Cómo es una sesión de osteopatía con un bebé

Lo que es necesario contarle al osteópata sobre tu bebé

Lidia Expósito Peral
Lidia Expósito Peral Fisioterapeuta y Osteópata

La osteopatía puede ayudar a nuestro bebé en el caso de que este padezca algunos problemas musculares y en articulaciones, pero también puede ayudar a que desaparezcan los cólicos del lactante y otros tipos de trastornos.

La osteopatía es una terapia manual adaptadas al delicado cuerpo del bebé, y cuánto más temprana es la edad del bebé mejor resultado se obtiene. A continuación te cuento cómo es una sesión de osteopatía con un bebé. 

Cómo es una sesión de osteopatía con un bebé

Cómo es una sesión de osteopatía con un bebé

Toda sesión de osteopatía comenzará por una entrevista con el paciente.

En este caso, al tratarse de un bebé, preguntaremos a los papás,  sobre todo a la madre. Las preguntas estarán relacionadas con la concepción, el embarazo, el parto, el postparto y el bebé. Las respuestas irán dando pistas al osteópata sobre las posibles zonas a trabajar en el cuerpo del niño.

Es importante conocer si hubo problemas para concebir, si la madre tuvo alguna enfermedad en el embarazo, si sufrió estrés, cuándo se encajó el bebé, en qué posición se presentaba a término, si el parto fue espontáneo o inducido, si hubo vueltas de cordón, o algún signo de sufrimiento fetal. También es necesario saber  si fueron utilizados fórceps, espátulas o ventosas, oxitocina o epidural, si fue un parto vaginal o por cesárea y la puntuación del Test de Apgar. 

Al igual que no debemos olvidarnos de cómo se sintió la madre durante el parto y el postparto, ya que consideramos a la madre y al bebé como una díada. Nos es útil conocer  cómo era la forma de la cabecita del bebé al nacer, si pudo engancharse rápido al pecho, los hábitos de alimentación y sueño del niño, si suele tener la cabeza girada hacia el mismo lado, si ha tenido cólicos, reflujos, bronquitis, otitis…si es irritable, si le gusta o no el chupete…

El siguiente paso de la sesión de osteopatía con el bebé es la exploración. El osteópata valorará primero la postura y el movimiento espontáneo del bebé. Después testará las diferentes articulaciones, revisando las estructuras óseas desde la cabeza, donde fijará su atención en las suturas craneales por si existen acabalgamientos, o asimetrías. Valorará las mandíbulas y su musculatura, revisará la columna vertebral, las clavículas y la pelvis, ya que suele ser otra de las zonas que más sufre durante el parto junto con la cabeza. Seguirá revisando el sistema respiratorio y digestivo prestando atención al diafragma .

El último paso será el  tratamiento. Nuestras manos intentan “ escuchar” la historia de los tejidos del bebé en búsqueda de las tensiones que presenta el niño en sus diferentes sistemas para ayudar a relajarlos, devolviendo la movilidad a las zonas donde encontramos restricciones de movimiento. 

Utilizamos técnicas sutiles, suaves y agradables.  De hecho, a veces los padres comentan que parece que no estamos haciendo nada. En ocasiones trabajamos con el bebé en los brazos de los padres, o mientras que les dan de mamar. Ya sea porque así el bebé está más tranquilo, o porque el estímulo de la succión nos ayuda en nuestro cometido.

La duración de la sesión suele ser de unos 40 minutos. Al final de la misma, daremos algunos consejos a los padres.

Según un estudio que realizó la Doctora Viola Fryman con 1250 bebés, sólo el 12% de éstos presentaban un cráneo libre. En el 88% restante se encontraron síntomas de trauma natal en mayor o menor grado. La osteopatía es una terapia preventiva. Es por eso que todos los bebés deberían ser valorados por un osteópata.