Niños lectores, ¿nacen o se hacen?

Los beneficios de la lectura para los niños

Los niños lectores, ¿nacen o se hacen? El lector no nace, se hace y los padres tienen un papel fundamental que no deben delegar exclusivamente en el colegio. El colegio tiene una responsabilidad sobre el proceso de aprendizaje no centrado en el placer de la lectura; éste, como muchas aficiones, debe alimentarse desde casa, en el seno de la familia.

La afición por la lectura de los niños

Niños lectores

Los padres son un referente fundamental, el referente fundamental para sus hijos, que en buena medida, tienden a imitar lo que hacen sus padres. En las familias en que los padres son buenos lectores, la lectura forma parte de la vida: hay una biblioteca, los padres dedican algunos ratos disponibles a leer, hablan de libros, comentan lo que están leyendo en cada momento… Es más fácil que los niños tiendan naturalmente a acercarse a la lectura como un entretenimiento atractivo, satisfactorio. 

En el caso de los padres no lectores o poco lectores, el objetivo de lograr que sus hijos lean es igualmente posible… con un poquito más de trabajo por parte de los padres. Seguramente no van a convertirse en lectores para que lo sea su hijo, pero sí pueden demostrar interés por que lean y por lo que leen. Pueden ir con su hijo a una librería con un fondo amplio de literatura infantil y juvenil, hojear con el niño algunos libros, prestar atención por lo que el niño está mirando… 

Las bibliotecas públicas y las bibliotecas escolares son una buena fuente para tomar prestados libros y revistas con el consejo de los profesionales encargados de estos centros. 

Si hay algún cuento, alguna novela, algún cómic que ha quedado como un recuerdo grato de la infancia en la mente de los padres, se puede hablar de esa experiencia y darle valor ante los ojos del niño.

Y, algo definitivo: dedicar un tiempo a la lectura compartida, en el caso de los pequeños que aún no saben leer o que están aprendiendo y se cansan fácilmente. El adulto es el intermediario entre la historia que el libro o la revista ofrece al niño. Es la voz y es el auxiliar cuando, después de leer un rato solito, el niño se cansa.

En el caso de los niños que ya saben leer, el padre, la madre, pueden interesarse por lo que está leyendo, preguntarle relajadamente, para que comparta sus impresiones. Por supuesto, sin convertir ese interés en un interrogatorio aburrido e incómodo para el niño.

Dos ideas que nunca se pueden perder de vista en este afán de lo padres, lectores o no, por conseguir que sus hijos lean y que disfruten leyendo:

1. La lectura es un placer, no una obligación tediosa.

2. Siempre habrá un libro o una revista que llegue al corazón del niño. Hay que descubrirla, teniendo muy en cuenta su edad, su carácter y sus gustos.

Beneficios de la lectura para los niños

Para empezar, algo fundamental: la lectura aporta placer, evasión creativa, entretenimiento inteligente y activo, conocimiento del mundo y conocimiento de los demás. ¡Y esto es sólo el principio!

Además, leyendo, un niño refuerza su capacidad de concentración y de atención. También practica la lectura mecánica (la unión de letras y de sílabas para formar palabras y de palabras para formar frases) y la lectura comprensiva, es decir, la relación imprescindible de una palabra con un significado.

Todo esto tiene una repercusión directa en su rendimiento escolar: un niño que lee bien estudia mejor y, en consecuencia, obtiene mejores resultados académicos. De manera que la lectura tiene una participación fundamental en el éxito escolar.

Un niño que lee tiene una perspectiva más amplia de las cosas. La lectura fomenta y a la vez alimenta su curiosidad y le presenta tantas posibilidades para cada situación que le hace más flexible, más creativo, más solidario, más comprensivo con los demás… Son muchas las buenas cualidades humanas que se desarrollan mejor con la lectura.

Cuando desde pequeño un niño se aficiona a la lectura y se hace lector de verdad, logra un triunfo: la lectura es un amigo fiel que le acompañará a lo largo de toda su vida. En los momentos bajos, en las circunstancias difíciles, la lectura será un refugio privado en el que encontrar consuelo, alivio y consejo.

Consuelo Cuevas

Consuelo Cuevas
Redactora Jefa
Edición niños de 1 a 7 años 
Bayard Revistas