Por qué el segundo hijo es más rebelde y desobediente que el primero

"He educado a mis hijos por igual pero cada uno me ha salido de una manera", es una frase que he escuchado en ocasiones a alguna mamá excusándose porque alguno de sus hijos era más rebelde, indisciplinado o mostraba agresividad con otros niños. Sin embargo, siempre he pensado que no educamos a los niños por igual.

Quizás mantenemos una misma filosofía o reglas generales, pero a cada uno de nuestros hijos le pedimos, exigimos o tratamos de forma distinta, es irremediable. Esto hace que, en ocasiones, los hermanos mayores tengan más responsabilidades y sean más disciplinados y los pequeños sean más rebeldes, inquietos, traviesos o desobedientes.

La personalidad del segundo hijo 

Por qué el segundo hijo es más rebelde

Los investigadores dicen que el orden de nacimiento importa e influye a la hora de desarrollar la personalidad del niño, es la teoría del orden, que ha sido descrita por innumerables psicólogos desde el siglo pasado. Y es que los padres tenemos roles diferentes con cada uno de nuestros hijos:

- Con el primero somos novatos, todo es nuevo, recibe toda nuestra atención, en ocasiones sobreprotección, mimos, cuidados, miedos, equivocaciones... También somos más exigentes con el primero, más firmes y estrictos.

- Con el segundo y sucesivos nos relajamos, ya sabemos que con 37,5º de fiebre no hay que ir a urgencias o que no pasa nada si se cae en el parque. Tenemos más hijos y más trabajo por lo que seguimos exigiendo más al primero, mientras que el segundo se "salva" de muchas normas y tareas.

Esto hace que el segundo hijo, sea:

- más rebelde: es, al fin y al cabo, una forma de llamar la atención sobre su hermano mayor que es su principal rival. Es posible que demande su propio espacio y camino en la familia, lo que le lleva a mostrarse más rebelde o a querer romper las normas para luchar contra lo que se ha establecido en casa.

- más mimado: se le considera más pequeño durante más tiempo, mientras que el mayor madura antes para asumir tareas de cuidar a sus hermanos. Si es además el último hijo, los padres ponemos sobre él nuestras ganas de que no crezca, porque ya no habrá bebés o niños pequeños en casa nunca más.

- menos disciplinado: es posible que los padres seamos más estrictos con el mayor y le exijamos más, por lo que el pequeño se termina haciendo cómodo en un entorno en el que se le pide menos, por lo tanto él da también menos.

- menos obediente: y es se suele acoger a que al ser el más pequeño, puede saltarse ciertas obligaciones.

En cualquier caso, y pese a todas las teorías y libros escritos sobre el orden de nacimiento, también es cierto que es una relación de probabilidad no de causa-efecto, como dicen algunos psicólogos. Es decir, el hecho de ser el segundo hijo no determina que sea más rebelde, indisciplinado o desobediente, sino que se incrementa la posibilidad de tener ese tipo de actitudes