Aventuras infantiles peligrosas: 12 niños atrapados en una cueva por un juego

La sorprendente historia de los 12 niños atrapados en una cueva

Estefanía Esteban

Esta vez ha sucedido en Tailandia, pero podría suceder en cualquier rincón del planeta. Incluso, al lado de tu casa, en tu pacífico barrio. Cualquier lugar 'prohibido', 'extraño', 'peligroso', supone toda una tentación para un niño. ¿O acaso no recuerdas cuando intentabas evadirte de los ojos de tus padres de pequeño y burlar sus advertencias para investigar los alrededores de tu lugar de veraneo?

La historia que te contamos es real, y podría haber terminado con un final trágico. Afortunadamente, las aventuras infantiles peligrosas no siempre acaban mal. 

Los 12 niños atrapados en una cueva que recuerdan las aventuras infantiles peligrosas 

Aventuras infantiles peligrosas

Está claro que los niños no ven el peligro. La imprudencia forma parte de su manual de uso constantemente. De ahí que terminen apuntando en su diario numerosas aventuras infantiles peligrosas.

Esta es la historia de un equipo de fútbol Tailandés, compuesto por 12 niños de entre 11 y 16 años, y su entrenador, de 25 años. Decidieron vivir una trepidante aventura investigando el laberinto de una hermosa y misteriosa cueva, la más larga de Tailandia, con un total de 10 kilómetros de estrechos pasadizos. Los niños se lo tomaron como un juego, claro, pero el juego resultó convertirse en una auténtica pesadilla. Las lluvias hicieron que la única entrada y salida de la cueva quedara totalmente sepultada, y la cueva parcialmente inundada. Los niños no podían salir, ni pedir ayuda. Estaban atrapados. 

Al cabo de unos 10 días, unos buceadores que participaban en el equipo de rescate de los niños por la zona, accedieron a la cueva y encontraron a los pequeños junto a su entrenador. Habían sobrevivido gracias al agua de la lluvia, pero no tenían luz ni alimentos. Al ver a los buceadores, les preguntaron, totalmente desorientados:

  • '¿Qué días es hoy?' - Y añadieron: - 'Tenemos hambre'

Estas son las primeras imágenes (procedentes de la cadena Univisión) del rescate de los niños atrapados en la cueva. Desde ese momento, el equipo de rescate al menos consiguió hacerles llegar víveres, luz y material sanitario. Pero no podían salir. Las ¿opciones? 

  1. Enseñar a los niños a bucear para poder salir de la cueva inundada.
  2. Intentar achicar agua y retirar todo el lodo de la entrada. Esto llevaría varios meses.

Los niños al menos podrán contar esta aventura a sus hijos y luego, a sus nietos, y por supuesto, aprenderán una sabia lección que les acompañará durante toda su vida: frente a la emocionante voz que te guía hacia el peligro para descubrir qué misterio se esconde allá... recuerda la otra voz que recuerda sin parar una palabra, la prudencia.

Por qué a los niños les atrae tanto el peligro

La prohibición, los lugares inaccesibles, las casas abandonadas... ¿qué niño puede mantenerse al margen y no caer en la tentación de investigar? La curiosidad ejerce el mismo poder de atracción que el de un imán, y más aún cuando eres niño. Caminar por las vías del tren, visitar casas semi derruidas, escalar por tuberías inalcanzables e incluso, trepar por el tejado de las casas... ¿Quién no se vio envuelto alguna vez de niño en una de estas aventuras peligrosas? Esta es la razón por la que tantos y tantos niños se sienten atraídos por el peligro:

  • La curiosidad: los niños están aprendiendo. Es la primera vez que ven cómo es una marea, un atardecer, una estrella fugaz. Su aprendizaje se basa en descubrimientos, uno detrás de otro. En realidad los niños son descubridores compulsivos. Sienten una auténtica necesidad de descubrir, motivado por una sana y positiva curiosidad.
  • No conocen el riesgo: aún no tienen asimilado esa causa-efecto ni son capaces de medir el riesgo. Ante lo que desconocen, no son capaces de intuir qué es peligroso y qué no.
  • La atracción de lo prohibido: es algo que nos acompaña durante toda la vida. ¿Quién no se siente atraído por aquello que prohíben? En una especie de desafío y defensa de la libertad, tanto niños como adultos sienten una terrible curiosidad por investigar aquello 'prohibido'.
  • Les ofrece autonomía: muchas veces, los niños se sienten 'mayores' probando actividades de riesgo, esas a las que solo está permitido el acceso a los adultos. '¿y por qué yo no puedo'. Los niños más maduros, o los que desean madurar deprisa, se sientes especialmente tentados por todo lo que suponga riesgo. El objetivo es demostrar y demostrarse que pueden conseguir objetivos muy complejos por sí mismos.
  • Un acto de rebeldía: en ocasiones, los niños desafían a los adultos retándoles, con la intención de demostrar que son capaces de vivir aventuras peligrosas y salir victoriosos de ellas. 

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