¿Dejas que tu hijo juegue con juguetes bélicos?

Patricia Fernández
Patricia Fernández Redactora en Guiainfantil.com

Pistolas, espadas, tirachinas… han sido juguetes que los niños han usado desde hace años, pero ¿son recomendables para ellos?, ¿es posible que eso genere niños violentos? Estas son cuestiones que nos preocupan a muchos padres y que han generado grandes polémicas.

En Guiainfantil.com te dejamos algunos de los argumentos utilizados por unos y otros sobre los juguetes bélicos. Lee y decide... ¿jugarán tus hijos con ellos?

2 argumentos sobre los juguetes bélicos en la infancia

Juguetes bélicos para niños: sí o no

1- Defensores de los juguetes bélicos: Basan sus alegatos en un estudio llevado a cabo por el psicólogo infantil Michael Thompson en el que se observó como la mayoría de adultos que jugaron con pistolas de pequeños no cometieron crímenes violentos cuando crecieron; por lo tanto, no hay evidencias reales de que esto provoque conductas violentas en el niño. Además, defienden que los niños puedan canalizar sus miedos y deseos a través de estos juguetes, desfogando sus impulsos con ellos. Además manifiestan que la violencia está por todas partes como parques o colegios y prefieren que sus hijos se sepan defender, es decir: pegar antes de recibir.

3.- En contra de los juguetes bélicos: Algunos lo ven como una medida desproporcionada, ya que atestiguan como sus hijos han jugado con plátanos o los dedos formando pistolas siendo incapaces de controlar ese instinto agresivo en ellos. Como respuesta, es cierto que el niño solo exterioriza a través de estos juguetes sus impulsos internos, pero esto puede ser debido a que el niño está expuesto frecuentemente a la violencia en su familia o con sus amigos, con lo que es primordial educar al niño desde los 2 años para que aprenda a distinguir el bien y el mal.

¿Qué ocurre si le damos al niño un juguete bélico?

Yo creo que permitir a los niños jugar con pistolas hace que transmitamos a nuestros hijos que la violencia nos parece normal y que no la rechazamos. Les enseñamos a través del juego una forma rápida, fácil, e incluso divertida, de resolver los conflictos que surgen en su imaginación. Así, poco a poco, los niños se van insensibilizando con la violencia, especialmente entre los 4 y 7 años, momento en el que los niños interiorizan sus roles sociales.

Es imposible que si a nuestro hijo le gustan ese tipo de juguetes no acabe con uno de ellos en las manos, y si no lo fabricará con cualquier cosa que encuentre, pero lo cierto es que nosotros le estaremos haciendo entender que no es lo que queremos para él porque no estamos de acuerdo con la violencia, y por lo menos no se lo estaremos facilitando. 

Tened en cuenta que los juegos de violencia no canalizan la agresividad, sino que la mantienen y la incrementan con el tiempo; es mucho más recomendable que tu hijo canalice esos instintos a través de actividades más creativas como el deporte, el dibujo o la música. Aunque, como en todo, la última palabra siempre la tienen  los padres.