Por qué a los niños les encanta hablar de cacas

Decir caca, culo, pedo u otra palabra de este tipo marca el inicio de la etapa escatológica de los niños

Patricia Fernández, Periodista
En este artículo
  1. La razón por la que a los niños les gusta hablar de cacas

Antes de ser madre era muy escrupulosa con respecto a todo aquello que tenía que ver con la escatología, es decir: mocos, cacas, pedos, saliva… Sin embargo, ser madre te abre nuevas perspectivas ante ese panorama, ya que, aparte de cambiar culitos de bebé, la etapa escatológica que pasan todos los niños te obliga a superar toda clase de remilgos y adentrarte en un nuevo mundo que a ojos de tus hijos resulta totalmente apasionante.

La razón por la que a los niños les gusta hablar de cacas

Por qué a los niños les encanta hablar de cacas

¿Por qué a los niños les encanta hablar de cacas, pedos, culos, etc? Te contamos en qué consiste y por qué ocurre la etapa escatológica por la que pasan todos los niños.

Sin duda el sentido del humor de los niños es diferente. No he visto nunca reírse tanto a mis hijas cuando el tema va de algo escatológico. Veo mandíbulas batientes y salidas de su sitio por la risa que les provoca cuando alguna de ellas va por la casa enseñando el culo mientras baila.

No hay día que no tenga que ir corriendo para contemplar estos impresionantes monumentos que mis hijas dejan en el baño, ante su llamada desesperada de “¡¡mamá corre, ven, que es de color verde!!, ni día en el que no me describan con precisión de relojero el color forma y textura de tan grande hazaña.

Sin duda, una caca bien puesta es todo un espectáculo digno de ser contemplado, incluso por los vecinos del barrio si pudiera levantarse de la taza del water para poder avisarlos.

El caso es que, según dicen los psicólogos, esta es una etapa normal en el desarrollo del niño. La época escatológica va desde los 3 años, momento en el que descubren sus genitales con más claridad, y dura muchos años, aunque también depende de la madurez del niño.

Pero esta época no solo se trata de curiosidad ante lo escatológico, y las palabras "prohibidas", sino que suele ir acompañado de un divertido exhibicionismo de genitales, con palmadita en el culo en pompa incluida.

¿Qué podemos hacer ante estas situaciones, a veces un poco comprometidas?... sobre todo si tenemos invitados en casa.

Según los psicólogos los niños actúan de esta manera por dos razones: la primera es porque todo aquello que les parezca prohibido les hace mucha gracia. Además, supone todo un mundo desconocido y apasionante que está por descubrir, y que no están dispuestos a dejar pasar. Por otro lado, romper las normas, los convencionalismos, y sacar a relucir algo tan íntimo para los demás como son las cacas o los pedos, es lo más divertido que puede pasar en el mundo. Y, la segunda razón, también muy poderosa, es provocar la atención del adulto.

Por tanto, no debemos regañarle, ni llevarnos las manos a la cabeza, simplemente mantener la calma y actuar con normalidad, eso no significa que debamos ignorar la gracia que el niño nos está haciendo, si no que podemos reírnos moderadamente, enseñarle que le prestamos atención, pero sin darle demasiada importancia al hecho en sí.

Al fin y al cabo es algo que es pasajero, y que nunca lo podrá disfrutar tan a fondo como lo está disfrutando ahora, ¿por qué no dejarnos llevar por sus pequeñas locuras y reírnos con él dejando al lado nuestras formalidades? Sin duda el sentido del humor de los niños es algo que nos sorprende tanto como nos divierte; es loco, absurdo, y desconcertante.

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