El abuelo Filemón. Cuento de abuelos para niños

Un cuento que habla de la experiencia y la sabiduría de los abuelos

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

¿Cómo serán los abuelos ante los ojos de un niño de 5 años? No te pierdas este tierno y emotivo cuento corto, en donde un niño nos habla de su abuelo.

'El abuelo Filemón' es un cuento dedicado a todos los abuelos del mundo. Sirve para darnos cuenta del importante papel que desempeñan dentro de la familia y del imborrable recuerdo que dejan en cada uno de nosotros.

El abuelo Filemón, un cuento dedicado a los abuelos

El abuelo Filemón

Mi abuelo es viejo viejísimo. Cuando le pregunto:

- Abuelo, ¿cuántos años tienes?

Se le ponen las arrugas de punta y dice:

- ¡Tropecientos!

Yo no se cuántos son tropecientos. Sólo se contar hasta mil. Deben ser muchos más. Pero con sus tropecientos años y todo, el abuelo Filemón se pone las botas de agua, coge el retel y me dice:

- ¡Venga, vamos a pescar cangrejos!

Y nos ponemos en un puente del rio a bajar la cuerda. Si viene un policía a regañarle, pone esa cara que pongo yo cuando mamá me pilla comiendo galletas a escondidas... ¡y le funciona! El policía le perdona y siempre termina diciéndo:

- Venga Filemón, pero que sea la última vez ¿eh?

Y al día siguiente, vuelve a decirle lo mismo.

Mi abuelo Filemón me lleva de paseo por caminos preciosos; me cuenta batallitas de la guerra, y si vemos moras gordas en la zarza, me aúpa para que pueda cogerlas.

Le gusta matar moscas con un palo muy largo y cuando tiene que leer se acerca mucho a las hojas y las gafas se le van escurriendo hasta la punta de la nariz. También le gusta mucho hablar con la gente y cantar canciones muy antiguas.

Pero a veces se queda embobado mirando el cielo y se le pone la cara muy triste.

Un día le pregunté que por qué era tan bueno. Me dijo que si eres bueno te van creciendo unas alas. Que no se ven, pero que están ahí, y con los años se van haciendo grandotas y van pesando. Y que llega un momento que pesan tanto que ya no puedes andar y tienes que volar.

Ahora entiendo por qué el abuelo Filemón mira tanto al cielo. Seguro que por allí revolotea la abuela Luisa. Qué ganas tiene de irse el abuelo Filemón con ella para comer una de esas paellas ricas ricas y cambiar tajaditas de pollo por arroz. Y es que a listo, a mi abuelo Filemón, no le gana nadie.'

('El abuelo Filemón' - Un cuento de Fanny Tales)