iPal, la niñera robótica que los niños ¿necesitan?

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

Les ayuda a hacer los deberes, canta, baila, les pone dibujos animados a través de su pantalla. Es capaz de jugar y... de reconocer cuando el niño está triste, contento o aburrido. No se llama Mary Poppins, sino iPal

Sí, Ipal es un robot, pero no es cualquier robot. Sus creadores (ingenieros chinos) aseguran que será toda una revolución en los hogares con niños.

Cómo es iPal, el robot que podría cuidar a tus hijos

iPal, la niñera robótica

Sí, iPal parece fantástico. Es casi perfecto: mide lo mismo que un niño de 5 años, no se cansa y tiene una paciencia infinita con los niños. Siempre tendrá recursos para entretener a los más pequeños. Tiene grandes conocimientos en todos los terrenos, es seguro, dócil, de voz dulce y tiene algo que a todos los niños les encanta: es un robot

Ipal les despierta a su hora para que vayan al colegio, se aseguran de que desayuna bien y se lava los dientes. Le aconseja qué ropa ponerse según el tiempo que haga... Y puede hacer fotos para enviar a los padres a su smartphone.

Por si eso fuera poco, iPal sabe hacer manualidades, contar cuentos...y conoce varios idiomas, con lo que también puede ser un excelente profesor para los niños. Además, posee memoria y un motor de aprendizaje para ir reconociendo los intereses del niño y adaptarse mejor a sus gustos. 

¿Y las emociones? Ipal está diseñado para reconocer la tristeza, la felicidad, la soledad e incluso la depresión de los niños. Si nota que el niño está triste, intenta divertirle.

Por qué ipal nunca podrá sustituir a un cuidador o cuidadora

Los creadores de iPal, de la empresa Avatar Mind, ingenieros en China y Silicon Valley, están más que satisfechos, ilusionados y muy esperanzados con su robot. Funciona gracias a 23 motores instalados por todo su cuerpo y está destinado a cuidar niños de entre 3 y 8 años. Pero no nos engañemos... ¿en serio tendrías un iPal en casa? ¿Sustituirías a una persona por un robot? Esto es todo lo que ofrece una 'niñera' de las de siempre frente al robot iPal: 

- El tacto. Las caricias y abrazos cuando el niño está triste no son iguales. ¿La diferencia? El tacto de la piel cálida frente al frío contacto del plástico de iPal. 

- La intuición. Algo que jamás tendrá una máquina. Adelantarse a lo que puede ocurrir. Ese sexto sentido que tienen las personas.

- La mirada. El contacto visual de un igual. No esos ojos negros rodeados de cables que se abren y cierran por impulsos.

- Los sentimientos. iPal podrá reconocer las emociones del pequeño, pero no puede mostrar emociones, porque no las tiene. Tal vez consigan que imite las emociones, que las represente. Pero nunca serán auténticas.

Vídeo de iPal, la niñera robótica