Los niños con hermanos tienen menos riesgos de sufrir depresión

Cosas que solo se pueden compartir con un hermano

Virginia Vicente Pascual

Los hermanos muchas veces discuten, pero son las primeras personas a las que se acude cuando se tiene un problema. Sabemos que no nos van a juzgar y que su apoyo es incondicional. De hecho, varios estudios corroboran las ventajas de crecer en compañía y, no solo eso, hablan de que los niños con hermanos tienen menos riesgos de sufrir depresión. Te contamos algunas de las influencias positivas que tienen los hermanos en la vida de tus hijos. 

¡Tener un hermano es antidepresivo!

tener un hermano es antidepresivo

Según un estudio realizado en Seattle (Estados Unidos) y dirigido por la doctora Padilla-Walker, los hermanos protegen a los hijos de la depresión, de la soledad, de los sentimientos de culpabilidad y de la timidez. Los investigadores analizaron a 395 familias de Seattle con dos o más niños con al menos un niño de entre 10 y 14 años. El estudio reveló que los hermanos afectuosos tienen influencias positivas entre sí, sin importar su edad, género o cuántos años estén separados.

Son los mejores amigos
No hay dos personas en el mundo que tengan más en común que dos hermanos. Comparten padres, casa, vida, historia, aventuras, dichas y desgracias… También son las personas que más tiempo pasan juntas durante su infancia y adolescencia. Este vínculo hace que los lazos de amistad entre hermanos sean muy fuertes. Podríamos decir que nuestros hermanos son nuestros mejores amigos y que la complicidad que se tiene, es muy difícil de replicar.

Siempre están ahí
A los hermanos no los elegimos. Son parte de nuestra vida, siempre han estado ahí y siempre estarán ahí. Por ello no nos imaginamos nuestra vida sin ellos. Siempre serán nuestros confidentes porque nos conocen mejor que nosotros mismos.

Comparten la misma educación
Haber crecido con los mismos valores y principios es algo que une muchísimo. Los hermanos han recibido la misma educación y eso afecta a su forma de pensar y a la toma de decisiones, por ello los hermanos se entienden tan bien. Las referencias culturales han sido también parecidas y a la larga eso influye en la formación de la personalidad y en los gustos y aficiones futuras.

Juegan juntos
El juego prepara a los hermanos para la vida adulta y, según un estudio, más de 33% de nuestro tiempo de la infancia lo pasamos jugando con nuestros hermanos, mucho más del que estamos con los padres, profesores o amigos.

Aprenden a ser tolerantes
Otro estudio reveló que entre los 3 y 7 años los hermanos pelean un promedio de 3,5 veces por hora. Sin embargo, también descubrió que en poco tiempo se reconciliaban. Estas discusiones preparan a los niños para ser asertivos, exponer sus diferencias, tener paciencia, escuchar al otro, debatir, dialogar, resolver conflictos o negociar. Son habilidades sociales que no podrían experimentar si fueran hijos únicos y que les hacen aprender a controlar sus impulsos y emociones.

Son emocionalmente más fuertes
Los hermanos tienen que lidiar con frustraciones, rivalidad, la pugna por la atención de los padres o la tarea de convencer de quién tiene la razón. Todas estas circunstancias hacen que los hijos se conviertan en personas emocionalmente más fuertes en un futuro. En eventos complicados de superar, como la separación de los padres, los hermanos se ofrecen apoyo mutuo y esto amortigua el sufrimiento.

Les hace diferenciarse
Según algunos estudios, algunos hermanos no se parecen en nada porque en convivencia surge una necesidad innata por diferenciarse del otro. Según Mark Feinberg, investigador asociado en el Centro de Investigación de Prevención para la Promoción del Desarrollo Humano de la Universidad de Penn State, los hermanos tratan de forjar su propia identidad dentro de la familia para que puedan ser 'especiales' a los ojos de los padres. Por lo visto, esto es más significativo en hermanos que se llevan poco tiempo.

Cosas que solo se pueden disfrutar con los hermanos 

cosas que solo se pueden disfrutar con los hermanos

Tener hermanos hace a tus hijos más sociables o más fuertes y los ayuda a prepararse para relacionarse en la sociedad. Además hace que compartan con ellos esas cosas que convierten a esta relación fraternal en algo único. ¿Cuáles son? ¡Apunta! 

Desarrollan un potente lenguaje no verbal
Los hermanos tienen tanta complicidad y confianza que casi saben lo que está pensando uno o el otro en cada momento. Por eso desarrollan una especie de telepatía y se hablan con las miradas. Además, saben leer las emociones del otro y prevén cuándo está triste o cuándo está a punto de reírse a carcajadas.

Se confían secretos
Con los hermanos, los secretos están a salvo, porque hay una ley no escrita en la que 'yo respeto tus confidencias y tú respetas la mías'. Es un intercambio de información privada inquebrantable, porque si hay traición por una parte, podría haberla por la otra. Por eso los hermanos son los mejores confidentes.

Desahogarse por una regañina de los padres
Cuando los padres los regañan o castigan por algo, solo se tiene a los hermanos para poder consolarse y calmarse, porque ellos les van a entender mejor que nadie, porque a ellos también les reprenden sus padres por otras razones o por las mismas.

Partirse de la risa
Muchas veces los hermanos estallan a reír a carcajadas con cualquier cosa que les recuerde una situación del pasado o por las referencias cómicas que comparten desde pequeños. No hay nada mejor que reírse juntos.

Por todas estas cosas, como padres debemos fomentar el afecto de los hermanos e intentar que se lleven bien, porque los hermanos les van a dar algo que nadie más en el mundo puede darles: un vínculo afectivo de seguridad que durará para toda la vida.