La obediencia en niños entre los 6 y los 12 años

Consejos para imponer disciplina en nuestros hijos

Cada etapa del desarrollo de nuestros hijos demanda en nosotros, los padres, que nos adaptemos a sus cambios, necesidades, capacidades y características. Es decir, lo que hacíamos con el niño de 3, no nos sirve para el niño de 7 o de 10 años, hay que cambiar las pautas.

Es por ello que en Guiainfantil.com te damos unas serie de consejos útiles para gestionar la obediencia en niños entre los 6 y los 12 años.

Cómo son los niños entre los 6 y los 12 años

Obediencia de los niños entre los 6 y los 12 años 

A partir de los 6 años se producen en los niños grandes e importantes cambios en su desarrollo que les permiten entender y ordenar el mundo de una manera mucho más amplia y precisa. Una mayor capacidad atencional, de memoria,  de conocimientos...

- Niños y niñas van accediendo y participando en nuevos contextos, (escuela, grupos de ocio, amigos...) y, en consecuencia, van apareciendo nuevas fuentes de influencia en el desarrollo de la personalidad. Es una etapa en la que niños y niñas continúan construyendo su personalidad, pero ahora van consolidando muchos de los aspectos del desarrollo personal que se habían ido definiendo en los años anteriores. Evoluciona el autoconcepto, la autoestima, que cada vez está más mediatizada por la comparación social y va a ir ganando en objetividad, y en la que empiezan a cobrar importancia las dimensiones académica y social de la misma.

- Evoluciona y cambia también la comprensión de normas y valores, de reglas establecidas por consenso por lo tanto en esta etapa de los 6 a los 12 años, cambios que se dan en los niños van a afectar y hacen que tengamos que modificar las pautas y normas en el hogar, en lo que a normas, límites y disciplina se refiere. 

- La autonomía de los hijos es muy importante, es decir, tienen que empezar a hacer las cosas solos, (ducharnos, deberes, vestirse y desvestirse, recoger su ropa y cuarto...) y esa nueva autonomía se convertirá en nuevas normas en el hogar. Esta autonomía les da a los niños más independencia y responsabilidad. Es este aspecto esencial en esta etapa, y la responsabilidad pasa por asumir las consecuencias de lo que hacen. 

- En esta etapa, la disciplina por lo tanto, se traducirá en responsabilidad y no tanto en cumplir las reglas y las normas porque sí, porque la autoridad lo dice. Responsabilidad en sus tareas escolares, en las tareas que tienen que hacer en casa, en sus estudios y por su puesto en las decisiones que toman y en las consecuencias que tienen esas decisiones.

- Los niños empiezan a cuestionar a la autoridad, (más acusado hacia el final de la etapa) preguntan el porqué de las cosas que tienen que hacer, y suelen aparecer más conflictos en el hogar relacionado con esto. Pero es normal, y forma parte del desarrollo de los niños, tiene que aprender quiénes son y cómo funciona el mundo en el que viven.

Cómo lograr la obediencia en niños entre los 6 y los 12 años

Para gestionar la obediencia en niños entre los 6 y los 12 años es fundamental seguir aplicando coherencia y consistencia a las normas, reglas y las consecuencias de no cumplirlas. Debemos cumplir lo que decimos que haremos si el niño no hace algo o perderé autoridad.

En esta etapa podemos empezar a negociar algunas normas, pero igualmente deberemos poner consecuencias cuando esas normas negociadas no se cumplan.

Por lo tanto en esta etapa es importante, en lo que a disciplina se refiere:

- Dar responsabilidades a los niños y dotarles de mayor autonomía.

- Destacar y recompensar los logros alcanzados por el niño, y evitar reprochar el fracaso, (si hubieras estudiado...si hubieras trabajado más...).

- El cumplimiento de normas sociales y pautas de comportamiento se hace más efectivo cuando manifestamos aprobación cuando las cumplen y aceptan, que cuando nos limitamos a enseñarlas. Es decir, no porque le repitamos 100 veces lo que hay que hacer, lo van a hacer, es mejor que cuando hagan eso que les hemos dicho, les demostremos nuestro agrado y aprobación.

- Elogiar cuando sea oportuno, cuando queramos recompensar algo, por sin exagerar.

- Evitar que nuestras emociones influyan en las consecuencias que ponemos y buscar el equilibrio en nuestras actuaciones. Si el niño no ha hecho sus deberes, poner una consecuencia acorde a lo que ha hecho, por lo que castigos del tipo, "una semana sin ver la televisión" deben evitarse, pero sí podemos decirles que como no hicieron los deberes, esta tarde o mañana no verán la tele o no jugarán en el parque.

- Evitar dar demasiadas órdenes a los niños, (haz esto, haz lo otro, y además esto otro...) les abrumamos y es difícil que lo cumplan todo.

- En esta etapa es fundamental, escuchar a nuestros hijos, tener en cuenta sus puntos de vista, y dejarles que tomen decisiones, estar abiertos a soluciones alternativas que nos puedan proponer nuestros hijos, de esta manera reducimos hostilidad y tensión en casa y creamos un clima favorable en casa.

- Hablarles sin prisas, escucharles y buscar el momento adecuado para hablar con ellos.

Tenemos que entender que el conflicto y las discusiones con los hijos van a existir, y son necesarios para el niño en desarrollo, les ayuda a negociar, a estar más seguros de sí mismos, y a asumir responsabilidades.