Enfermedades infecciosas que pueden transmitirse en la piscina a los niños

A qué enfermedades están expuestos los niños cada vez que van a la piscina

Estefanía Esteban

La piscina es uno de los lugares favoritos de lo niños en verano: son sinónimo de diversión y un lugar en donde pueden refugiarse del calor. Sin embargo, también pueden ser un 'caldo de cultivo' de ciertas enfermedades infecciosas. ¿Quieres saber cuáles son?

Presta atención, porque te damos una lista con las enfermedades infecciosas que pueden transmitirse a los niños en las piscinas y cómo puedes evitar el contagio con un poco de precaución.

6 enfermedades infecciosas que pueden transmitirse a los niños en las piscinas

Enfermedades infecciosas que pueden transmitirse en las piscinas a los niños

El agua es un medio natural fantástico para los niños. Representa un alivio para eliminar algo de calor y también mucha diversión. Sin embargo, también puede ser un 'caldo de cultivo' de ciertas enfermedades infecciosas muy comunes del verano... y de las piscinas. El calor, la humedad y el cloro pueden pasar a ser grandes enemigos de la salud de nuestros hijos, ya que propician la aparición y supervivencia de ciertos hongos, virus y bacterias... Estas son las enfermedades infecciosas que pueden transmitirse en la piscina a los niños. Toma nota: 

1. Conjuntivitis. La cloramina es un compuesto que surge a raíz de la mezcla de cloro con otros compuestos como el sudor, las lociones, cremas... La cloramina es muy dañina, y una de las principales causantes de irritación de los ojos y conjuntivitis entre los niños, aunque como causante de las irritaciones oculares también lo es el cloro.

2. Hongos. La infección por hongos es una de las más frecuentes entre los bañistas más jóvenes. Sobre todo el llamado 'pie de atleta'. La mayoría de las veces es por andar descalzo en zonas de agua estancada, como la orilla de la piscina, en donde se acumula mucha agua de los 'salpicones' de los niños al zambullirse.

3. Dermatitis. El cloro puede provocar una reacción en la piel de los niños, sobre todo en los casos de niños con piel atópica. 

4. Infección urinaria. La humedad y la proliferación de hongos pueden provocar problemas de infección en las zonas íntimas e infección urinaria.

5. Gastroenteritis. ¿Cuánta agua tragará tu hijo en la piscina? Esta es una de las principales causas de gastroenteritis infantil entre los niños que acuden a la piscina. ¿La razón? Muchos microorganismos son resistentes al cloro, como la bacteria 'eschericia coli' y hongos como la cándida. 

6. Asma. La cloramina presente en el agua de la piscina es una de las principales causantes de los ataques de tos nocturna en niños en época estival y del empeoramiento de los niños con asma. Se debe a que esta sustancia irrita las vías respiratorias.

Cómo evitar el contagio a nuestro hijo de algunas enfermedades infecciosas en la piscina

Ante todo, precaución: las enfermedades infecciosas pueden prevenirse con un poco de sentido común. Aquí tienes algunos ejemplos de las rutinas que puedes incorporar en tus visitas a la piscina para evitar el contagio de ciertas enfermedades infecciosas

1. Ducharse antes ( y sobre todo después) de lanzarse al agua de la piscina. Si te duchas antes de entrar en la piscina, estarás contribuyendo a que no proliferen las bacterias y ayudarás a que el resto de bañistas no se expongan a ciertas enfermedades. Por el mismo motivo, es necesario ducharse después de darse un chapuzón, para eliminar no solo el exceso de cloro, sino también todos los gérmenes (y posibles parásitos) que anidan en el agua.

2. Lavar la toalla y el bañador. A menudo olvidamos algo tan obvio como lavar y desinfectar bien la toalla de la piscina. Si lo hacemos con las toallas de casa, ¿por qué a veces acudimos a la piscina con la misma toalla durante todo el verano? Lo mismo ocurre con el bañador: no pienses que por darte una ligera ducha al salir de la piscina queda totalmente limpio. 

3. No caminar descalzo. Pide a tu hijo que utilice chanclas dentro de la piscina. Con esto le estarás disminuyendo la posibilidad de que contraiga un papiloma plantar por culpa de algún hongo. 

4. Cambiarse el bañador mojado por uno seco. Lleva siempre en la bolsa bañadores de repuesto y acostumbra a tu hijo a cambiarse el bañador mojado por otro seco. 

5. Hidratarse la piel. Aunque no tengas la piel sensible ni notes cómo la piel se escapa por culpa del cloro, no olvides hidratar la piel (recuerda que la piel tiene memoria), porque el agua de la piscina, el calor y el exceso de humedad, tienden a desajustar el ph natural de la dermis.

6. Usa gafas para bucear. No es cuestión de proteger los ojos sensibles, sino de proteger los ojos en general. Todos somos vulnerables a la cloramina en el agua, pero más aún los niños, que se pasan gran parte de su tiempo en la piscina debajo del agua.

7. Uso de tapones. Para evitar la dolorosa otitis, nada como usar unos buenos tapones en los oídos. Así tu hijo (seguramente amante de las volteretas y los lanzamientos en 'bomba' a la piscina) podrá protegerse de la entrada de agua en el pabellón auditivo.