Habilidades y hábitos para la autonomía

Habilidades y hábitos de autonomía para educar a niños independientes

La psicopedagoga y orientadora María Concepción Luengo del Pino ofrece orientación sobre las habilidades básicas y hábitos de autonomía para promover niños independientes tanto a nivel personal como social. Estos aprendizajes han sido definidos por la Asociación Americana sobre retraso mental (AAMD), deben realizarse de forma espontánea y progresiva, y lograrse en casa:

Area del autocuidado

Incluye todas las habilidades de adaptación relacionadas con la autonomía personal en el aseo, comida, higiene y aspecto físico. Desde muy pequeños debemos facilitar que los niños se vistan, elijan ropa, coman solos y tengan interés por ir bien arreglados, peinados y aseados. Aunque al principio no sepan hacerlo muy bien (les pondremos un babero bien grande para que coman a gusto y nosotros tranquilos con las manchas, les dejaremos los coleteros para que elijan el que más les guste y que pegue con su ropita...), poco a poco, irán avanzando en destreza y habilidad.

Niño amarra cordón zapatillas, niño autónomo

Área de la autodirección

Habilidades relacionadas con la autorregulación del propio comportamiento, comprendiendo las elecciones personales, seguimiento de horarios, finalización de tareas, resolución autónoma de tareas, búsqueda de ayudas cuando lo necesiten, etc. Es decir, debemos organizarnos los adultos bien para luego, con el ejemplo, hacer entender a los niños lo importante que es dicha planificación. Todos respetamos los horarios de comida, sueño y juego. Si toca recoger los juguetes, se colocan todos, aunque al principio necesiten de nuestro acompañamiento. En el caso de que no quieran, ellos eligen aunque de antemano se les ha indicado que no van a poder pasar a otra actividad hasta que no lo hagan. Esto se dice una vez, con tono tranquilo y tajante.

Área de la comunicación

Comprende las capacidades para comprender y transmitir información a través de los comportamientos y destrezas comunicativas elementales. Debemos poner de continuo a nuestros hijos en situación de comunicar lo que quieren, no adelantándonos a expresar o darles lo que necesiten. El habla se aprende por imitación, por ello, debemos hablar mucho y verbalizar todas nuestras actuaciones ya que facilitan la comprensión por parte del niño. Cuando ya saben hablar un poco, muy interesante es que se inicien en actividades de teatro, que les ayudará en la vocalización, memoria, expresión y destrezas comunicativas en general.

Área de las habilidades académicas funcionales

Referidas a los aprendizajes escolares instrumentales y aplicados a la vida (lectura, escritura, cálculo, conocimiento de naturales y sociales) tan necesario para un posterior funcionamiento autónomo (poder comprar, leer las estaciones del metro, saber de las relaciones personales, del funcionamiento de nuestra sociedad...)

Área de las habilidades sociales

Comprende intercambios sociales interpersonales (inicio, mantenimiento y finalización de interacciones), identificar el contexto social en el que participa, reconocer sentimientos, controlar los impulsos, ayudar y cooperar con otros... Los niños deben aprender a perder el miedo y saber entablar conversaciones para participar en juegos con niños que no conocen en el patio o en el colegio. Deben saber que si tratan a todo el mundo con respeto, serán respetados y que así se consiguen las cosas. También deben aprender a comportarse dentro de la sociedad (esperar turnos de palabra, cuando los mayores hablan los niños se callan y no molestan...), aprender empatía entendiendo a los demás en sus problemas y peticiones, y aprender a no imponer mis deseos por encima de todo, etc.

Área del ocio y del tiempo libre

Desarrollar intereses variados de ocio y satisfacción en el hogar, en la comunidad y la participación adecuada en juegos y situaciones sociales de ocio... No sólo debemos presentar las más variadas ofertas de ocio que podamos a nuestros hijos (en todos los campos: deporte, arte, cultura, diversión con los amigos) sino que debemos procurar que sean gratificantes e interesantes para ellos, controlando nosotros cada uno de los pasos que dan. Cuando llegan a la adolescencia pueden venir verdaderos problemas, si esta etapa no se lleva a cabo adecuadamente.

Área de la salud y seguridad personal

Son aquellas habilidades relacionadas con el mantenimiento de la salud (hábitos, chequeos médicos, prevención de accidentes, primeros auxilios...) y las relaciones con la propia defensa frente a comportamientos de agresión hacia uno mismo (saber afrontar situaciones de agresión tanto física como psíquica, por ejemplo, en el colegio. Deben saber decir NO cuando no queremos algo que nos perjudica (evitando las drogas en un futuro), con seguridad y convencimiento en lo que hacemos.

Área del trabajo

Habilidades relacionadas con el desempeño de un trabajo y todo lo que conlleva: cumplimiento de horario, finalización de una tarea, aceptación de críticas, manejo de dinero, recursos... Esto ya se aprende desde la escuela, haciéndoles responsables de llegar siempre a tiempo, no acostarse si no están realizados todos los trabajos del colegio, el gusto por lo bien hecho, saber aprender de errores, ejercer la crítica constructiva, etc.

Área de la utilización de la comunidad

Referente al buen uso de los recursos de la comunidad, transportes, centros de compras, áreas recreativas, servicios médicos... Todo eso nos lleva a enseñar a usar los diferentes recursos, saber dónde dirigirse cuando se necesita algo, cómo nos relacionamos con las diferentes personas que nos atienden (saludar al llegar, pedir las cosas por favor, saber agradecer, despedirnos correctamente, tratar con respeto, no chillar, saber comportarnos, en general) y saber ejercer nuestros derechos y obligaciones como parte de la comunidad.

Área de la vida en el hogar

Habilidades que nos permiten la autonomía en la casa: preparación de comidas, planificación de compras, cuidado de ropa, etc. Desde muy pequeños podemos enseñarles a hacer comidas (aprenderemos los peligros de la cocina: fuego, cuchillos, etc., y lo divertido de la misma), a hacer la cama, a doblar, colocar la ropa en la lavadora, a dejar recogida la habitación, dónde apuntar las cosas que nos van faltando, etc.

María Concepción Luengo del Pino, psicopedagoga

 

María Concepción Luengo del Pino
Psicopedagoga
Orientadora escolar
Colaboradora de GuiaInfantil.com