Los videojuegos no sustituyen al ejercicio físico de los niños

Los juguetes tecnológicos siguen ocupando el puesto más alto en el ranking de ventas. La videoconsola Wii, que gusta tanto a los padres como a los niños y la Kinect para la Xbox 360, que permite jugar sin mando porque nuestras manos son el elemento de control y sólo necesitas gestos y voz, ocupan muchas horas en el ocio de los niños.

La visualización en 3D  permite al usuario moverse mientras juega, lo que supone una gran ventaja frente al sedentarismo al que obligan otras videoconsolas. Sin embargo, no nos engañemos. Aunque la Wii proponga modalidades deportivas como el tenis, el golf o los bolos, la energía desplegada en el salón de casa no sustituye a la práctica deportiva. Un estudio realizado por la Asociación Española de Pediatría (AEP) señala que 'algunas videoconsolas (como la Wii y Kinect), que obligan a sus usuarios a moverse, no sustituyen al deporte'.

Los juguetes tecnológicos durante las vacaciones

Niños juegan a la maquinita

Mientras, los pediatras aconsejan a los padres no dejarse llevar por las modas y comprar a los niños juguetes que fomenten la psicomotricidad, la creatividad y los valores sociales porque estos nuevos juguetes tecnológicos no ayudan a combatir la obesidad ni el sedentarismo, desde el Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones Infantiles de la Asociación Española de Pediatría (AEP), se advierte que 'estas nuevas tecnologías, aunque nos obliguen a movernos, nunca se pueden tomar como un sustitutivo del deporte. En ocasiones, la intención del juego es fomentar el ejercicio físico, pero lo que puede causar en realidad son situaciones de elevado estrés perjudiciales para el menor'.

Por este motivo, aunque estos nuevos juegos parezcan más inofensivos, es importante que los padres no levantemos la guardia respecto al tiempo de juego que permitimos a nuestros hijos. Recuerda que la recomendación es no dedicar más de 3 o 4 horas a la semana a esta actividad y jugar un máximo de una hora al día con un descanso a los 30 minutos. También debemos vigilar siempre el contenido bélico o violento de los videojuegos que ofrecemos a los niños, así como la edad recomendada para evitar daños psicológicos en el futuro.

La Asociación Española de Pediatría recuerda que 'un uso prolongado de juegos violentos favorece una menor atención en la escuela, sedentarismo, obesidad y violencia, y puede incluso afectar al desarrollo de la personalidad y de las relaciones sociales del niño'. Y además, en nuestra mano está potenciar la vida familiar fomentando la comunicación y el contacto con nuestros hijos, evitando emplear los videojuegos como si fueran una 'niñera'. Para evitar situaciones de riesgo y adicción, como padres debemos estar alerta cuando el niño presente un uso compulsivo de la videoconsola, como por ejemplo, encenderla nada más levantarse, notes cambios en su comportamiento (impulsividad o violencia) y abandone otras actividades o aficiones como el deporte, la lectura o las salidas con amigos.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com