13 cosas por las que las madres no debemos pedir perdón

La culpa es un sentimiento que toda mujer debe abandonar

Lidia Nieto
Lidia Nieto Editora Jefe

Hay palabras que deberían estar prohibidas en el diccionario de cualquier madre. Una de ellas es la culpa y, la otra, la disculpa. Y como sabemos que es tarea difícil porque las mujeres las tenemos demasiado interiorizadas, aquí vengo yo para pedirte que me dediques cinco minutos. Ponte cómoda, quítate los zapatos, respira y comienza a leer las 13 cosas por las que las madres no debemos pedir perdón.

Las situaciones en las que las madres no debemos pedir perdón 

madres no debemos pedir perdón
La crianza es de las cosas más difíciles a las que una mujer se tiene que enfrentar. No hay una fórmula correcta ni un manual que te diga lo que está bien o lo que está mal y, para más inri, la sociedad está repleta de criaturas que no solo entorpecen tu labor de madre, sino que además te hacen sentir que lo estás haciendo horrible. En esto de la maternidad no hay ganadores ni vencidos. 

Así que hoy, con este post, lo que quiero es ponerte deberes. Que te imprimas esta lista de cosas por las que NUNCA (lo escribo en mayúsculas para que no se te olvide) tienes que disculparte y pedir perdón. Amiga, ¡nunca más! 

1. La llegada de tu bebé 
¿Has dado a luz por cesárea? ¿En una piscina? ¿Con epidural? ¿Adoptaste? Si has respondió sí a cualquiera de estas preguntas, una gran noticia: no tienes nada de que disculparte. Ni siquiera tienes que explicarte ni tampoco justificarte, ¡faltaría más! Todo está bien, porque no hay una manera correcta de recibir a un bebé en tu vida (todo dentro de la legalidad, por supuesto).

2. Cómo estás alimentado a tu bebé
Seguimos con las preguntas, esta muy controvertida: ¿Das el pecho? ¿y lo haces en público? Ah, no, que tú eres de las que prefieres dar el biberón. ¡Ni te comas la cabeza! Cualquiera de estas dos opciones son formas excelentes científicamente comprobadas de alimentar a un niño. 

3. Querer estar sola
Alguien quiere haceros una visita a ti y a tu bebé, pero tú no te encuentras todavía recuperada, ¡no te lo calles y dilo! Es cuestión de expresar lo que sientes y en ningún caso de pedir disculpas. Es un momento, el posparto, en el que debes respetar y poner tus propios límites.

4. No haber perdido peso
¿Qué pasa si aún tu cuerpo no vuelve a ser el mismo de antes? No tienes que rendir cuentas a nadie, ¡no pasa nada! Respétate y deja que el tiempo lo ponga todo en su sitio.

5. Tener todo desordenado
Que hoy te has levantado con pocas ganas de hacer nada... ¡disfrútalo! La maternidad es una montaña rusa en la que, sinceramente, no podemos tener todo bajo control. 

6. Fichar a tu hora
Salir a tiempo del trabajo no es y no debe considerarse un acto de rebelión. Tú has firmado un contrato con unas condiciones y están para cumplirse, además, ¡no te apetece que tu hijo sea el único que está en la puerta del colegio esperándote junto a su profesora

7. No estar lo suficientemente sexy
Puede que hoy no hayas tenido tiempo de arreglarte, porque acabas de dar a luz o porque has dormido mal tras una noche en la que tu recién nacido solo quería estar enganchado a la teta. Puede que hoy sea una fecha especial para ti y para tu pareja (aniversario de boda, cumpleaños...) y tú querías estar guapa y sexy, pero no te sale y eso te hace sentir mal. Es normal, pero de ahí a tener que pedir perdón hay un camino muy largo. 

8. Acudir varias veces al pediatra
Las madres primerizas tenemos tantas dudas que durante las primeras semanas o los primeros meses el centro de salud se convierte en nuestro segundo hogar. Eso sí, siempre entramos en la consulta del pediatra con la frase "Perdona que te moleste". Bórrala ahora mismo de tu cabeza. Ellos están para que los niños crezcan fuertes y sanos y para aconsejarnos qué es lo mejor para nuestro hijo. Si te quedas más tranquila, ellos están encantados de poder ayudarte, ¡por eso escogieron esta profesión!

madres y pedir perdón

9. No usar maquillaje
Con la maternidad, las mujeres nos centramos tanto en nuestros pequeños que a veces nos olvidamos de nosotras mismas y esto tampoco puede ser, pero lo que sí que es cierto es que si un día bajas al parque de tu urbanización sin pintarte, ¡no se acaba el mundo! ¿O es que acaso trabajas de cara al público o habéis hecho un concurso de belleza en el patio? Recuerda que eres humana y que no todos los días se levanta una con ganas de estar perfecta.

10. No cumplir con tu palabra
Dijiste que ibas a hacer una cosa, pero al final algo se cruza en tu camino y... ¡al traste esta "buena intención"! Es genial si todos tus planes de crianza funcionan, pero no creo que haya conocido a una persona que tuviera todo de acuerdo con el plan. (Los bebés imaginarios son mucho más fáciles de criar que los reales). No te disculpes por eso, simplemente sonríe tímidamente y sigue adelante. 

11. Decir que no
Esto puede ser muy, muy difícil, especialmente si eres una persona complaciente, pero con un bebé en tu vida te puedo asegurar que no tendrás tiempo para todo lo que solías ser capaz de hacer antes: salir con los amigos, trabajar de voluntaria, atender los compromisos familiares... Habrá momentos en los que tendrás que decir que no y los demás lo entenderán, pero también se darán otras situaciones en las que tendrás que decir que no y los otros se sentirán mal. Da igual lo que ocurra, pero nunca te puedes sentir culpable.

12. Tener un hijo inquieto
Está claro que los padres tenemos que transmitirles a nuestros hijos una serie de normas para convivir en la sociedad, pero hay cosas que la gente que no tiene niños tiene que comprender. Por ejemplo, uando estás con el bebé en la cola del supermercado y se pone a llorar o cuando ya empieza a andar y no para de correr por los pasillos. ¡Son niños, pequeños exploradores que están descubriendo el mundo! 

13. Pedir ayuda
Todas (y todos) la necesitamos a veces. Quizás, si decidimos dejar de disculparnos por ese hecho empezaremos a aprender que no pasa nada por demandar algo de ayuda en un momento determinado.

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