La salud mental de los niños

Motivos que pueden afectar a la salud mental de los niños

Por suerte, cada vez más se presta atención a la salud mental de los niños pero, hace tan solo unas décadas era un tema que ni se contemplaba. Ahora, contamos con muchísimos recursos para ayudar a los niños a desarrollar una adecuada fortaleza psicológica y un óptimo bienestar emocional. 

Qué puede alterar la salud mental de los niños

Qué puede alterar la salud mental de los niños

Los psicólogos somos testigos de cómo en esta última década los padres y madres acuden con mayor frecuencia a la consulta de psicología con el objetivo de cuidar la salud mental de los niños que en ocasiones se ve amenazada por distintas causas.

Es más fácil detectar cuáles son las necesidades físicas de un niño (tiene hambre, tiene sed, tiene frío, etc.) que las necesidades emocionales. Además, muchas veces los niños no entienden qué les sucede y por tanto no pueden expresarlo con claridad. Esto hace que en muchos casos no sea fácil identificar que el niño no goza de una salud mental adecuada.  

Seguidamente, detallamos los principales motivos que pueden alterar la salud mental del niño:

- Ser víctima de acoso escolar.

- Inadaptación en el centro educativo.

- Ser testigo de violencia en la familia.

- Haber sido víctima de un abuso sexual o haber sufrido agresiones físicas y/o psicológicas por parte de sus progenitores o cuidadores.

- No sentirse querido por sus principales figuras de apego y no recibir cariño de los mismos.

- Sufrir la separación traumática y tormentosa de sus padres en la que ambos han llegado a las manos, se han insultado, humillado, despreciado, etc.

- Haber sufrido la muerte de ser querido o haber sido testigo de cómo alguno de los progenitores ha enfermado (cáncer, trasplantes, etc.).

- Estar hospitalizado durante períodos largos de tiempo por enfermedad.

- Tener un problema psicológico, un trastorno psiquiátrico o enfermedad mental.

- Haber vivenciado una situación de catástrofe natural (incendios, terremotos, etc.).

- Estar sometido a un estrés continuo en la familia debido a condiciones económicas poco favorables (situación de desempleo de los padres, falta de recursos para satisfacer necesidades básicas como agua, alimentación o vivienda, etc.).

Todas estas situaciones pueden amenazar la salud mental del niño. Algunos niños disponen de los suficientes recursos personales para gestionar las emociones que se despiertan ante este tipo de situaciones sin que le interfieran en su día a día y, por tanto, pueden continuar así funcionando sin ningún problema. Sin embargo, otros niños, ante estas situaciones ven tambalear su salud mental y aparecen lo que conocemos como “síntomas”.

Síntomas que alertan sobre un problema de salud mental de los niños

Los síntomas nos dan pistas de que algo no funciona bien, nos alertan de que algo está pasando. Podemos empezar a sospechar que el niño no goza de una óptima salud mental cuando:

- No muestra interés por interactuar con las personas de su entorno.

- No establece relaciones positivas con su grupo de iguales ni tampoco con los adultos.

- Retraimiento o aislamiento social.

- Alteraciones en el sueño y en la alimentación.

- No tiene curiosidad por aprender ni explorar el entorno en el que se desenvuelve.

- No experimenta, regula ni expresa sus emociones de manera adecuada. 

- Manifiesta un comportamiento que llama la atención (se muestra retraído, aislado o por el contrario se muestra agresivo y desafiante, etc.).

- Irritabilidad, muestras frecuentes de ira.

- Se autolesiona (se muerde, se golpea, se araña, etc.).

- Muestra sentimientos de tristeza o melancolía la mayor parte del tiempo.

- Se siente constantemente preocupado, ansioso.

- Repite conductas más comunes en niños de menor edad como incontinencia urinaria en la cama, durante mucho tiempo.

- Se queja constantemente de dolores de cabeza, de estómago o cualquier otro tipo de dolor corporal. 

Es importante observar si el niño muestra estos síntomas en todos los contextos en los que se desenvuelve (casa, colegio, durante el tiempo de ocio con los compañeros, etc.) ya que esto va a determinar si estamos o no ante un problema de salud mental. 

Es importante que si se detectan algunos de los indicadores de salud mental deficitaria, que anteriormente hemos señalado, se le ofrezca al niño la posibilidad de ser atendido por un profesional de la salud. No intervenir o no hacer nada al respecto puede enquistar los síntomas y no aliviar el malestar del niño e incluso agravarlo.

Esto limitaría su derecho a vivir de manera plena y satisfactoria. Por ello, ante estos síntomas de alarma, lo más recomendable es que los padres y madres se pongan en contacto con profesionales de la salud (médico especialista en pediatra, médico especialista en psiquiatra o psicólogo) para que puedan actuar con el fin de aliviar el sufrimiento del menor.