Técnicas para enseñar a los niños a hablar bajito

Cómo lograr que los niños no griten cuando hablan

Patricia Fernández
Patricia Fernández Redactora en Guiainfantil.com

No hay padre al que no desespere escuchar constantemente los gritos de sus hijos. Realmente son agotadores y nos someten a un plus de estrés que suele hacer que desaparezca la poca paciencia que nos queda tras un largo día.

Además parece que por mucho que se lo digamos no lo entienden, y es inevitable que muchas veces terminemos gritando nosotros también para pedir un poco de silencio, lo que es totalmente absurdo.

Métodos para que los niños aprendan a hablar bajito

Lograr que los niños hablen bajito

Hay que tener en cuenta que los niños gritan porque nos oyen gritar a nosotros, aunque no sea en las mismas situaciones. En algunos países como Holanda o Alemania el tono de voz es muy bajito y a los niños apenas se les oye cuando juegan o hablan; así que tendremos que asumir que esto es parte del problema.

Pero este problema se ve acrecentado cuando el niño percibe que subir el tono de voz provoca en sus padres una respuesta rápida y eficaz. Es una forma de llamar nuestra atención, y si nosotros, ya sea para enfadarnos o no, respondemos a ese estímulo estamos reforzando esta acción. 

A los niños les sobra energía y tienen constantemente sentimientos de euforia, así que es normal que haya gritos por cualquier motivo: alegría, juegos, enfado, emoción o pedir algo.

¿Qué podemos hacer para que no griten? Aquí tenéis algunas técnicas para enseñar a los niños a hablar bajito. El truco es ser perseverante y no desesperar en el intento, ya veréis como terminan aprendiéndolo.

1- Hablarle bajito. Hay que procurar tener un tono bajo de voz constantemente ya que dar ejemplo es la mejor manera de que aprenda. Cuando son ellos los que gritan, el truco es hablarle más bajito de lo normal para que él tenga que bajar la voz para poder escuchar lo que dices y se calme.

2- Ignorarle cuando grite. Aunque parezca un poco absurdo es un truco que funciona muy bien. Dile que como grita tanto no puedes entenderle, hasta que no te hable bajito y despacio no podrás prestarle atención, y llévalo a cabo en las veces posteriores, ya verás como la próxima vez bajará el tono para que le hagas caso.

3- Practicar hablar en voz baja. Aunque a nosotros nos parezca algo sencillo, lo cierto es que a los niños les cuesta mucho hablar bajito. Todas las noches antes de acostarlos practicar hablar bajito como un juego, el que levante la voz pierde el turno.

4- Si tienes varios hijos y todos gritan para explicarte algo, hacemos solo caso al que no grita o al que esté callado, y siempre explicamos por qué le atendemos primero. 

5- Practicar técnicas de relajación. Esto viene bien tanto para niños como para padres, cuando las cosas están calientes. Pararse en medio de la discusión y hacer unas cuantas respiraciones hasta que estemos todos calmados hace que podamos enfrentarnos a los problemas desde otro punto de vista.