Qué es la hiperacusia y cómo afecta a los niños

Síntomas y tratamiento de sensibilidad auditiva en los niños

Estefanía Esteban

La hiperacusia es la excesiva sensibilidad del oído a los ruidos fuertes. Es lo que conocemos coloquialmente como 'sensibilidad auditiva'. Tal vez a tu hijo le ocurra que se asusta con cualquier ruido, y que llora ante ruidos fuertes o sencillamente intenta taparse los oídos porque no los soporta. Puede que tenga sensibilidad auditiva. Esto no es más que una mayor sensibilidad o capacidad del oído de captar los sonidos. 

Descubre aquí si tu hijo tiene sensibilidad auditiva o hiperacusia. Te explicamos qué es la hiperacusia y cómo afecta a los niños.

Te explicamos qué es la hiperacusia y cómo puede afectar a la audición de tu hijo

Hiperacusia en niños

La hiperacusia no es más que una mayor sensibilidad al sonido, bien a frecuencias determinadas o al sonido ambiente sin más. Y es una mayor sensibilidad a sonidos que al resto de personas les parecen normales. Es un trastorno que se calcula que afecta al 9-15% de la población

Puedes descubrir que tu hijo tiene hiperacusia o sensibilidad auditiva si notas este tipo de comportamientos

- Le molestan los ruidos fuertes. Si algo cae al suelo, en seguida se asusta y se pone a llorar.

- Se aleja de la televisión cuando la conectas a un volumen que a ti te parece normal.

- No soporta los auriculares. Se los quita en cuanto intentan ponérselos.

- Se aparta de las personas que hablan con un tono agudo o un elevado tono de voz.

- Algunos sonidos les molesta mucho más: el sonido de una moto, el de un concierto, el sonido de ambiente en un centro comercial...

- Le cuesta dormirse. Tiene algún trastorno del sueño.

Si sospechas que tu hijo pueda tener sensibilidad auditiva, puedes comprobarlo con un diagnóstico en un centro especializado. El otorrino le hará una serie de pruebas, como una audiometría con niveles de confort y disconfort al sonido, una timpanometría o una resonancia magnética del cerebro. 

Tratamiento de la hiperacusia infantil

La hiperacusia no es algo que tenga cura, pero sí debe ser tratado. Es más: debes hacerlo, ya que se ha demostrado que la hiperacusia puede derivar con el tiempo si no se trata en otros problemas de oído como el vértigo o los acúfenos (oídos agudos muy desagradables que una persona escucha sin que existan estímulos externos que los provocan).

La única forma de tratar la hiperacusia es intentar restar sensibilidad hacia el sonido. ¿Y cómo se hace eso? Intentando acostumbrar al oído poco a poco a sonidos más fuertes. 

Debes someter al oído de tu hijo a un nivel mayor de sonido, de forma paulatina, y siempre a estímulos agradables. Por ejemplo, mediante la música. Puedes ponerle música durante cinco minutos y al día siguiente ponérsela a un volumen un poco más elevado. Y así, día tras día, intentar aumentar el volumen de forma paulatina para que él lo vaya tolerando (hasta llegar a un volumen aceptable, nunca demasiado alto).

El objetivo es que tu hijo pueda tolerar un volumen de sonido superior pero sin que llegue a ser agresivo. De esta forma, el oído se irá acostumbrando a que hay sonidos más intensos y otros más suaves y que debe tolerar ambos.