ibuprofeno oral y calor local seco para el dolor). Se ha de colocar un tapón ótico únicamente cuando vayamos a proceder al aseo del niño, para que no le entre agua en el oído medio. Hemos de limpiar únicamente las secreciones exteriorizadas al pabellón auditivo con la punta de una toalla, una gasa o algodón, evitando la introducción de bastoncillos.

La evolución normal de este tipo de procesos es hacia la curación completa. En pocos días, el tímpano vuelve a recuperar su integridad, a través de una pequeña cicatriz con forma de “ala de mosca”. Tan solo en un pequeño porcentaje de casos, la perforación no se cierra correctamente de forma espontánea. En ellos se requiere valoración específica por un otorrino.