Por qué empatía no es lo mismo que simpatía y cómo enseñarlo a los niños

Empatía y simpatía no son lo mismo, enseñemos a nuestros hijos la diferencia

Alba Caraballo Folgado
Alba Caraballo Folgado Directora de contenidos

La empatía es uno de los valores más complicados de enseñar a los niños pero también uno de los más importantes. La empatía acaba con el bullying, con las diferencias y con la falta de respeto. 

Si aprendiéramos de verdad a ser empáticos desde la infancia, habría muchas menos injusticias. Sin embargo, no sólo no es fácil aprenderlo sino que además, muchas veces lo confundimos con ser simpáticos. Te explicamos por qué empatía no es lo mismo que simpatía y cómo enseñarlo a los niños.

Cómo enseñar a los niños que la empatía no es lo mismo que la simpatía

 Enseñar a los niños la diferencia entre empatía y simpatía

La Doctora Brené Brown es profesora de investigación en la Universidad de Houston y ha pasado los últimos dieciséis años de su vida estudiando el coraje, la vergüenza, la vulnerabilidad y la empatía. Sobre estos temas ha escrito varios best sellers.

La Dr. Brown habla mucho sobre cómo cultivar la empatía y cómo podemos los padres transmitirles a nuestros hijos este valor sin confundirlo con la simpatía. Según ella la empatía consiste en: 

- La capacidad de tomar perspectiva de otra persona.

- No hacer juicios de los demás.

- Reconocer la emoción en los demás.

- Comunicar esa emoción.

La empatía, no es un aprendizaje que se encuentre en los libros de texto, en las familias no se le da muchas veces la importancia debida y, sin embargo, es una de las cualidades más importantes a desarrollar en los niños. La doctora Brown afirma que enseñar a los niños empatía no es lo mismo que enseñar simpatía. No es lo mismo ser simpático con alguien que ser empático. Son cualidades diferentes, ella lo explica así: "la empatía alimenta la conexión mientras que la simpatía alimenta la desconexión". ¿Qué significa esto? ¿Por qué la empatía no es lo mismo que la simpatía?

Para aclararlo pone varios ejemplos, uno de ellos consiste en imaginar a alguien atrapado en un agujero en la tierra, tan profundo que no puede salir de él. Desde abajo, mira hacia arriba y pide ayuda. ¿Cómo reacciona el niño que siente empatía y cómo el que siente simpatía?

- El niño con empatía bajará al agujero, hablará con la otra persona y le dirá que entiende cómo se siente en ese lugar tan oscuro, además le recordará que no está solo.

- El niño con simpatía no bajará al agujero, se asomará a él y desde arriba le preguntará si necesita algo pero nunca llega a acercarse, a ofrecer su ayuda o su consuelo.

Al niño o adulto que no es empático pero sí actúa con simpatía, según la Dr Brown se le reconoce también porque empieza sus frases por "Al menos...":

- "Estoy triste porque he suspendido matemáticas".

- "Al menos aprobaste lengua".

El niño o adulto que es empático puede que no tenga una respuesta para el problema del otro niño o de la otra persona, pero al menos conecta con ella, le transmite que estará a su lado y agradece la confianza que depositó la otra persona al contarle sus problemas. Porque quizás no tengamos solución para lo que le ocurre, quizás no haya respuesta posible, pero lo que sí puede mejorar la situación es que la otra persona sienta esa conexión con nosotros.

Es por ello que debemos enseñar bien a nuestros hijos qué es la empatía y cómo ponerla en práctica, y nunca debemos confundirla con la simpatía porque ésta nos aleja de los demás. Y, ¿cómo hacerlo? Podemos empezar haciéndoles 3 preguntas cuando el niño ha causado daño a alguien o ve a otro niño pasando un mal momento: 

1. ¿Cómo crees que se siente ese niño?

2. ¿Cómo te sentirías tú si fueses él en este preciso momento?

3. ¿Puedes hacer algo para ayudarle?

Diferencia entre empatía y simpatía explicada en un vídeo