Infección urinaria en niños - Síntomas, causas y cuándo preocuparse
Cómo detectar una infección de orina en tus hijos según la edad que tengan y los síntomas
- ¿Cómo saber mi hijo tiene infección urinaria y cuándo llevarlo al médico?
- Causas de la infección urinaria en los niños que preocupa a los padres
- Síntomas que alertan sobre la presencia de infecciones urinarias en niños
- Diagnóstico y tratamiento de las infecciones de orina en los niños
- Dudas frecuentes de los padres sobre la infección urinaria infantil
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La infección urinaria es una de las dolencias más habituales en la infancia, solo por debajo de los catarros y las enfermedades respiratorias. Por lo general, afecta a la vejiga y a las vías urinarias, pero también puede llegar a los riñones. A partir de los 3 años, la enfermedad se da con mayor frecuencia a las niñas, hasta cinco veces más. Lo mismo sucede en niños que han sido circuncidados u operados de fimosis. Hablemos de infección urinaria en niños - Síntomas, causas y cuándo preocuparse.
¿Cómo saber mi hijo tiene infección urinaria y cuándo llevarlo al médico?

En bebés y niños pequeños, una infección urinaria suele pasar desapercibida porque no siempre provoca molestias al hacer pis. La fiebre sin causa aparente, irritabilidad, vómitos o menor apetito son las primeras señales. En niños mayores son más habituales el ardor al orinar, las ganas de ir al baño, los escapes repentinos, el dolor abdominal o lumbar y, a veces, sangre en la orina.
Consulta al pediatra si sospechas una infección urinaria. Es muy importante valorar pronto a los bebés con fiebre sin causa conocida y a cualquier pequeño que presente fiebre alta junto con dolor en la espalda o el costado, vómitos, decaimiento o sangre en la orina. Los menores de 3 meses con sospecha de infección urinaria deben tener una valoración médica bastante rápida.
Causas de la infección urinaria en los niños que preocupa a los padres

Las infecciones de orina suelen estar provocadas por una causa bacteriana, la más común es la bacteria escherichia coli. Estos patógenos, que se encuentran por lo regular en la piel alrededor del ano y de la vagina, llegan a la vejiga y a las vías urinarias provocando una inflamación general de la zona. De igual forma, algunos recién nacidos pueden llegar a presentar el llamado reflujo vesicoureteral.
Dicha afección permite a la orina volver hacia los uréteres y los riñones, lo que causa infecciones al poco tiempo de nacer. Otras causas frecuentes son una mala higiene en el cambio de los pañales o a la hora de ir al baño, el uso de prendas de vestir muy ajustadas o retener demasiado la orina en la vejiga. Además, existen determinadas alteraciones anatómicas del aparato urinario.
Por ejemplo, existen anomalías en el tracto urinario, malformaciones congénitas o antecedentes familiares, lo que puede aumentar el riesgo. También influye el estreñimiento frecuente, ya que al presionar la vejiga esto puede dificultar su vaciado completo, generando un ambiente favorable para la proliferación de bacterias, dando lugar a una infección incluso en el tracto urinario superior.
Síntomas que alertan sobre la presencia de infecciones urinarias en niños

En los menores de 2 años los síntomas pueden ser poco específicos. Hay que estar atentos principalmente a fiebre sin explicación clara, irritabilidad, cansancio, rechazo del alimento, vómitos o cambios en los pañales. En estas edades, la fiebre puede ser incluso el único signo evidente de infección urinaria.
En los niños pequeños, los síntomas de infección urinaria varían mucho, incluso pueden llegar a no aparecer. Por lo general, los pequeños presentan:
- Fiebre
- Falta de apetito
- Dolor al orinar y en la zona lumbar
- Vómitos
- Orina turbia o con sangre
Aunque no es frecuente en los niños que esta dolencia llegue hasta los riñones, en el caso de producirse, los síntomas se agravan, sobre todo la fiebre, los vómitos y los dolores en la parte baja de la espalda y el abdomen. Algunos bebés manifiestan la infección urinaria con señales como irritabilidad, llanto constante, cambios en el color y el olor de la orina.

En niños que ya controlan sus esfínteres, es común que vuelvan a tener escapes de orina o urgencia por ir al baño. Es importante observar estos cambios y no pasarlos por alto, ya que podrían ser las primeras señales de una infección. Aparte de la higiene adecuada y los controles médicos periódicos, los especialistas también recomiendan fomentar hábitos como:
- No retrasar la micción y enseñar a los niños a ir al baño tan pronto tengan ganas
- Aumentar la ingesta de agua y limitar bebidas con cafeína
- Evitar jabones perfumados en el área genital que alteren la flora bacteriana natural
- Observar cualquier cambio en la frecuencia urinaria o el uso del baño del niño
En niñas, es común que la infección se relacione con que ya vayan solas al baño, por lo que es fundamental que te asegures de acompañar a tu hija durante este aprendizaje para asegurarte de que se limpia en la dirección correcta y se lava las manos al terminar. Si por alguna razón notas uno o más síntomas de infección, llévala a su pediatra para que trate el problema.
Diagnóstico y tratamiento de las infecciones de orina en los niños

'Mi hija tenía apenas 2 años cuando empezó a tener fiebre sin motivo', explica Mariana, mamá de Valentina. 'Después de varios días, su pediatra solicitó un análisis de orina completo y confirmó que tenía una infección urinaria. Yo no sabía que la fiebre era síntoma de eso. Le mandaron antibióticos, y aunque fue difícil que tomara la medicina, en unos días mejoró', cuenta esta mamá.
Sin embargo, para Mariana 'lo más importante fue que me enseñaron cómo evitar que volviera a pasar: debía cambiar a Valentina más seguido, limpiarla bien y no dejar o pedirle que se aguantara las ganas de hacer pipí. Desde entonces, soy mucho más cuidadosa con ella y me mantengo vigilante de sus hábitos de higiene. Fue un gran alivio saber qué era exactamente lo que sucedía', explica.
Para diagnosticar la infección urinaria de Valentina se necesitó de una muestra de orina, lo que resultó un poco complicado porque los niños de su edad aún utilizan pañal. En estos casos puede emplearse una sonda o recoger la orina con una inyección directamente desde la vejiga. 'Esa fue la parte más complicada, así que optamos por una sonda', dice Mariana.
El diagnóstico no debe basarse solo en los síntomas. El pediatra suele solicitar un análisis de orina o un cultivo para confirmar la presencia de bacterias y elegir el tratamiento adecuado. En los niños que ya controlan esfínteres puede obtenerse una muestra de chorro medio; en bebés pueden utilizarse otros métodos de recogida para reducir el riesgo de contaminación.

Es fundamental que el tratamiento con antibióticos sea rápido para evitar que la infección llegue hasta los riñones. Los recién nacidos pueden requerir hospitalización y recibir los antibióticos por vía intravenosa. Los bebés y niños mayores tomarán la medicación por vía oral. En algunos casos, el médico puede indicar análisis de sangre, ecografías renales o estudios más avanzados.
La mayoría de las infecciones urinarias bacterianas necesitan antibióticos, elegidos por el pediatra según la edad del niño, la gravedad y los resultados del análisis o cultivo. Es importante completar el tratamiento aunque el niño mejore antes y consultar si no mejora en 24 o 48 horas. Actualmente, los antibióticos preventivos durante largos periodos no se indican de forma rutinaria.
Asimismo, se debe vestir al niño con ropa interior de algodón, evitar prendas ajustadas y cambiar el pañal con frecuencia para reducir las probabilidades de reinfección. Durante el tratamiento, el niño debe beber abundante agua para favorecer la eliminación de bacterias, evitar bebidas azucaradas y consumir frutas ricas en agua como la sandía o el melón.
Finalmente, el arándano puede actuar como fruta protectora, ya que por sus sustancias puede prevenir infecciones urinarias. Se ha descrito que las proantocianidinas y el ácido hipúrico presentes en los arándanos ayudan a prevenir la adherencia de la bacteria Escherichia coli (E. coli) al revestimiento de la vejiga, estas herramientas ayudan a complementar el cuidado en casa.
Dudas frecuentes de los padres sobre la infección urinaria infantil

Cerramos con las dudas más frecuentes de los padres acerca de las infecciones urinarias y sus respuestas o soluciones más comunes:
- ¿Puede tener infección urinaria un bebé sin dolor al hacer pis?
Sí. En bebés puede manifestarse con fiebre, irritabilidad, vómitos, menos apetito o cambios en los pañales. - ¿Los escapes de pis pueden ser una señal?
Sí. Si un niño que ya controlaba esfínteres empieza a tener escapes, junto con urgencia o molestias al orinar, es mejor consultarlo. - ¿La orina con mal olor significa que hay infección?
No necesariamente. Aumenta la sospecha si aparece junto con otros síntomas, pero por sí sola no confirma la infección. - ¿Cómo se confirma una infección urinaria, entonces?
A través de una muestra de orina. Dependiendo de la edad y del caso, el pediatra puede solicitar análisis y un cultivo. - ¿Cuándo puede indicar que la infección ha llegado al riñón?
La presencia de fiebre alta, escalofríos, vómitos o dolor en la espalda o el costado hace sospechar de una infección urinaria alta y se necesita valoración médica.
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Bibliografía
- Rodríguez Fernández, L.M, Gracia Manzano, S. (2008) Diagnóstico y tratamiento de la enuresis nocturna. Protocolos Diagnóstico Terapeúticos de la AEP: Nefrología Pediátrica. Asociación Española de Pediatría (ed.) España, pp. 116-126 Disponible en https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/10_3.pdf