Crisis de los 6 años en los niños

La crisis de la adolescencia infantil

Pensamos que las crisis tienen lugar principalmente en la etapa de la adolescencia. Pero, se ha observado que muchos niños al cumplir los 6 años de edad experimentan una pequeña crisis.

En esta crisis de los 6 años en los niños, es común observar cambios en el comportamiento y, como consecuencia, es probable que las discusiones en casa se conviertan en el pan de cada día. 

Cambios de conducta: crisis de los 6 años en los niños

La crisis de los 6 años en los niños

Ante este cambio de comportamiento del niño a los 6 años, los padres suelen reaccionar con asombro e incluso desconcierto. Muchos padres no entienden la causa por la cual su hijo ha cambiado su comportamiento sin previo aviso y, esto les genera tensión, estrés e incluso frustración al observar que su hijo no se comporta de la manera que a ellos les gustaría. 

No debemos preocuparnos si observamos que nuestro hijo de 6 años se está comportando como un pequeño adolescente, de hecho, son muchos los profesionales que se refieren a esta crisis de los 6 años en los niños como “la crisis de la adolescencia infantil”. Es normal que esta crisis tenga lugar, las crisis son necesarias para que las personas podamos cambiar.

Nuestro hijo no siempre puede estar bajo nuestras faldas, necesita aprender a volar por sí solo, tener sus propias opiniones, cuestionarse el mundo que le rodea, expresar sus deseos, ocuparse de satisfacer sus necesidades individuales y, en definitiva, tienen que aprender a ser una persona libre e independiente. Y quizás, es a los 6 años cuando el niño está ya preparado para comenzar a forjar su propia identidad y por eso tiene lugar esta crisis. 

Qué cambios podemos observar en el niño durante esta crisis

- No acepta la autoridad como antes lo hacía. No asume sin rechistar todo lo que sus padres le dicen y ordenan. Ahora, durante este periodo, el niño es posible que cuestione lo que se le dice, se revele si no está de acuerdo y se oponga a los deseos de sus padres.

- Es posible que el niño manifieste conductas desafiantes en un intento de imponer su voluntad.

- La inestabilidad emocional durante esta crisis es frecuente. Es probable que el niño pase de la risa al llanto con mucha facilidad, emocionalmente se siente más vulnerable y es posible que reaccione de manera desproporcionada en muchas ocasiones.

- La reflexión suele brillar por su ausencia. El niño comienza a comportarse de manera impulsiva sin tener en cuenta las consecuencias de sus acciones. Empieza a hacer lo que le apetece sin pensar mucho más allá.

- Aparece una dificultad acentuada a la hora de tomar decisiones, se siente abrumado cuando tiene que elegir o tomar una decisión.

- Surge una necesidad de permanecer activo, se convierte en un niño con gran dinamismo y con inquietud e interés por realizar actividades nuevas. 

Este periodo de crisis no resulta fácil para los niños, se sienten desnudos al igual que las serpientes cuando mudan su piel. Los niños durante este periodo se sienten vulnerables, indefensos, molestos e intranquilos debido a que se enfrentan a la difícil situación de adoptar una nueva identidad y por tanto de asumir un rol distinto al que habían asumido hasta ahora. Sabiendo esto, es importante que le ofrezcamos mucha seguridad, confianza y cariño a nuestro hijos durante este periodo de crisis.