Cómo hacer que los niños no digan palabrotas. 9 consejos para lograrlo

La actitud de los padres ante las palabras mal sonantes que emplean los niños en su vocabulario

Virginia Vicente Pascual

Seguro que os ponéis muy nerviosos cuando vuestros hijos dicen palabrotas. Escucharlos hablar con lenguaje mal sonante muchas veces nos lleva a pensar que hemos fallado en la educación. Pero tenéis que mantener la calma, es importante saber por qué las dicen para entender su proceso madurativo. Aquí exponemos algunas ideas lograr que los niños no digan palabras y que empiecen a hablar con propiedad.

Por qué dicen los niños palabrotas

niños que dicen palabrotas

Los chicos dicen palabrotas porque consideran que es la forma normal de relacionarse con sus compañeros. ¿A que seguro que más de una vez los habrás oído insultarse entre ellos en broma y sin mala intención a priori?

También las usan porque como ellos mismos argumentan (o al menos eso es o que dicen los míos), 'las usa todo el mundo'. Su compañeros del colegio o amigos se expresan así y es lo que están acostumbrados a oír, por imitación, así que lo copian y ellos también hablan de esa manera.

Sin duda, para ellos, es un modo de expresarse que refuerza el sentido de pertenencia a su grupo. Digamos que decir palabrotas es lo que se espera de ellos. No van a ser ellos los únicos que no se expresan así.

Pero, ¿qué esconden detrás de esta forma de actuar y de comportarse? Cuando los adolescentes dicen palabras mal sonantes es que están contrariados o enfadados y liberan de esa forma esa carga emocional. En realidad, están experimentando ira y estrés. Decirlas se ha convertido en un hábito y un hábito es algo difícil de abandonar, aunque no es imposible.

También se manifiestan así porque no les parece tan grave. No lo ven tan malo como lo vemos nosotros, para ellos son simplemente palabras sin significado alguno.

Otro factor por el que se expresan de este modo es porque en las redes sociales está extendido el uso de palabras mal sonantes y ellos están todo el rato leyendo y escuchando mensajes de gente que habla de esa manera. ¡Lo copian y piensan que está de moda!

Cómo podemos los padres corregir este comportamiento

qué hacer ante las palabrotas de los niños

Está claro que a ningún padre nos gusta escuchar a nuestros hijos utilizar un lenguaje poco apropiado, vulgar y soez. Puede que nos haya oído a nosotros en algún momento de enfado o a alguien por la calle, incluso, a algún compañero suyo, pero en cualquier cosa tenemos la obligación y el deber de enseñarle que ese no es al camino.

1. Explícale qué es la buena educación
Diles que hablar correctamente es signo de buena educación, cortesía, moderación y templanza. Las personas nuevas que conozcan los juzgarán por su forma de hablar. Al utilizar palabras mal sonantes están ofreciendo una imagen negativa a los demás. Intenta que entiendan que el lenguaje es una especie de tarjeta de presentación a los demás.

2. Marca líneas rojas
No les consientas nunca que usen ese lenguaje contigo. No debemos permitir que pasen esa frontera. Usar palabrotas en casa debería ser una falta de respeto grave y ni mucho menos aceptes que se les escape alguna dirigida a ti. Diles que se paren a observar cómo se comunican con los demás.

3. Ayúdale a practicar la paciencia
Aconséjales que cuando estén acalorados deben contar hasta diez hacia dentro y relajarse. Diles que cultiven la paciencia, que sean tolerantes con las opiniones contrarias de los demás. Las palabras groseras solo les acarrearán emociones negativas como la ira, el odio o la tristeza.

4. Establece un 'tiempo al día' sin palabrotas
Poned un tiempo a modo de reto para que consigan dejar de decir palabrotas. Por ejemplo, podrían empezar a probar a estar un mes entero sin pronunciarlas. Si les parece mucho tiempo podéis empezar con un plazo más realista, como el de una semana.

5. Muéstrale lo bueno de no decir palabras más sonantes
Arguméntales que su actitud abandonando el lenguaje soez significará un importante acto de madurez. Al empezar a hablar correctamente, estarán demostrando ser personas responsables y con consideración hacia los demás.

6. Enséñale a identificarlas
Es importante que se pregunten qué los lleva a decirlas y cuáles son las que más dicen. Así cuando estas palabras lleguen a su mente se darán cuenta de que deben frenarse. Si identifican, por ejemplo, que les arrastra una sensación de frustración, diles que busquen en su interior por qué se sienten frustrados y qué pueden hacer para gestionar esa emoción de forma tranquila. Una guía para ellos es que le avises cuando las dicen, que a veces no se dan ni cuenta.

7. Ayúdale a encontrar alternativas a los insultos
Lo que sí funciona es encontrar otras palabras comodín que no sean para ellos demasiado 'ñoñas', como la palabra ostras, caramba, miércoles... Vas a ver que al estar bajo nuestro escrutinio, van a controlarse. También las pueden sustituir por modos de comunicar sus emociones como: '¡Vaya! Estoy un poco decepcionado con ese tema'.

8. Busca una motivación para que dejen las palabras fuera
Una idea para que exista una motivación es establecer un sistema de castigo y recompensa. El castigo podría ser meter un euro en una hucha y al final donar ese dinero a alguna causa solidaria. Y como recompensa podríamos, por ejemplo, decirles que elijan un plan divertido para hacer cuando haya pasado un mes sin decir palabrotas.

9. Predica con el ejemplo
Este punto es fundamental. Si nos escuchan a nosotros decir palabrotas todo el rato, que somos sus referentes, ellos harán lo mismo. Intenta reprimirte. No tendría mucho sentido que les pidamos que no hablen mal mientras nosotros estamos maldiciendo mientras conducimos, por ejemplo.

¡Venga! ¿Por qué no empezar mañana? Es un reto muy gratificante para padres e hijos. ¡Todos saldréis ganando!

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