Cómo educar a los niños sin atemorizarles

Por qué no debes amenazar a tus hijos para que obedezcan

Sofía Gil GuerreroPsicóloga General Sanitaria

¿Crees que atemorizar a tu hijo para que te obedezca es una buena forma de educarlo? En Guiainfantil.com damos respuesta a esta pregunta. Educar a los niños provocándoles miedo o amenazándoles es un recurso que a pesar de ser ineficaz se emplea con frecuencia para que el niño obedezca y se comporte conforme sus padres desean. 

Amenazas que no se deben hacer a los niños

Educar sin atemorizar

A continuación exponemos algunas de las amenazas que con mayor frecuencia se emplean para que el niño termine haciendo caso a lo que se le ordena:

- “Si no dejas de comportarte mal va a venir la policía y te va a llevar a la cárcel”.

- “Si no te pones los zapatos vas a ponerte malito y el médico te va a poner una inyección”.

- “Los Reyes Magos te están viendo, así que o te portas bien o te traerán carbón”.

- “Si no te duermes ya va a venir el hombre del saco y te va a llevar con él”. 

- “Como sigas comportándote así voy a querer más a tu hermanito que a ti”.

- “Si no dejas de hacer eso se lo voy a decir a tu padre/madre cuando llegue a casa y te vas a enterar”.

¿Te resultan familiares estas expresiones? ¿Has hecho uso de ellas en alguna ocasión? Seguramente sí, sin embargo, es una estrategia ineficaz si nuestro objetivo es que los niños dejen de realizar conductas no apropiadas y aprendan e incorporen en su repertorio conductas adecuadas. 

Ser padres es quizás el trabajo más agotador y difícil al que una persona puede hacer frente. Es un trabajo que te ocupa las 24 horas del día, no hay vacaciones, no hay días libres, es un trabajo no remunerado y además implica una gran nivel de compromiso  y responsabilidad. ¡Ser padres es muy difícil! Por lo que es normal que muchas veces se cometan errores en la educación y crianza de los hijos pero, si no cometiéramos errores como padres tampoco podríamos aprender de ellos. 

Normalmente, además de ejercer como padre o madre tenemos otras responsabilidades que nos impiden dedicarnos en exclusividad al cuidado de los hijos y esto hace que a veces nos sintamos saturados y no siempre actuamos de la manera más acertada. 

¿Por qué no es bueno atemorizar a los niños para que obedezcan?

- Los niños se vuelven desconfiados, miedosos e inseguros. ¡Queremos niños seguros y felices! Educar desde el miedo o la amenaza hará que los niños adquieran miedos (médicos, policías, el coco, el hombre del coco, etc) innecesarios e influirá en su autoconcepto, su autoestima y en su manera de funcionar e interactuar con las personas de su entorno.  

- Sólo funciona a corto plazo. Si amenazamos o atemorizamos a un niño, éste dejará de realizar la conducta inapropiada de manera inmediata. Pero, no se produce ningún aprendizaje. El niño no aprende otras conductas alternativas, por lo que a medio o largo plazo es una estrategia ineficaz y por tanto, las conductas inapropiadas volverán a tener lugar de nuevo en los próximos días.

- Los límites son necesarios, atemorizar a nuestro hijo no. Los límites son imprescindibles porque si no la convivencia no sería posible y es necesario orientar a los niños sobre cuáles son los límites que no deben pasar para que puedan explorar y disfrutar libremente del mundo que les rodea con seguridad.

- El niño sólo se porta bien por miedo a las consecuencias. Es importante que el niño tenga claro cómo debe comportarse y qué se espera de él con independencia de las consecuencias. Hay niños que por miedo a que los Reyes Magos no les traigan un regalo tienen un buen comportamiento. Sin embargo, los niños deben tener interiorizado cómo deben comportarse y por qué deben hacerlo así, en definitiva, ser capaces de autorregularse sin necesitar una amenaza externa. ¡Hay que explicarles y ayudarles a entender por qué no es adecuado que realicen cierto tipo de conductas y en ningún caso atemorizarles!

Es un hecho innegable que los niños necesitan límites para sentirse seguros y felices. A los adultos también nos sucede lo mismo, cuando vamos conduciendo por la carretera nos proporciona mucha seguridad y tranquilidad observar que hay señales de tráfico que nos indican a qué velocidad tenemos que ir, cuándo debemos detenernos, cuándo podemos continuar libremente, etc. Las señales de tráfico nos hacen sentirnos relajados y nos permiten poder circular con seguridad y sin miedo. 

¡Esto mismo le sucede a los niños con los límites! Poner a los niños límites claros les ayuda a estar relajados y a circular por el mundo con confianza y firmeza.

"El mejor medio para lograr que los niños sean buenos, es hacerles felices". Oscar Wilde.