Efectos del ruido sobre la salud de los niños (y su desarrollo cognitivo)

Cómo afectan a los niños y a toda la familia los ruidos fuertes y la contaminación acústica

Estefanía Esteban
Revisado por Herminia Castillo, Pediatra, el

Estamos acostumbrados a soportar más ruido del que deberíamos permitir. De hecho, si tu entorno supera un ruido constante de 80 decibelios, sufres riesgo de pérdida auditiva o hipoacusia. No es tan difícil someter al oído a esta cantidad de decibelios. Para que te hagas una idea, pasear por una zona de tráfico intenso en una ciudad, puede superar este límite de contaminación acústica.

El ruido que soportamos día tras día tiene efectos negativos sobre la salud, tanto para los niños como para los adultos, desde un simple dolor de cabeza hasta problemas más serios, como puede ser la pérdida definitiva de capacidad auditiva. Te explicamos cuáles son los efectos del ruido sobre la salud de los niños (incluido su desarrollo) y qué ruidos debes evitar.

Los ruidos más perjudiciales para los niños

Ruidos perjudiciales para la salud de los niños

La contaminación acústica que sufrimos en nuestro día a día no es un asunto baladí. Según el último informe 'Fronteras 2022: ruido, llamas y desequilibrios' del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, esta causa 12.000 muertes prematuras entre los ciudades de la Unión Europea.

Las recomendaciones de la OMS (en 2018) recomendaron que los niveles de ruido no superen los 53 decibelios. Claro, que eso es prácticamente inviable en las ciudades, teniendo en cuenta que el tráfico de los coches supera, en ocasiones, los 80 decibelios; así como los dispositivos portátiles (computadoras, celulares, tabletas, etc.), que en la actalidad se han convertido en una de las formas más comunes de entretenimiento de niños y adolescentes (y pueden llegar a generar hasta 130 decibelios).

A partir de los 80 decibelios, existe el riesgo de perder capacidad auditiva, y el oído entra en un umbral del dolor a partir de los 120 decibelios. Un avión en pleno despegue ya supera este volumen. 

Además, la OMS alerta que millones de adolescentes y jóvenes entre los 12 y los 35 años corren riesgo de perder la audición; en la mitad de los casos, se debería al mal uso de los dispositivos para escuchar música, sonidos, etc.

Existen sonidos y ruidos que no son perjudiciales para la salud, de los que puedes disfrutar sin miedo, como son los murmullos, una conversación en un tono normal, el sonido de la lluvia y la naturaleza o los sonidos de electrodomésticos como la lavadora. En todos estos casos, el ruido no supera los 60 decibelios.

Los ruidos más perjudiciales para los niños

Pero otros sonidos propios de la contaminación acústica sí dañan el oído y nuestra salud (y, por supuesto, la de los niños). Son los que superan los 80 decibelios. La única opción para no dañar al oído es intentar soportarlos el mínimo de tiempo posible. Por ejemplo, se recomienda no exponerse al sonido de tráfico intenso (unos 90 decibelios) más de 4 horas seguidas, y el de la música a un volumen alto de 100 decibelios no más de 10 minutos.

Los sonidos más perjudiciales para el oído infantil y adulto son los de un avión al despegar o el de una traca de petardos a muy poca distancia. Pero tal vez estos sonidos no se encuentren cerca de ti. Sí encontrarás, sin embargo, un gran enemigo para los niños: el volumen de la música demasiado alta. Ten cuidado y controla el volumen al que tu hijo escucha música o una película a través de los auriculares.

11 terribles efectos del ruido sobre la salud de los niños

Efecto de los ruidos en la salud de los niños

La OMS y otros organismos relacionados con la salud han coincidido en que el ruido puede provocar auténticos estragos en la salud de niños y adultos. Estos organismos apuntan a que las consecuencias pueden ser fisiológicas (dolores, pérdida de audición, etc.), pero también psicológicas (irritabilidad, bajo rendimiento escolar, etc.).

Si te sometes a un ruido constante superior a los 85-90 decibelios, podrás sufrir alguno de estos problemas.

1. Cefalea
El dolor de cabeza (incluso las neuralgias) es uno de los síntomas más relacionados con la exposición a ruido fuerte.

2. Estrés
La exposición continuada o prolongada a un ruido fuerte puede generarte ansiedad y estrés. Y el estrés, a su vez, es causante de numerosas enfermedades crónicas, diferentes molestias físicas... Todos estamos más irritables cuando estamos sometidos a estrés, ¿verdad?

3. Dificultad de la capacidad auditiva o hipoacusia
Las neuronas auditivas no se regeneran. El exceso de ruido las destruye y esto provoca una pérdida auditiva progresiva. Puede que pienses que un simple ruido no puede hacerte mucho daño, pero la pérdida auditiva es progresiva e irrecuperable.

4. Problemas para dormir
Muchos niños tienen problemas para dormir después de estar expuestos a mucho ruido o de forma muy continuada. El insomnio muchas veces se origina por causas externas. El ruido excesivo tiene la capacidad de provocar problemas del sueño tanto en niños como en mayores.

Consecuencias del ruido para los niños

5. Dificultad para la comunicación oral
El ruido dificulta la conversación y como consecuencia de esto, el aprendizaje de los niños. El ruido de fondo en los hogares no solo daña su oído, sino que además suponen un obstáculo en su aprendizaje.

6. Fatiga
El ruido fuerte no solo es causa de estrés, sino también es capaz de provocar más cansancio físico. Si a esto lo unimos a la falta de sueño, podemos concluir que nos hace sentir más fatigados en nuestro día a día.

7. Depresión
Un caso extremo de la exposición prolongada a ruido muy fuerte puede llevar a la depresión.

8. Zumbidos o acúfenos
Los acúfenos son esos ruidos agudos y constantes (como si fueran pitidos) que escuchamos dentro de nuestra cabeza tras habernos expuesto a un nivel de sonido demasiado elevado. En algunas personas, los sonidos fuertes hacen que puedan oír acúfenos, un sonido muy desagradable, en medio de la noche o en cualquier momento de silencio.

9. Hipertensión
Por extraño que parezca, el exceso de ruido también puede afectar a la tensión arterial. Numerosos estudios han demostrado que los ruidos fuertes son capaces de elevar la tensión arterial.

10. Cambios en el aparato digestivo
El ruido también afecta al sistema digestivo en la medida en que el estrés o la ansiedad afecta de forma muy directa al estómago. De la misma forma, se han descrito alteraciones en el sistema circulatorio y el endocrino.

11. Descenso del rendimiento
La fatiga originada por el exceso de ruido, los problemas para dormir... todo termina repercutiendo en un descenso del rendimiento, en el caso de los niños en el colegio y en el caso de sus padres, en el trabajo.

Ante cualquier duda o si quieres mejorar tus hábitos para exponerte a una contaminación acústica más controlada, puedes consultar con el pediatra o tu médico de cabecera.

La contaminación acústica y el desarrollo cognitivo de los niños

Contaminación acústica y el desarrollo cognitivo infantil

Es cierto que el ruido es subjetivo: lo que para una persona resulta un sonido admisible, para otra es completamente desagradable. De la misma forma, hay personas que son más sensibles que otras al ruido (y, por lo tanto, tendríamos que tener cierta empatía). Pero, más allá de gustos y necesidades, es misión de todos tratar de reducir la contaminación acústica que tantos efectos negativos tiene en nuestra salud y en la de nuestros hijos.

Ya hemos explorado algunos de los síntomas físicos y psicológicos más obvios que el ruido elevado y continuado provoca en nosotros. Pero, ¿alguna vez te has parado a pensar si los sonidos demasiado fuertes y desagradables afectan en el desarrollo y el aprendizaje de nuestros niños?

Según un estudio sobre contaminación acústica provocada por los coches, publicado en PloS Medicine y realizado por ISGlobal, cuantos más exponemos a los niños al este tipo de ruido, peor es su rendimiento cognitivo. Para sacar estas conclusiones, se utilizaron sonómetros para medir el nivel de ruido al que los niños estaban expuestos en 38 escuelas de Barcelona (España), durante dos días lectivos cada semana (durante 12 meses). A la vez, se realizaron test cognitivos a los niños de entre 7 y 10 años. De esta forma, se pudo relacionar los mayores niveles de contaminación sonora.

Los resultados mostraron que, cuando los niños se exponen a ruido muy alto y continuado, su capacidad de atención y de memoria se ven afectadas de una forma negativa. Con el paso del tiempo, se tradujo en habilidades cognitivas más lentas.

Al comparar la contaminación acústica en la escuela y en los hogares, no se pudo establecer una relación entre el ruido que tenemos en casa y la dificultad de concentración y proceso de aprendizaje o desarrollo cognitivo.

Considerando los efectos de la contaminación acústica en la salud de los niños, ¿no crees que vale la pena tratar de reducir el ruido innecesario que muchas veces producimos?

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