Beneficios de ver las cosas desde el punto de vista de los niños

Descubre la importancia de que, como padres, nos pongamos en el lugar de nuestros hijos

Los padres, sin darnos cuenta, esperamos que nuestros hijos se comporten como lo haría un adulto. No somos conscientes de que con frases del tipo ‘No hagas tanto ruido’, ‘Por qué haces eso’, ‘Para ya’, ‘Quédate quieto’ o ‘No insistas’ (y otras reprimendas y regaños), los pequeños van creando su personalidad como pueden, o más bien, como les dejamos.

Claro que debemos guiar a nuestros hijos, y puede que alguna vez estas frases estén ‘bien utilizadas’, pero seguramente muchas otras no. Entonces, ¿cómo sabemos cuándo está bien y cuándo no? Ver las cosas desde el punto de vista de tu hijo te ayudará a eliminar restricciones que hoy pueden estar afectando al desarrollo de su personalidad y sus emociones.

Reflexiones que te ayudarán a ver las cosas desde el punto de vista de tu hijo

ponerse en el lugar del niño

En este artículo quiero apoyarme de recuerdos e historias reales, para dar más claridad al tema y que observemos la importancia de ponernos en el lugar de nuestros hijos, para ver su comportamiento con una mirada de tranquilidad y entendimiento.

¿Recuerdas cuándo tu hijo era bebé y cómo fuiste introduciendo los alimentos? Al principio, solo le alimentabas con leche, después y poco a poco, fuiste ofreciéndole alimentos blanditos. Una vez comenzaron a salirle los dientes, empezaste a introducir alimentos con más consistencia, y así poco a poco hasta que pudieron alimentarse con normalidad.

Lo mismo ocurre con las emociones y comportamientos de nuestros hijos, las cuales avanzan poco a poco. Los niños tienen que llorar, hacer pataletas, probar límites, romper cosas, ponerse y ponerte a prueba, y todo aquello que se te haya pasado por la cabeza…

A nuestros pequeños les faltan muchas experiencias por vivir y muchos años para alcanzar nuestro nivel de maduración. Entonces, ¿por qué tendemos a pedirles que se comporten como un adulto? Querer que un niño se comporte como deseamos, que no haga ruido, que no se ensucie o que lo entienda todo, es como pedirle a un bebé que coma un bistec sin tener dientes. Ilógico, ¿verdad?

Sin ir más lejos, esta semana mi hija con 5 años, la cual considero una niña muy madura y comprensiva, se disponía a dormir como cada noche, cuando de repente recordó que tenía un peluche nuevo que le había regalado su yaya. El peluche había desaparecido por ‘arte de magia’ y ella, al no encontrarlo, no paraba de llorar de forma desconsolada y, además muy fuerte, algo que como todos sabemos puede desesperar en algunos momentos.

Dentro de mí luchaban dos fuerzas, además de un fuerte constipado… Una que me decía que era ilógico que llorará tanto y me inundaban unas ganas enormes de decirle que no tenía importancia y que se durmiera ya. La otra fuerza me decía ''Es una niña, ¡ponte en su lugar!’. Afortunadamente, opté por la opción de ver la situación desde su punto de vista, entender que era algo importante para ella y que se trataba de un aprendizaje que mi hija debía pasar. Lo mejor era dejar que expresara su frustración de la forma que le nacía del corazón.

Ella aprendería que por más que llorara el peluche no aparecería si no lo buscaba a conciencia. Al día siguiente encontramos el ‘famoso peluche’, y qué casualidad que cuando se fue a la cama ‘volvió a desaparecer’. ¿Sabéis qué pasó? ¡Nada! Muy tranquila mi hija comprendió que podía dormir con otro peluche, ya que al día siguiente lo volvería a encontrar.

Si me hubiera dejado llevar por la primera fuerza y le hubiera dicho que no tenía importancia y que se durmiera ya, ella se habría sentido incomprendida y habría reprimido la emoción de tristeza que sentía. En definitiva habría pretendido que se comportara como una adulta, quitándole una parte de su niñez y de su inocencia.

3 claves para ver las cosas desde el punto de vista de tu hijo, incluso en los peores momentos

ver las cosas desde el punto de vista de los niños

Si algún día tú también te encuentras en esta situación o en otra parecido con tus hijos, te recomiendo que sigas las siguientes consignas. Incluso que los utilices para momentos en los que estés agobiado, estresado o no encuentres solución a un problema.

1. Admira la inocencia de tu hijo
Puede que con el trajín del día a día se nos olvide admirar la inocencia de sus ojos y sus palabras. No te lo pierdas, ¡es un estado único que pasa muy rápido! Todo lo que podría decirse ‘hace mal’ está provocado por la inmadurez natural y normal de su etapa de crecimiento psicológico y físico.  Ver las cosas desde su punto de vista, te ayudará a entenderle para que puedas ofrecerle palabras y actos que se ajusten a su estado madurativo con amor y comprensión.

3. Ponte en su lugar
Cuando quiera dominarte el estrés o las desventajas del momento, mira la situación con los ojos de tu hijo, con su inexperiencia, su edad... Es un momento para salir de tu piel, de tu alma, e independientemente de tus circunstancias viajar al mundo de tu pequeño. ¿Recuerdas cómo te comportabas tú cuando tenías su edad?

4. No veas la dificultad, visualiza el aprendizaje
Si permites que tu hijo experimente el aprendizaje como su corazón desea, aprenderá mejor y más rápido. Piensa que un día recordarás estas experiencias con nostalgia, incluso, aquellas de las que hoy te quejas.

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