El error de prohibir demasiado a los hijos

Cuando la educación de los niños se basa en una lista de prohibiciones

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Una de las grandes aspiraciones de los padres y madres es que sus hijos crezcan en un entorno feliz y se desarrollen plenamente. Para ello, deben encontrar la manera ideal de establecer límites y normas en su educación.

Los padres utilizan esos límites y normas como guía para educar y encontrar soluciones a las conductas de sus hijos. Así, la manera de comportarse de los niños será consecuencia directa del tipo de respuestas que los padres vayan dando ante esas conductas de los pequeños. Sin embargo, hemos de ser conscientes del error de prohibir demasiado a los hijos.

Por qué no prohibir demasiado a los hijos

por qué no prohibir demasiado a los hijos

Muchas veces, los padres inconscientemente utilizan conductas que dañan la autoestima de los niños más que ayudarles. Hay situaciones en las que será necesaria la intervención de los adultos de manera objetiva y tendrán que prohibir conductas en los niños por la existencia de un peligro real.

Pero, existen situaciones en la que los progenitores impiden esos comportamientos. Estas son las razones:

  • Empujados por el miedo y el proteccionismo. El deseo de los padres es protegerles de desengaños, frustraciones y disgustos. Impulsados por esos miedos y esas creencias negativas, los niños serán educados en la idea de que existen cosas peligrosas que deben evitar. Esto hace que aprendan a ser inseguros y dependientes.
  • La cultura del “no”. La mayoría de los que son ahora padres y madres han crecido en un entorno donde la palabra no ha tenido gran influencia. No hagas esto, no te subas, no vayas allí, etc. Oírlo es costumbre por lo que ya no suena raro. Este hecho hace que prohibir sea una cuestión costumbrista y de autoridad normalizada.
  • No se sabe el impacto de la prohibición. Muchas veces no se sabe las repercusiones que puede tener la prohibición. Estas son: falta de autoestima, dependencia, no desarrollar autonomía, rabia y alejamiento de los niños hacia los padres. Por tanto, cuando los progenitores tomen la decisión de prohibir cosas deben hacerlo desde la moderación para evitar consecuencias negativas ante las conductas positivas o normales que tiene el niño.

Cómo podemos evitar la excesiva prohibición a los hijos

  • Ser ejemplo. Hay que ser coherente con lo que se pida a los hijos. Si se quiere enseñar una serie de valores hay que predicar con el ejemplo.
  • Usar el Sí. Desterrar el continuo uso del no en la cotidianidad y solo usarlo para cuestiones importantes.
  • Reflexión. Hay que pensar sobre la importancia de la prohibición y que será lo que le aporte o deje de aportar esa decisión.
  • Disciplina positiva. Es decir, poner límites firmemente pero respetando a ambas partes: adultos y niños, al mismo tiempo.
  • Dar opciones. Se deben de dar opciones a los niños y mostrar alternativas razonables.
  • Negociar. Desde la serenidad y el respeto se pueden generar acuerdos que se comprometan a cumplir las dos partes