Acoso escolar. Veneno para la salud física y emocional de los niños

Vilma MedinaDirectora de GuiaInfantil.com

Cuando vas a una reunión con el profesor de tu hijo en el colegio, ¿qué te preocupa más, ¿sus notas, su conducta o su estado de ánimo? No me lo puedo creer que un padre o una madre al que el profesor le cuente que su hijo se porta mal, no respeta a nadie, y que encima hace la vida imposible a sus compañeros del colegio, no tome una medida para cambiar esta situación. Es más, no entiendo al colegio que ve el acoso como un simple conflicto entre niños y no como violencia, y que además no proteja a la victima ni puna al agresor. Ya está bien, ¿no?

Por qué sigue habiendo Bullying en los colegios

Niño que acosa a otro

Eso es lo que me pregunto una y otra vez. No consigo entender cómo sigue habiendo acoso en los colegios. Es que ¿no hay nadie que vigile y controle a esos niños en el patio, en el comedor, en el aula, o en las puertas de los baños…? Seguro que algún estudiante habrá comentado con el profesor o con la recepcionista del colegio que alguien está haciendo daño a alguien. No es posible que nos quedemos así, tan resignados, ante una violencia tan brutal que va a repercutir profundamente en el desarrollo emocional y social de los niños acosados.

Huellas que quedan en el niño acosado

Hasta ahora, las investigaciones sobre el bullying coinciden en que el acoso escolar puede causar dolores de cabeza, dolor abdominal, problemas de sueño, falta de apetito, como también provocar otras enfermedades frecuentes en los niños. Sin embargo, los científicos de la Universidad Duke Medicine, Carolina del Norte, EEUU, van más allá. Ellos revelan, gracias a un nuevo estudio, que los niños que sufren acoso pueden experimentar inflamación crónica sistémica que persiste hasta la edad adulta, mientras que los agresores pueden experimentar beneficios para su salud gracias al aumento de su estatus social que consigue a través de la intimidación.

Este nuevo estudio analizó datos de 1.420 personas durante más de 20 años. Ellas fueron elegidas al azar y entrevistadas durante la infancia, adolescencia y edad adulta, sobre sus experiencias con el bullying. Le hicieron analíticas de sangre para observar los factores biológicos, como medir la proteína C. reactiva (PCR), un marcador de la inflamación de bajo grado y un factor de riesgo para los problemas de salud, incluyendo el síndrome metabólico y la enfermedad cardiovascular. Encontraron que los niveles de PCR se ven afectados por una variedad de factores de estrés, como la mala nutrición, la falta de sueño y la infección, relacionados con factores psicosociales. En otras palabras, que la intimidación desarrolla algunos problemas de salud más adelante gracias a que altera esta proteína.

Aunque se estudien sobre los efectos del bullying en los niños, creo que tanto profesores como padres pueden hacer mucho para evitar esta violencia entre niños, ¿no crees? Siempre es mejor prevenir que remediar.