Los niños tienen el derecho a chuparse los dedos

Muchas son las razones que llevan los niños a chuparse los dedos. Algunos pueden chuparse los dedos durante años y no porque sus dedos puedan llevar restos de comida, sino por un simple hábito adquirido. Se sienten cómodos y aliviados al succionar sus dedos, aunque sus padres se tiran de los pelos en la tentativa de frenar esta costumbre y evitar así males mayores.

Por qué los niños se chupan los dedos

Cuando el bebé se chupa los dedos

Algunos niños adquieren esta mala costumbre porque les fue negado el uso del chupete, otros por estímulos y sugerencias, y otros aún por una necesidad. Al succionar el pecho de su mamá o el biberón para alimentarse, los bebés experimentan una sensación de calma y de tranquilidad, que muchas veces les hace relajar. Lo mismo pasa con el chupete y los dedos. Los bebés no son tontos, saben que el chuparse los dedos les ayudará a conciliar el sueño o les aliviará de algúna molestia.

Muchas también son las razones por las que los padres desean quitar este mal hábito a sus hijos. El chuparse los dedos puede crear problemas a la salud a los niños: malformación de los dientes, infecciones en la boca, estómago e intestino, y una deformación en los dedos succionados. He tenido la difícil experiencia de acompañar a una familia que tenía este problema. Para acabar con ello, hay que vestirse de mucha decisión, paciencia y persistencia. No es una tarea nada fácil para los padres. Si es una piruleta, un caramelo, o incluso un muñeco que el niño chupa, es más fácil de quitarle, pero el dedo, ¿qué hacer para quitarlo? Es parte de su cuerpo, ¿cómo evitar que el niño lo lleve a la boca?

Métodos para que el niño no se chupe el dedo

Hay padres, desesperados por alcanzar a su objetivo, que no escatiman ideas y técnicas para que su hijo deje de chuparse los dedos. Frotan los dedos de sus hijos en sabores fuertes y desagradables como son el de la pimienta, el ajo, otros les pintan los dedos a sus hijos, les amenazan con castigos, y otros vigilan a su hijo y le dan un cachete en su mano cuando este se mete los dedos a la boca. Existen miles de prácticas además de estas, pero todas no suelen dar buenos resultados. Algunas incluso pueden empeorar el problema. Los expertos en el tema insisten que acciones como estas funcionan sólo como paliativo, y que la mayoría de las veces crean una situación traumática para los pequeños.

Es normal que el bebé chupe dedo hasta los dos años de edad. El niño chupón debe dejar de serlo por voluntad propia y a partir de los dos años. Si el niño, de más de dos años, sigue con el hábito, lo hará para aliviar una situación de inseguridad y ansiedad. En este caso, el problema no está en su dedo, y sí en el lado emocional del niño. Si un padre somete su hijo a una situación de conflicto y de humillación pública, estará alargando el problema porque el niño se chupará los dedos con más insistencia, buscando sentirse más aliviado. Para hacer con que el niño deje de chuparse los dedos, los padres sólo deben considerar una alternativa. Deben tratar de aumentar la autoestima del niño. ¿Cómo? Pues haciendo con el niño se sienta más seguro, y que consiga controlar sus miedos, temores, y ansiedad, a través de juegos, de paseos, de los libros, de la música, y de otras actividades con las que el niño pueda sentirse bien.

Vilma Medina. Directora de GuiaInfantil.com