Cómo logran los japoneses que los niños sean tan educados

Qué se puede aprender de la educación de los niños japoneses

Alba Caraballo Folgado

Si piensas en Japón, ¿qué cosas te vienen a la cabeza? Es posible que el sushi, el karaoke, Murakami o las bonitas pagodas que decoran los valles. E incluso en sus gentes, siempre ejemplo de educación y civismo.

¿Te viene a la cabeza la imagen de un niño japonés con una rabieta monumental?, ¿o la de un niño tirando el papel de la merienda al suelo? La realidad es que es altamente improbable que lo veas, y todo ello es debido a su educación. ¿Qué hacen los padres y educadores japoneses para conseguir que sus hijos sean tan obedientes y educados?

Por qué los niños japoneses son tan educados 

Cómo es la educación de los niños japoneses

La educación japonesa ha sido puesta como ejemplo durante años, si bien es cierto que cada vez tiene más detractores. Y es que sus universidades ya no son lo que eran, su nivel educativo de inglés no está a la altura, comienzan a tener problemas de bullying en las aulas y las nuevas generaciones tienden a alejarse de las antiguas tradiciones. Sin embargo, y pese a que ya no es ese milagro educativo de antaño, sigue habiendo una gran diferencia entre la conducta de los niños japoneses y la de los demás, ¿por qué? Estas son las diferencias:

- En la escuela no sólo se estudian las materias lectivas, hay un espacio importante para aprender sobre las emociones, la naturaleza y el entorno para convertirse en un miembro valioso para la sociedad. 

- La educación en valores ocupa un puesto destacado: aprenden buenos modales, limpieza, respeto a la naturaleza y a las personas o tolerancia como algo natural. Aprenden desde edades tempranas normas de conducta básicas para una buena convivencia.

- Se estimula la autonomía y la independencia para que los niños puedan aprender a gestionar sus propias tareas: desde preparar su mochila del colegio a tener limpio y cuidado su espacio e incluso ir solos al colegio, ya sea andando o en transporte público.

- Aprenden a cuidar del entorno mediante una tarea denominada o-soji, que consiste en limpiar el colegio, ya sea la clase, los pasillos o los baños. Lejos de ser un castigo, está basado en la idea de que si los propios niños han de limpiar su entorno, serán más cuidadosos y pulcros con el bien común.

- Los niños comen en el aula, junto a sus compañeros y profesores, por lo que tienen un tiempo para relacionarse entre sí de manera más informal. Pero además, los alumnos sirven la comida de sus compañeros y han de cuidar la limpieza para poder volver a las clases con todo el aula recogida y limpia. 

- El respeto hacia los demás está inculcado con intensidad y lo apoyan con acciones como ir con mascarilla al mínimo síntoma de resfriado, agradecer las comidas antes y después de comer, ser amable con los demás o no gritar ni elevar la voz a la hora de hablar.

- Aprenden desde pequeños la importancia de ayudar a los demás, hay una gran conciencia de grupo.