Salud mental de los padres - Cómo cuidarse para criar mejor a los hijos
¿Por qué es imprescindible para la educación y salud de los niños que sus padres tengan buena salud mental?
- El cuidado de los hijos depende de la buena salud mental de los padres
- Algunas señales claras de que papá o mamá necesita parar y pedir ayuda
- Cómo podemos gestionar las emociones negativas en 4 sencillos pasos
- ¿Por qué y cómo influye la salud mental de los padres en sus hijos?
La salud mental de los padres es un imperativo para poder satisfacer adecuadamente las demandas de su hijo. Para ello es importantísimo el autocuidado, el saber que para cuidar es imprescindible cuidarse. De esta forma podemos recargar pilas, porque es normal que la energía pueda acabarse y aparecer emociones negativas como la rabia o la pena. ¿Qué podemos hacer frente a esto? Aquí, todo sobre la salud mental de los padres y cómo cuidarse para criar mejor a los hijos.
El cuidado de los hijos depende de la buena salud mental de los padres

Cuando tomas un avión, siempre hay un instructivo de seguridad que es recordado por una azafata. Existe uno que particularmente me ha llamado siempre la atención. Se refiere a lo siguiente: 'En caso de pérdida de presión, máscaras de oxígeno caerán. Para activar el flujo, gire la máscara, aplique sobre su nariz y boca, ajuste la banda y respire normalmente', hasta ahí todo claro.
Después, menciona: 'Adultos sentados cerca de un niño u otra persona que requiera deben colocarse su propia máscara en primer lugar y luego prestar asistencia'. En un inicio me cuestionaba esto de ponerse primero la máscara de oxígeno y luego ayudar, no comprendía muy bien el significado hasta que me convertí en madre, porque para cuidar a otro, te pones tu máscara de oxígeno.
Por eso, no hace falta llegar a un límite para reconocer que necesitamos apoyo, un soporte emocional y la serenidad de otra persona. La crianza implica etapas de exigencia y es normal sentirse cansado, frustrado o sobrepasado algún día, pero cuando ese estado deja de ser ocasional y comienza a acompañarnos durante una buena parte de la semana, es cuando se debe prestar atención.
Una señal de que se necesita apoyo es la irritabilidad persistente que se manifiesta en perder la paciencia constantemente, reaccionar con una intensidad desproporcionada o sentir que cualquier demanda de los hijos es insoportable. También hay que observar el agotamiento físico y mental que no mejora, la sensación de estar funcionando 'en automático' y la dificultad para concentrarse.
Algunas señales claras de que papá o mamá necesita parar y pedir ayuda

Por otro lado, la culpa excesiva es otra señal a través de pensamientos como 'soy una mala madre' o 'nunca hago suficiente' pueden aparecer de manera ocasional, pero si se vuelven constantes y afectan a la autoestima del pequeño merecen atención. Lo mismo ocurre cuando dejamos de disfrutar de actividades, personas o momentos familiares que nos hacían sentir bien.
Otros signos pueden ser:
- Problemas persistentes de sueño
- Cambios importantes en el apetito
- Ansiedad constante y ganas de aislarse
- Llanto frecuente y sensación de desesperanza
- Dificultad para conectar emocionalmente con los hijos.
Buscar apoyo en tu círculo cercano no es renunciar a la responsabilidad como padre o madre. Al contrario: te permite recuperar recursos para afrontar tu crianza de una manera más saludable. Incluso la UNICEF recuerda que cuando los cuidadores reciben apoyo para manejar el estrés y proteger su bienestar emocional se encuentran en mejores condiciones para atender a sus hijos.
Cómo podemos gestionar las emociones negativas en 4 sencillos pasos

Pero, ¿cómo poder gestionar todas las emociones negativas que podemos manejar a lo largo del día? ¿Cómo podemos lograr que de verdad no le afecten al niño? Estos consejos de salud mental de los padres son básicos para que pueda criar a sus hijos apropiadamente:
1. El autoconocimiento
En este punto, solo tú sabes cuál es esa máscara de oxígeno que necesitas. Reflexiona sobre cuáles actividades te aportan energía y cuales de plano te las quitan. Cuando las tengas claras, haz una jerarquía poniéndolas en un orden ascendente de acuerdo a la importancia que estas tienen para ti. Las que cobran mayor valor hazla aunque sea una vez por semana.
2. Preocúpate de dormir y comer lo suficiente
Sabemos que el estar al cuidado de un hijo implica muchas veces dormir menos e incluso alimentarse de forma menos equilibrada. Te invito a encontrar formas creativas para descansar lo suficiente. Puedes pedir ayuda a un familiar o a tu pareja para que tomes una siesta. Cocina para toda la semana y congela en porciones. La idea es no olvidarnos del propio cansancio.

3. Busca apoyo y contención
Una mujer o un hombre criando no debe hacerlo en soledad. Es imprescindible contar con una red de apoyo, personas que respeten estados emocionales, que no juzguen las decisiones y que logren ser un sostén emocional; porque es esperable que en el transcurso del primer tiempo del rol materno haya cambios emocionales que puedan repercutir en la salud mental.
4. Respira
Tal vez es un consejo simplón, pero detrás se esconde una sabia enseñanza que es la capacidad de auto calmarnos, de concentrar nuestra atención y desde ahí realizar una gestión positiva de las emociones. Con solo focalizarnos en la respiración, la tensión corporal cederá y dará paso a un bienestar físico y emocional. Practica por lo menos unos 5 minutos al día respirar profundamente.
Como te das cuenta, es fundamental colocarse su propio oxígeno antes que tu niño, porque en los momentos de crisis; el necesitará de ti en forma completa y llena de vitalidad. Si no nos cuidamos como corresponde, no solo no lo llenaremos de un aire tranquilizador; sino que lo inflaremos con vientos de angustia ante aquellas turbulencias que aparecerán en un futuro.
¿Por qué y cómo influye la salud mental de los padres en sus hijos?

Debemos decir que los niños no necesitan padres que nunca estén tristes, preocupados o cansados, porque lo que necesitan es contar con adultos capaces de ofrecerles afecto, seguridad y una respuesta suficientemente estable a sus necesidades. La salud mental de los padres influye en esa disponibilidad emocional y, por tanto, en el ambiente en el que crecen los hijos.
Cuando los padres atraviesan ansiedad, depresión, estrés u otra dificultad emocional, puede resultarle más difícil mantener la paciencia, jugar, escuchar o responder con calma ante las rabietas. Esto no significa que sus hijos vayan a desarrollar un problema psicológico, ya que intervienen muchos otros factores, como el apoyo familiar, la relación con otros adultos y el acceso a tratamiento.
Sí puede ocurrir que un clima familiar con estrés constante haga que los pequeños perciban más tensión. Los niños aprenden observando cómo reaccionan sus padres ante un problema, cómo expresan el enfado, y cómo piden ayuda. Aquí lo más importante es evitar que los hijos asuman responsabilidades que no les corresponden tratando de ayudar a los adultos.
De hecho, las dificultades de salud mental no eliminan la capacidad de criar de forma afectuosa. Aunque seas una mamá o papá con ansiedad o depresión sí puedes mantener una relación cálida y segura con tus hijos. Cuidar la salud mental es aprender a hablar sobre las emociones, pedir disculpas cuando sea necesario y demostrar que tener dificultades emocionales forma parte de la vida.
Puedes leer más artículos similares a Salud mental de los padres - Cómo cuidarse para criar mejor a los hijos, en la categoría de Trastornos mentales en Guiainfantil.com.
Publicado:
Actualizado: