Relación entre el autismo y los suplementos vitamínicos en el embarazo

La aparición de TEA está asociada a factores tanto genéticos como ambientales

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Durante el embarazo, la mujer debe cuidar mucho su alimentación, ya que es esencial para un óptimo desarrollo del mismo y para la salud del bebé. Como en esta época las necesidades nutricionales son mayores, además de controlar y supervisar qué se come, se recomienda en ocasiones la ingesta de vitaminas extras. Pero aquí no todo vale, por eso hoy te queremos hablar de la relación entre el autismo y los suplementos vitamínicos en el embarazo. 

¿Qué relación hay entre el autismo y la ingesta de suplementos vitamínicos en el embarazo? 

autismo y suplemento vitamínicos

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno neurobiológico del desarrollo que comienza a manifestarse durante los tres primeros años de vida, generalmente de manera gradual, y cuyos síntomas se convierten en permanentes, aunque pueden hacerse más disimulados en la edad adulta, pero cuya posibilidad de remisión es muy remota.

El espectro autista es extremadamente amplio, y las manifestaciones y signos de este trastorno son muy variables entre individuos y totalmente diferentes entre niños y niñas. En rasgos muy generales, este trastorno se caracteriza por deficiencias, limitaciones o dificultades  en las relaciones sociales y en la comunicación, y por comportamientos restrictivos y/o repetitivos.

Este síndrome afecta a la forma en que la información se procesa en el cerebro, alterándose tanto las conexiones neuronales como la organización de las células del sistema nervioso y sus sinapsis –espacio entre neuronas destinado a su comunicación. La comunicación entre neuronas se ve alterada y la información que llega al cerebro se modifica, afectando a la respuesta que el cerebro decide generar ante una situación o estímulo.

La aparición de TEA está asociada con una combinación de factores tanto genéticos como ambientales. Durante el embarazo, los principales factores de riesgo son la exposición a ciertas infecciones, como la rubeola, el alcohol o las drogas, además de ciertas enfermedades autoinmunes. Sin embargo, en lo que refiere a los factores ambientales, existe gran controversia y no se han podido establecer relaciones del todo fiables.

Una de las investigaciones más prometedoras que se han venido realizando en las últimas décadas trata de establecer una relación entre el consumo de suplementos vitamínicos y la aparición de ciertos trastornos neurológicos, entre ellos el TEA. Hasta el momento, las observaciones más interesantes incluyen estos resultados:

- La ausencia total de suplementos vitamínicos durante el embarazo pone a la mujer en una situación de riesgo, aumentando significativamente las posibilidades de que el bebé desarrolle trastornos neurobiológicos como el TEA. Sin embargo, no se ha podido determinar que deficiencia vitamínica concreta puede ser la determinante para la aparición de este trastorno en el desarrollo.

- La utilización apropiada de suplementos vitamínicos protege frente a la aparición de trastornos neurobiológicos. Según los investigadores, se considera apropiado un consumo de suplementos vitamínicos de entre 3 y 5 veces en semana, y en estos estudios se analiza el efecto que los niveles de ácido fólico y vitamina B12 en el plasma materno tienen sobre la protección frente al TEA.

Concretamente, y siempre dentro de estos patrones de suplementación, el riesgo de que un bebé desarrolle TEA en sus primeros años de vida disminuye entre un 57%, 62% y un 67%, dependiendo de que madre tome suplementos de vitaminas durante el tercer, segundo o el primer trimestre del embarazo. La suplementación previa (4 semanas antes) y durante las primeras 8 semanas del embarazo es, según estos estudios, la que ofrece una protección más significativa frente al TEA.

- Un consumo de suplementos vitamínicos diario –o superior al diario- durante el embarazo puede elevar el riesgo de aparición de trastornos neurobiológicos. Específicamente se ha observado, en madres con niveles de vitaminas B12 y ácido fólico (folatos en concreto) muy por encima de los recomendados por la Organización Mundial de la Salud, que el riesgo de TEA en los descendientes se multiplica por 17 -respecto al que se observa en condiciones normales.

- La vitamina B12 desempeña un papel crucial en la síntesis de ADN, encargado de vehiculizar el material genético de un individuo, además de participar en la función neurológica, entre otras tareas biológicas necesarias en el crecimiento y desarrollo fetal. Por su parte, el ácido fólico es otra vitamina del grupo B cuya función también se relaciona con los ácidos nucleicos (tanto ADN como ARN), y lo que es más importante aún, con la reparación del ADN dañado.

Según todos los estudios analizados, y en correlación con las recomendaciones más habituales, la suplementación previa y, al menos, durante el primer trimestre del embarazo, tanto de ácido fólico como de otras vitaminas, es recomendable para proteger al feto tanto de defectos congénitos como de trastornos neurobiológicos.

Sin embargo, es conveniente mantener esta suplementación dentro de los niveles seguros, evitando la suplementación diaria y limitándose a una suplementación semanal de entre 3 y 5 comprimidos, tanto en estas condiciones como si se decide continuar la suplementación a lo largo de las 40 semanas.

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