La evolución de la empatía en los niños

Cómo desarrollar la empatía en los niños

Jimena Ocampo Lozano

Cuando hablamos de desarrollo en los niños, hacemos referencia al desarrollo físico y psicológico, entendiendo este último como desarrollo cognitivo, emocional y social, que son tres ámbitos fuertemente interconectados.

Últimamente se está dando mucha importancia al desarrollo emocional de los niños, a la inteligencia emocional y a programas para ayudar a los niños a conocer las emociones y aprender a manejarlas. Una de estas emociones básicas es la empatía, en Guiainfantil.com te contamos por qué es tan importante desarrollar la empatía en los niños y cómo lograrlo.

Así se desarrolla la empatía en los niños

Así se adquiere la empatía en los niños

La empatía es una capacidad cognitivo-emocional que permite a las personas ponerse en el lugar de otras y entender lo que están sintiendo, además de reaccionar emocionalmente ante ese sentimiento e incluso llegar a sentir lo mismo que él. Según la persona y la situación, la experiencia empática y sus consecuencias serán distintas.

El aprendizaje de la empatía en los niños se desarrolla a lo largo de un continuo que va, desde la superación del egocentrismo típico de la infancia, a la capacidad para identificar y relacionar los sentimientos con las situaciones tanto presentes como pasadas o futuras.

Las etapas de desarrollo propuestas por Hoffman (2000) son:

Empatía Global: primer año de vida. El bebé todavía no percibe a los demás como distintos de sí mismo, por lo que el dolor que percibe en otro, se confunde con los propios sentimientos desagradables. Es la etapa del mimetismo motor a la hora de expresar-sentir las emociones.

Empatía egocéntrica: segundo año de vida. El niño es consciente de que es otra persona la que experimenta la situación desagradable, sin embargo, asume que los estados internos que experimenta el otro son los que está experimentando él y emite las primeras relaciones de apoyo idénticas a aquellas que realiza él mismo para auto-calmarse.

Empatía hacia los sentimientos de los demás: 3-4 años. El niño tiene conciencia de que los sentimientos que experimenta son diferentes a los que está vivenciando la otra persona y responde a ellos de manera un poco menos egocéntrica, empezando a intentar actuar sobre la situación que desencadenó la pena en el otro.

- Empatía hacia las circunstancias vitales de otro, comprende el periodo final de la niñez y puede desarrollarse a lo largo de toda la vida. Se perciben los sentimientos de los demás, no sólo como reacciones del momento, sino como expresiones de su experiencia de vida general. La comprensión de los sentimientos supera el aquí y ahora, y permite la adopción de perspectivas ajenas por muy diferentes que sean a la propia. Depende del conocimiento o información sobre la vida de las otras personas y de la capacidad de auto-regulación emocional.

Un desarrollo emocional correcto y dentro de los parámetros considerados como normales es fundamental para que el niño alcance el nivel suficiente de inteligencia emocional, que es la habilidad esencial de las personas para atender y percibir los sentimientos de forma apropiada y precisa.

La empatía es importante en la media que motiva la conducta prosocial e inhibe de la conducta agresiva. 

El desarrollo de las habilidades emocionales en la infancia

Debemos tener en cuenta que el desarrollo afectivo y emocional de los niños comienza desde el momento mismo del nacimiento, (si no antes, según estudios sobre el desarrollo prenatal).

No cabe duda que la etapa infantil es muy importante para desarrollar unas adecuadas habilidades emocionales y sociales en los niños que tendrán repercusión en todas las etapas posteriores y en todo esto, el papel de los padres es fundamental. Cómo interpreten y comprendan las emociones de los niños desde que son bebés y cómo reaccionen a ellas es fundamental. Si los padres saben mostrar afecto y comprender lo que sienten y necesitan sus hijos, estos aprenderán a expresar emociones propias y por consiguiente, sabrán interpretar y sentir las ajenas. De ahí la importancia de una buena comunicación emocional en la familia desde el principio.

Hablando de inteligencia emocional podemos decir que las personas con inteligencia emocional son capaces de:

Identificar sus propias emociones.

Manejar y expresar sus emociones adecuadamente.

Aceptarse a sí mismos y a los demás.

Desarrollar un fuerte autocontrol y empatía.

Tener una alta capacidad para resolver los problemas.