Echar una mano a los hijos en sus deberes escolares

Más de una vez nos hemos preguntado hasta dónde tenemos que ayudar a nuestros hijos con los deberes del colegio; cómo encontrar un equilibrio entre el apoyo necesario en casa y una excesiva preocupación que pueda fomentar la pereza de nuestros pequeños a la hora de afrontar sus tareas.

Cómo ayudar a los niños con los deberes escolares

Supervisión de los deberes de los niños

1. Lo primero, siempre deberíamos interesarnos por cómo van nuestros hijos en el colegio. Preguntarles a diario si lo pasan bien, qué han aprendido hoy... El echar un vistazo a su agenda, sus cuadernos o libros no debe ser una cosa 'extra'; al contrario, es nuestra obligación de padres contribuir a la formación de nuestros hijos, motivarles en el aprendizaje y detectar posibles problemas de estudio o de relaciones con sus compañeros, antes de que se conviertan en una bola de nieve.

2. En niños de hasta seis o siete años, todo el apoyo que les demos será bien recibido y útil para ellos. Contar con la ayuda de sus papás en las tareas del colegio es parte del cariño y atención que necesita cualquier niño pequeño. El momento de hacer tareas no debe ser un momento de soledad. A partir de los siete años y dependiendo de su madurez, habrá que dejarles (y exigirles) organizar su tarea, ponerse por su cuenta con sus deberes, y completarlos sin que estemos encima de ellos. Debemos hacerles saber que estamos a su disposición, que deben preguntarnos lo que no entiendan; pero que han de ponerse solos con lo que sepan hacer, y disfrutar del trabajo hecho con dedicación.

3. Hay que dedicar siempre que sea posible un tiempo al repaso de lo que han hecho, supervisando los errores y dedicando el tiempo necesario a cubrir las posibles lagunas o dudas que no han sido resueltas en clase. ¡Nosotros también podemos enseñarles algo! El que un profesor no sepa o no pueda transmitirles de forma comprensible algún conocimiento, en un momento dado, no debe ser para ellos una frustración que bloquee sus ganas de aprender.

4. No tendríamos que resolverles lo que ellos saben y deben hacer por sí mismos, como leer los enunciados de sus problemas o ejercicios y explicárselos sin que ellos hagan primero el esfuerzo de entenderlos; corregir sus errores sin aclararles cuáles han sido; o darles ideas para redacciones o trabajos antes de que ellos prueben las suyas propias. En resumen, hay que dedicar tiempo a nuestros hijos; hay que estar a su lado; hay que ser un apoyo a la labor de los profesores en el colegio. Pero siempre fomentando su iniciativa, e intentando transmitirles que el aprender es algo tan necesario como estupendo.

Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com