Los problemas para el niño de utilizar estimulantes del apetito

Estas sustancias o medicamentos deben contar siempre con la autorización del pediatra

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

El término apetito se utiliza para referirse al deseo de comer, existiendo una gran variedad de cosas que pueden influir en este deseo, tanto para aumentarlo como, sobre todo, lo que más preocupa a los padres que ocurre en sus hijos, de disminuirlo. Una disminución de apetito suele afectar la ingesta de comida del niño, ya que, en general, y si se respetan sus deseos, el niño solo comerá cuando tenga 'hambre'. ¿Qué podemos hacer en estos casos? ¿Se recomienda utilizar estimulantes del apetito para niños? 

Métodos para aumentar y estimular el apetito del niño 

los estimulantes de apetito en los niños

En ocasiones, cuando la situación es extrema y el estado nutricional del niño puede verse afectado, el pediatra puede prescribir estimulantes del apetito, que básicamente son medicinas cuya función es aumentar el deseo de comer. Existen terapias médicas específicas para estimular el apetito, aunque son escasos los compuestos cuyo uso es autorizado en la infancia.

- El acetato de megestrol o megestrol es un compuesto químico sintético que reproduce la función de la progesterona en el organismo, y que se ha utilizado en niños en situaciones muy extremas de anorexia o caquexia, en las que su potencial beneficio en el niño supera el riesgo que suponen sus efectos secundarios, que incluyen un aumento en el riesgo de coágulos de sangre o trombos, riesgo de retención de líquidos y otros de aun mayor gravedad.

- La ciproheptadina (o el pizotifeno, con un perfil muy similar a este compuesto), que es un antihistamínico antagonista de la serotonina. Este medicamento, cuya función no es específicamente la de aumentar el apetito, se utiliza con este fin en la infancia. Debido a su potencial antihistamínico, este compuesto químico se utiliza ampliamente en episodios de alergia y uticaria, aunque, simplemente ayuda a sobrellevar los síntomas, no sirve como tratamiento ni acelera la recuperación. También, debido a su capacidad para combatir migrañas, también se utiliza como tratamiento para diferentes tipos de cefaleas y, al ser antagonista de la serotonina, tiende a producir un efecto sedante, además de estimular el apetito.

Efectos secundarios de los estimulantes de apetito infantiles

niños que no tienen hambre

Aunque será el pediatra el que determine la necesidad de recurrir a este medicamento y, como dicen en la revista mexicana Mediagraphic.com en su estudio Nociones sobre filosofía del apetito, 'el estimulante del apetito debe elegirse dependiendo del paciente'.

Sus efectos secundarios son también algo a tener en cuenta: sequedad en la zona de la nariz, boca y garganta, somnolencia, mareos, náuseas, debilidad muscular y, sobre todo, agitación y nerviosismo. Adicionalmente, algunos efectos secundarios más graves pueden aparecer en menor medida.

Generalmente, el problema de utilizar estimulantes del apetito es que, si bien pueden funcionar durante el tiempo que se utilizan, al dejar de utilizarlos, y si no se ha corregido el problema inicial causante de la falta de apetito, volveremos de nuevo a la casilla de salida, y a la frustración de encontrarnos con un pequeño que, de nuevo, vuelve a mostrar poco o ningún interés por la comida.

Por ejemplo, si el niño ha perdido el apetito por una anemia (falta de hierro), el problema de la falta de interés por la comida no se resolverá hasta que se recuperen los depósitos de este mineral, y, muy probablemente, orientando nuestros esfuerzos hacia una dieta rica en hierro, corregiríamos el problema sin recurrir al uso de estimulantes artificiales del apetito.

En mi opinión, los estimulantes artificiales del apetito nunca deben ser la primera opción como solución a un problema de pérdida de apetito, pero cuando se han probado todas las demás opciones sin éxito, será el pediatra el que valore la necesidad de prescribirlos. Adicionalmente, la falta de algunos micronutrientes puede tener efectos sobre el apetito.

- Zinc
Además de afectar al sistema inmune, y aumentar la debilidad en uñas y pelo, la deficiencia en zinc puede causar pérdida de apetito y, según los estudios sobre el tema, un suplemento de este mineral aumentará el apetito en esta situación concreta.

- Tiamina
La vitamina B1, esencial para el crecimiento y desarrollo en la infancia, puede derivar en una pérdida de peso y apetito cuando falta en la dieta. De nuevo, reponer los depósitos de esta vitamina tendrá un efecto beneficioso sobre el apetito del niño.

- Ácidos grasos omega 3
Algunos estudios sugieren que incluir en la dieta del niño pescado azul, fuente de estos ácidos grasos esenciales, puede tener un efecto positivo aumentando el interés del niño por la comida.

No obstante, y aunque la suplementación de estos micronutrientes puede hacerse de manera exitosa a través de la dieta, no debemos olvidad que es conveniente consultar al pediatra si queremos dar al niño suplementos vitamínicos.

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