Es muy común que los niños, a partir de
los 3 años de edad, empiecen a hacer todo tipo de preguntas, algunas muy dificultosas. A veces sus por qué nos dejan sin respiración, y en otras nos sentimos en un aprieto, como si nos hubieran puesto contra la pared. ¿Cuál es la mejor manera de contestar a
las preguntas de los niños y satisfacer asà su curiosidad?
Cuando el niño se "despierta" para el mundo, empieza a querer saber sobre todo, a preguntar el por qué de cada cosa, de cada decisión que tomamos, de cada cosa que compramos, usamos, o hacemos. De un momento al otro nos sentimos como arrollados por una torrente de por qué. ¿Qué hacer?
Para saber qué hacer, primero tenemos que entender qué es realmente lo que quiere el niño. A estas edades, ellos no demandan grandes explicaciones ni largos discursos. Creo que lo que ellos buscan es una
aproximación lingüÃstica con sus padres. Quieren afianzar otra vÃa de comunicación con ellos. Cuando ellos preguntan el por qué de algo, lo que desean en realidad es que les demos atención.
Me acuerdo que cuando mi hija querÃa jugar con
las plastilinas, solÃa preguntarme siempre antes de qué estaban hechas las plastilinas o qué ocurrirÃa si mezclásemos una de color rojo con otra de color azul. Cuando lo que querÃa era que yo la llevara
al parque, me preguntaba por qué existÃa el sol, y asà con muchas cosas. Claro que habÃa momentos sólo de curiosidad, en los que yo percibÃa que ella lo que querÃa era conocer y saber. Lo que yo valoraba en todo eso es que ella querÃa hablar conmigo, me preguntaba y yo buscaba sobre todo no dejarla sin respuestas. SentÃa que lo más importante para ella no era lo que yo decÃa, y sà cómo yo reaccionaba a sus preguntas.
Lo más difÃcil de la etapa de los por qué de los niños es cuándo ellos preguntan. No siempre eligen el momento más adecuado. Suele ser siempre cuando estás más ocupada. En estos casos, yo solÃa decir a mi hija que lo que ella querÃa saber era muy importante y cómo tal yo tenÃa que pensarlo un poco antes de contestarla. Ella lo aceptaba y esperaba sin rechistar. Otra decisión difÃcil era saber hasta cuándo podrÃas llegar con un tema. Lo mejor en estos casos, es el contestar apenas lo que fue preguntado sin adentrarse en tantos detalles. Y ajustar la respuesta siempre a la edad del niño, claro.
Para consuelo de muchos padres los por qué de todas las horas van cambiando con la edad del niño. A los tres años, el niño busca sociabilizarse y reforzar su lenguaje con los mayores.
A los seis años, ya buscarán explicaciones más profundas y racionales. Con el tiempo, en lugar de sólo contestar a sus preguntas, es aconsejable que les hagamos reflexionar y emitir sus propias opiniones, buscando otras fuentes y recursos educativos como
los libros, enciclopedias, Internet,
teatro, etc. Lo importante es que seamos honestos con ellos. Al fin y al cabo, ellos siempre aprenderán más con nuestras
actitudes que con nuestras palabras.
Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com