Embarazada, ¿mejor en verano o en invierno?

¿Cuál es mejor momento para estar embarazada, el verano o el invierno? Ahora que tenemos tantos medios para planificar el embarazo, a veces, resulta posible elegir cuál es el mejor momento para afrontar el primer o el último trimestre del embarazo. Y es que el calor puede ser un inconveniente o una ventaja para afrontar el inicio o el final del embarazo. Depende de cómo se mire.

Me encanta el calor, pero afrontar la recta final de la gestación con una enorme barriga y los rigores del calor, me parecía demasiado sofocante. Así que, nos pusimos manos a la obra en primavera y, en verano, nos llevamos la gran alegría de ver un resultado positivo en mi test de embarazo. Evidentemente, en esa ocasión, me libré de los contratiempos propios del último trimestre, pero como contrapartida el calor me bajó la tensión y los mareos propios del primer trimestre iban y venían con bastante frecuencia. Además, mis gustos culinarios cambiaron y debido a la subida de las temperaturas, a penas tenía ganas de comer. La inapetencia fue una de las consecuencias más evidentes de mi reciente embarazo.

Trucos contra el calor en el embarazo

Embarazo, mejor en invierno o en verano

Supongo que si me hubiera quedado embarazada en invierno y hubiera padecido los rigores de la subida de las temperaturas veraniegas coincidiendo con el último trimestre del embarazo, hubiera sudado de lo lindo. Y es que es normal sentir más calor a medida que el feto crece y se desarrolla porque lo irradia él y, como consecuencia, la futura mamá cada vez se siente más sofocada. Por tanto, es normal transpirar más, sobre todo, por la noche.

Para evitar esta pérdida de líquido, es imprescindible reponerlo, con lo que suelen aumentar las visitas al baño, que durante este trimestre también son mucho más frecuentes debido a que el volumen del útero presiona la vejiga de la futura mamá. Y, por último, otra molestia propia del embarazo relacionada con la retención de líquidos es el edema, que produce hinchazón de tobillos, manos y rostro. No obstante, para aliviar esta molestia, hay que continuar bebiendo mucho líquido y descansar, siempre con las piernas elevadas. Esta costumbre te ayudará también a prevenir la aparición de varices, que suelen empeorar con el calor. Termina la ducha con varias pasadas de agua fría y después aplícate un gel frío para piernas cansadas, especial para el embarazo, así conseguirás minimizar este antiestético problema.

Y no te olvides del sol. Tanto al inicio del embarazo como al final, es importante tomarlo con moderación y utilizando siempre cremas solares de alta protección contra los rayos ultravioletas, ya que los cambios hormonales que produce el embarazo pueden provocar manchas en la piel. Es el temido cloasma gravídico, que aunque suele desaparecer tras el embarazo, puede dejar tenues recuerdos en tu piel.

A veces, no se puede elegir, pues encargar un bebé es un acontecimiento único y el factor tiempo juega con nosotros de manera caprichosa. Pero, si pudieras haber elegido cuándo quedarte embarazada para que el último trimestre o el primero coincida con la época que consideras más propicia, ¿cuál hubieras elegido? 

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com