Cómo hablar con nuestros hijos

El lenguaje determina la personalidad del niño

Nuestros hijos, y los niños en general, son piezas frágiles que vamos forjando con nuestras reacciones y forma en que nos relacionamos con ellos, es decir, a través de impulsos externos que perciben de nuestra imagen.

La forma en la que interactuamos con ellos, la manera en que nos dirigimos y nos expresamos cuando les hablamos, irá dejando huella en su vida, en su comportamiento, en sus valores, sentimientos y forma de enfrentarse a las nuevas situaciones.

El lenguaje determina la personalidad del niño, por eso es importante la forma en la que hablamos con nuestros hijos. 

Cómo hablar con nuestros hijos

Cómo hablar con nuestros hijos

Muchas veces no somos conscientes de la forma en la que nos expresamos, alzamos la voz, usamos tonos despectivos, hacemos promesas que no cumplimos, criticamos y prejuzgamos, utilizamos tonos amenazantes, sin percatarnos que de lo importantes que somos para ellos, de que somos su ejemplo para su formación, y de que, cada vez que nos escuchan y observan, les estamos marcando un camino a seguir.

Nosotros, los adultos, debemos ser conscientes que “el lenguaje crea”; así hablemos a nuestros hijos, hablaran ellos a sus semejantes, así el tono que utilicemos, utilizaran ellos con sus amigos.

Por ejemplo, si usamos un tono amenazante constantemente, como recurso para conseguir algo,  utilizaran este mismo tono con sus amigos cada vez que quieran conseguir alguna cosa, y les estaremos dando un modelo de relación conflictivo con su entorno de iguales.

Debemos tener mucho tacto a la hora de hablar con los niños, en la manera en la que expresamos nuestras molestias, frustraciones, quejas, reprimendas, pero también en la forma en la que manifestamos nuestro amor y afecto, ya que puede convertirse en un arma de doble filo. Les reprenderíamos por su conducta, pero seríamos incapaces de reconocer que nuestras palabras fueron erróneas.

Los niños siempre están atentos a todo, y nunca sabemos con certeza con qué se quedan de lo que nos oyen, y con que no. Debemos tener claro que con lo que se guardan para sí mismos, dan por hecho que es lo correcto, ya que proviene de sus padres. Lo que nosotros digamos, ellos lo acabarán reproduciendo tarde o temprano.

Por eso, es muy importante mantener en nuestras expresiones:

1- Un tono conciliador.

2- Firmeza en las decisiones.

3- Claridad en los conceptos.

4- Lenguaje siempre positivo.

Nunca es tarde para empezar, y recuerda que el lenguaje crea, por lo tanto recuerda la importancia de la forma de hablar con nuestros hijos.