Crisis de los 6 años de los niños. Guía de supervivencia para padres

Trucos para hacer frente a esta importante etapa del desarrollo del niño

Úrsula Perona
Úrsula Perona Psicóloga infantil y divulgadora

Si tienes un niño de 6 años seguro que eres consciente de que hay veces que se molesta por todo, no hace caso, se muestra desafiante e incluso, en ocasiones, amenaza e insulta. ¿Es normal todo esto? ¿qué podemos hacer los padres para ponerle límites y a la vez ayudarle? ¿a qué se debe esta etapa y por qué justo a esta edad? Bienvenidos a la crisis de los 6 años de los niños.

Para ayudarte a acompañar a tu hijo en esta fase de su desarrollo, hemos elaborado una guía de padres en la que encontrarás respuesta a todas estas preguntas: ¿Cómo cambia la conducta de los niños y niñas a partir de los 6 o 7 años? ¿Por qué su actitud es más desafiante, dicen palabrotas y hacen poco caso a los padres? ¿Cómo podemos hacer frente los padres a esta etapa desconocida para nosotros? ¡Te vendrá de maravilla!

Conductas y comportamientos que presentan los niños a los 6 años

Conductas y comportamientos presentan los niños a los 6 años

Entorno a los 6 o 7 años se produce un cambio evolutivo muy importante en la vida de los niños. Implica sobre todo lo social pues, hasta esa edad, el pequeño está muy apegado a sus figuras de referencia: sus padres y sus hermanos. Hay interacción social, pero prima más la figura familiar.

A partir de los 6 o 7 años, se empiezan a crear los primeros vínculos de amistad verdadera. El niño tiene ya la capacidad y la necesidad de socializar con sus iguales y comienza a integrarse en grupos de amigos. Hasta entonces, el juego es solitario, aunque estén con otros niños, o bien es un juego de uno a uno.

A partir de esta edad los peques tienen la capacidad de formar parte de un grupo de amigos. A su vez, el niño o la niña comienza a separarse un poquito de la figura materna y paterna, que antes había sido su único referente. Sigue necesitando que estemos ahí, por supuesto, pero ahora empieza a ganar en autonomía e independencia y demanda tener su propio espacio.

De los 3 a los 5 años es lo que se conoce como la edad de oro de la infancia. Alrededor de los 6 o 7 años los niños pueden cambiar un poco de carácter. Donde antes había un niño dulce, tranquilo y cariñoso, ahora vemos a uno 'rebelde', ¡ha dejado de ser nuestro niñito de la noche a la mañana!

Otra cosa muy importante que pasa en esta etapa es que se empieza a consolidar la personalidad del niño. Por eso oímos tanto aquella frase de que parece que está en la preadolescencia. Aparecen desafíos, mal carácter, pueden que nos hablen mal... ¡Se ven muchos cambios llamativos que sorprenden a los padres!

Cómo deben actuar los padres frente a la crisis de los seis años de sus hijos

cómo afrontar la crisis de los seis años

Los padres debemos estar muy tranquilos ante los desafíos que nos plantee un niño de esta edad pues es una etapa más por la que está pasando. Pondremos los límites como hemos hecho hasta ahora y dejaremos de lado las ideas de que nuestro hijo está cambiando, le pasa algo ya no es el que era o está convirtiéndose en un pequeño delincuente. ¡Nada de eso! Simplemente está en un momento de su vida de cambio que afecta, sobre todo, a lo social y que a nosotros, padres y madres, nos deja en otro lugar.

Esto en verdad es algo bueno, piensa que, de lo contrario, el niño estaría muy pegado a ti, sería poco autónomo y apenas se relacionaría con los demás. ¡Tiene que ser autónomo y sacar su personalidad! El hecho de que tenga muchos vínculos de apego con diferentes personas pues es muy enriquecedor. Lo que ocurre es que mientras dure ese proceso, llamémoslo de recolocación, los padres nos vemos salpicados por la conducta de nuestro hijo: alguna mala contestación, algún que otro grito, desafíos...

Por otro lado está esa parte de dolor emocional que implica darnos cuenta de que ya no somos tan imprescindibles para nuestro hijo, ¡está creciendo! Su vida social empieza a ocupar un lugar preponderante y así tenemos que respetarlo.

Desde la tranquilidad, hay que abordar esta pequeña crisis. Yo incluso me atrevería a decir que en verdad es más llevadera de lo que parece y que con cariño, respeto, diálogo, paciencia, tiempo y espacio personal se puede superar. No es más que un cambio evolutivo en el que el niño empieza a socializar y en el que los padres debemos aprender también a estar en ese otro lugar que nos corresponde y que, ya te adelanto, a los 12 años se va a acentuar mucho más.

Papá y mamá lo mejor que podemos hacer es amoldarnos, poco a poco, a esta nueva situación, a esas nuevas necesidades y a todas las que están por venir para que nuestros hijos sepan que seguimos estando ahí para ellos, pero que a la vez comprendemos y respetamos que quieran ese nuevo espacio. Nuestro papel en su vida va cambiando a lo largo del tiempo y es muy importante ser conscientes de eso y saber adaptarse a ello de la manera adecuada.

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